Acerca de ‘La extraña conquista de BaradSar’

No hay hola.

Este relato surgió a raíz del primer reto del segundo año del taller de Literautas. En esta ocasión la premisa parecía tan sencilla que seguro que a más uno se le ocurrían numerosas historias.

A mi no.

Me encontré por completo bloqueado ante esa frase. ‘Decidí/ió visitar a la bruja’. Con ese inicio obligatorio de relato lo poco que se me ocurría apuntaba a dos muy distintos caminos: o una de las típicas brujas de cuento, o a una suegra (y en el caso de la suegra lo de ‘visitar’ me sugería un talante positivo, algo que me chirriaba más aun). En definitiva, durante dos días me estuve estrujando el seso (a veces incluso de manera casi literal) para encontrar una arranque de relato que me dejara satisfecho. Pero nada.

Y así como quien no lo quiere al tercer día, justo tras meterme en la cama a dormir, me llegó el texto casi tal cual como ha quedado. No me gusta salir del sobre una vez he entrado en él, así que recé a las musas para que no me hiciera olvidar lo que me había revelado y me puse a dormir. Por suerte a la mañana siguiente seguía con una idea más o menos clara de lo que se me había ocurrido la noche anterior. De esa manera surgió este ‘La extraña conquista de BaradSar’ que podéis leer: creo que debe tener bastante que ver con lo que en un primer momento surgió en mi mente, tendido en la cama a las tantas de la noche.

Puedo decir que no me agrada la fantasía estándar (me refiero a la que carece de maldad, suciedad, depravación y/o violencia), y sobre todo no soporto la del tipo ‘dragonadas, elfadas y enanadas’ (más allá de El Señor de los Anillos y el Silmarillion no he leído prácticamente nada más de este subgénero que me haya agradado; de hecho lo rehuyo como la quema). Por eso, aunque el reto me obligaba a meter por fuerza una bruja, en el texto traté de huir de tópicos y tiré por un camino más cercano a la forja de leyendas que al relato de magia tradicional. Así surgió esa atmósfera de lección (sufrida por el protagonista) que creo se nota en buen parte del relato.

Sin quererlo me da que los nombres poseen cierta resonancia árabe: no ha sido premeditado. De igual manera (no pretendí hacerlo) el cuento narra de manera velada el duelo entre lo humano y tecnológico contra lo mágico: el conquistador que rechaza el uso de la magia contra el dinosaurio mágico al que en un último momento acude, desesperado porque otra ciudad muy tecnológica (admito que lo de las murallas y los haces surgió solo… y me encantó) se le resiste. Voluntad contra tecnológica, ambas al final sometidas a una naturaleza de trasfondo mágico.

El detalle de la erupción mágica creo que, de manera inconsciente, me lleva de nuevo a mi querida Efímera: espero en un tiempo poder acabar cierta colección de relatos, entre los cuales hay alguno que la describe mejor.

En definitiva, de los tres relatos con los que hasta ahora he participado éste ‘La extraña conquista de BaradSar’ es –y de lejos– el más descontrolado, en el sentido de que no lo he meditado como otros, sino que en un 95% parte de pura e inconsciente inspiración.

Y de paso me ha permitido entrever una ciudad que muy bien puede convertirse en escenario para futuros cuentos (por ejemplo quizá alguno en plan ‘Sonia la roja’, de Howard).

Espero que os haya gustado este ‘La extraña conquista de BaradSar’. Como siempre aguardo vuestros comentarios.

No hay adiós.

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