Acerca de ‘La erosión’

No hay hola.

Por primera vez debo decir que no cumplo con uno de los requisitos del taller: se pedía un texto ambientado en un parque urbano y un periódico viejo. Yo, obcecado con el dibujo que aparece en la entrada en el que se ve un banco y un periódico, me centré más en el condenado banco que en hacer un parque de tipo urbano. Así que el relato, en lo que se refiere al ejercicio, ha fallado. Espero que no me lo hayan echado atrás.

Pero ¿cómo ha surgido este relato, ‘La erosión’? Supongo que en parte debido a mis últimas lecturas (zombis, zombis y más zombis) he obtenido este texto con un Mal, sus peregrinos y un superviviente enclaustrado bajo un domo transparente, bunker incluido. Sí, por fuerza debo admitir que hay parte de inspiración en La cúpula de Stephen King. ¿O quizá en Flores fatídicas de Clifford D. Simak? Sea como fuere la verdad se reduce esto: no se me ocurría nada que encajara en mi universo de fantasía.

Jodío banco, jodío periódico, pensaba. Y de ahí no salía.

¿Qué se hace en un banco en medio de un parque con un periódico viejo? Leerlo no, eso seguro. ¿Contemplar el paisaje? Puede. Pero ¿qué te hace mantener en las manos ese viejo periódico? Pues lo que hay en ese paisaje, algo que te hace recordar lo que está escrito en el periódico.

Ahí supongo que empezó a funcionar mi cerebrito. En parte gracias a las lecturas vi que un superviviente en un mundo zombi, sobre todo en el caso de un anciano, debe tratarse de alguien con mucha determinación. Con voluntad.

Ale, ya salió la palabrita mágica.

¿Puede la desesperada voluntad por sobrevivir hacer que una persona no enferme jamás durante décadas? ¿E incluso que se vuelva inmune a una plaga que en cambio asola todo un planeta? ¿Una plaga tan terrible que sólo ese individuo sobrevive? ¿Y si él no es consciente de su singularidad y espera que lleguen más inmunes? Todo esto y más hay en ’La erosión’.

Espero que haya gustado esta historia de zombis en la que no se menta esa palabra ni una sola vez: en su lugar he usado peregrinos y les he hecho creadores de cañadas (¿zombies pastoreados a lo largo de un territorio enorme? ¿Por quién o qué? Umh, idea sugerente). Una historia que huye, creo que de manera acertada, de lo escabroso y fácil del género. En lugar de eso intenta adentrarse, aunque sólo arañe la superficie, en el drama del solitario superviviente.

Ah, antes de que se me olvidara: sí, de nuevo he tenido que sacar el hacha, pero por una vez sólo para pulir medio centenar de palabras. Y este relato sí que creo que no necesita mucho repaso: retocarlo ya sin el tope de extensión (hay frases demasiado cercenadas) y poco más.

No hay adiós.

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Un comentario sobre “Acerca de ‘La erosión’

  1. Hola,

    no te desmotives hombre. Sea cual sea el resultado y los comentarios seguramente sacarás cosas en claro que te ayudarán con tu camino. Si te sirve de consuelo yo estuve a punto de hacer algo de zombies, pero mi gato apareció por delante mio y cambié de idea… (idea que creo que no fue tan “guay” como creí al principio, jejeje)

    Ànimo. ¡Nos leemos!

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