Fuerza de mascarón: se acabó lo que se daba

No hay hola.

La hora ha llegado: acabé de escribir las entregas de Fuerza de mascarón, el serial. No puedo negar que ha supuesto toda una experiencia, de la que he aprendido algunas cosas. Entre ellas el perder el miedo a las largas distancias y que en esas largas distancias hay que evitar la improvisación. Al menos no permitir que ella nos domine.

Fuerza de mascarón, el serial ha acabado contando con un cuerpo de poco más de setenta mil palabras. De lejos, de muy lejos, lo más largo que he escrito en mi vida. Y sin duda merece más extensión: sólo hay que ver cómo han evolucionado las entregas, desde las iniciales de poco más del millar de palabras a las finales que, por fuerza y por recomendación de la amable gente de Tierra Quebrada, he tenido que dividir en subentregas.

Una vez que Tierra Quebrada acabe de publicar el serial lo editaré en formato de libro electrónico, lo más seguro que incluyendo novedades que se os harán muy interesantes. Ya os informaré de ello.

Escribir Fuerza de mascarón, el serial ha supuesto para mí un antes y un después. Llevaba años pergeñando ese universo de fantasía mío, La Voluntad, pero siempre tratando de no hacerlo ‘un marco de fantasmadas y dragonadas donde la magia impera y aplasta todo’. Lo admito sin ninguna vergüenza: como lector no me declaro fan de la fantasía. Quizá he sabido elegir mal mis lecturas, pero me da la impresión que bajo las capas de hechizos, criaturas extrañas y combates de magos y guerreros se oculta un terrible vacío. Espero que cuando me ponga a ller la nueva hornada de autores (al menos para mí) como Abercrombie, Martin o Sanderson, por poner unos nombres, consigan los que Powers, Tolkien o Zelazny (salvo de la quema al delicioso Vance, al menos en lo relativo a Emphyrio o la Tierra moribunda, que no a Lyonesse) no lograron. He intentado, desde mi falta de experiencia, crear una historia en la que el componente mágico sólo sea uno más que encaje con un todo más humano (quizá la palabra apropiada sea ‘mundano’). Me gustaría creer que se puede quitar la magia (por ejemplo cambiad la criatura final por un ‘sencillo’ abordaje de piratas, si queréis) y aun así sigue existiendo una historia de personajes, de vida y muerte, de miserias personales y sueños cumplidos a pesar incluso del soñador. Espero haber logrado un poco de ello.

Supongo que el lector que ha seguido esto desde que empezó se ha dado cuenta, al igual que yo, de que más allá de la idea inicial (esa esbozada hace casi en un año en Literautas) Fuerza de mascarón ocultaba mucha historia. El Mar de Ashrae, las gentes que lo surcan y las naciones que lo bordean (con toda su historia y trasfondo) constituyen simples ejemplos de aspectos de la narración que muy bien pueden dar origen a sagas. La misma historia de ese último viaje de la Orgullo de Ashrae oculta en su sentina tal cantidad de subtramas y personajes (cada uno con un bagaje personal a sus espaldas) que ni siquiera este serial los ha podido sacar a la luz con la merecida extensión. El recurso de in medias res utilizado, heredado del microrrelato inicial, ha impedido narrar una serie de acontecimientos que ya acabado el serial considero importantes, si no vitales. Esos hechos, sobre los que he pasado poco menos que de puntillas, los narraré en la versión definitiva, ya ab ovo.

Mientras esa versión definitiva de la novela llega (espero que esta ya sea editada de manera profesional, con editor y dinero de por medio), si Sergio Penya se anima, iré desgranando nuevos contenidos. Acerca de Sergio Penya quería decir que me ha preparado una primera portada para la novela de la que me siento de verdad satisfecho. Por ahora no la voy a mostrar, pero que sepáis que seguro que os va a gustar al menos tanto como a mí. O más.

Espero que esta novela sea la primera de muchas, y yo que me convierta (si me dejáis) en el George R. R. Martin español. Por aspirar alto que quede. Editores, no sabéis la joya en bruto que podéis tener entre manos. A no ser que querráis hacer un Patrick Rothfuss.

No hay adiós.

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4 comentarios sobre “Fuerza de mascarón: se acabó lo que se daba

  1. Felicidades otra vez. No paro de leer buenas noticias. Me alegro muchísimo.

    ¡Decirte que seré el primero en hacerme con la edición digital!

    ¡Nos leemos Juan!

    1. Muchas gracias, Wolfdux. Como ver se puede decir que, dentro de mis humildes posibilidades, no paro 😛 Me queda un fin de verano interesante repasando y revisando relatos para la compilación. Mientras tanto a dejar que sigan apareciendo las últimas entregas del serial. Y en unas semanas regresa Literautas: más inspiración, más trabajo, más diversión. Guay.
      Lo dicho: muchas gracias y nos leemos.

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