La Liberación

Texto presentado al concurso Walskium. Requisitos: un máximo de 600 palabras y temática de terror u horror.

El mazo del carnicero golpeó la mesa con brutalidad:

–¡Adjudicado! ­–bramó. Se sentía exultante ante la cifra desproporcionada con la que había culminado la subasta. Su ayudante empezó a preparar la mercancía mientras él se dirigía al vencedor:

–Portari–vol, si le place mi libador acudirá a su casa mañana.

Portari, el vol ganador de la puja, asintió. Alto y espigado, de mirada torva, recibió en silencio las felicitaciones del resto de pujadores. Ordenó a su porteador que cargara con el esclavo recién adquirido: un enorme joven de tez tostada y pelo azabache. Gritaba en un idioma bárbaro, incomprensible, pero sus ojos inyectados de odio lo decían todo. Gruesas cadenas constreñían su cuerpo. Aun así seguía pugnando por liberarse, revelando su musculatura de titán para mayor satisfacción de su nuevo amo: su vitalidad cubriría a la perfección las necesidades de Portari.

Con un amago de reverencia a los pujadores el vol partió de regreso hacia su mansión en el barrio alto de Efímera. Tras él caminaba su remodelado porteador: las dos piernas gruesas como columnas sostenían un enorme torso acéfalo y sin brazos pero plagado de garfios robustos y prensiles. De dos de ellas colgaba, desesperada, su adquisición.

***

La camilla disponía de gruesos cinturones de cuero y presidía un sótano repleto de tubos y extraña maquinaria. Los mayores temores del esclavo se veían confirmados: le habían escogido para sufrir una remodelación. Ayudantes de formas imposibles le sujetaron a la camilla cambiando cadenas por cinchas. Mientras tanto Portari activaba aparatos, conectaba cables y repasaba exóticos grimorios. Cuando el esclavo estuvo afianzado el vol procedió a conectarle electrodos, dibujar runas sobre su piel e insertarle agujas. Los catéteres se perdían en la oscuridad del sótano.

El bárbaro maldecía sin parar. Años atrás había oído hablar del antiguo arte de brujería llamado remodelado, sólo practicado ya en Efímera. Cuando le capturaron nunca pensó que acabaría en esa ciudad, vendido como carnaza y arrojado a las garras de un vol–moldeador. Ahora, agotado e incapaz de luchar, sólo le quedaba una esperanza: La Liberación. Sabía que toda remodelación conllevaba un enorme dolor, casi agónico. Pero por drásticos y radicales que fueran los cambios que el nigromante realizara en su cuerpo la operación acabaría. Su cuerpo deformado ya no sufriría más y el dolor desaparecería. A ese tránsito lo llaman La Liberación.

La operación empezó. Portari inyectaba sustancias y aplicaba corrientes. También recitaba poderosos conjuros de Voluntad. El joven se retorcía de dolor mientras notaba cómo su carne y huesos fluían.

La Liberación. Sólo pensaba en ella.

Al final de una aparente eternidad el proceso acabó.

Portari sonrió satisfecho. El joven respiró aliviado.

–Ya pueden bajar­ ­–anunció Portari. Instantes después entraban al sótano dos hombres.

–Perfecto. Un diseño perfecto. El computador ha registrado la patente, ¿no?

Portari señaló una mole de metal y carne:

–En efecto. En breves instantes la excretará y uno de mis esclavos se la entregará. Todo un placer trabajar con ustedes.

–El placer es mutuo.

Los dos extraños salieron. Portari miró satisfecho la masa de carne que antes fuera el joven bárbaro.

–Has resultado muy útil, animal. Y vas a serlo todavía más. Tu cuerpo posee una fortaleza incomparable, la mejor arcilla posible en manos de alguien como yo, desarrollador de nuevos formatos de remodelados. Descansa, querido: tengo en mente un nuevo diseño. Mañana lo intentaremos. Espero que aguantes muchas más remodelaciones.

Portari partió, no sin antes agregar:

–Y tras morir te espera mi hermano: desea practicar el arte de remodelar almas.

El amasijo de carne respiraba relajándose, acomodándose a su nuevo cuerpo. No comprendía el lenguaje del nigromante.

Sonreía.

Liberado.

———

Licencia de Creative Commons

La liberación by Juan F. Valdivia is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.

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