Trampas trampitas

No hay hola.

Por primera vez he hecho trampas trampitas en lo de Literautas. ¿Por qué? Pues por mandar un relato a medias. A la fecha en que escribo esto (9 de marzo) ni siquiera tengo claro si pasará la criba inicial. Aunque ya he leído antes algún cuento de aspecto incubado. El que no supere el filtro inicial tampoco supone nada malo: redactar este micro me ha servido para desintoxicarme un poco del macro relato con el que llevo ya casi un mes. Y de igual manera me permitirá colgar un nuevo texto en mi web.

He hablado de trampas. ¿En qué han consistido? Pues en mandar las tres cuartas partes del relato. Me ha sido imposible acortarlo sin que pierda sentido… o sin que se convierta en algo telegráfico (apunta esta palabra: ‘telegráfico’) y sin alma. Así que he enviado el texto partido justo en el momento en el que se empieza a descubrir lo que está pasando. En plan puro cliffhanger, vamos. Si funciona de la manera que tengo pensada, y si me lo publican en la web de Literautas, veré un poco de flujo de lectores a la web, gente que habiendo leído la parte A pique el anzuelo y busque la B.

Así que si estás leyendo esto hoy, día 26 a las 12 de la noche, decirte que en cuatro días (el día 30 a esta misma hora) vas a contar con la versión íntegra de mi cuento aquí, haya pasado o no a las fases de comentario y publicación.

Ya sabes.

No hay adiós.

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2 comentarios sobre “Trampas trampitas

  1. No he podido dejar de imaginarte atusándote unos largos bigotes y riéndote como un maniaco mientras decías eso de que piquemos el anzuelo…
    ¡A ver qué tal sale el experimento! (Yo ya he picao 😉 )

    1. Hola, Ira.

      Te falta decir lo de ‘sentado en mi sillón de oreja delante de la chimenea crepitante, acariciando un gatito’ :PPPPPPPPPPP

      La realidad fue mucho más prosaica: el cuento superaba las 1000 palabras y no había manera de reducirlo de extensión sin que perdiera mensaje. Así que hice lo que hice.

      Lo de las extensiones máximas me tiene mártir: siempre acabo rebasándolas, da igual que sean 750, 4.000 o 30.000. La trama, las descripciones, el intento de dar vida a los personajes y el trasfondo, siempre se me alarga de tal manera que las supero. Cada vez tengo más claro que debo tirar pa’lante, no presentarme a ningún certamen o similar, y así no verme obligado a sacar la tijera y joder (porque para mí se redice a eso lo de reducir la extensión por el único criterio de no rebasar x palabras) textos que sin tijeras serían ‘más míos’. Aunque eso suponga tener poca o nula visibilidad, por eso de no aparecer publicado en ningún sitio.

      Qué se va a hacer.

      Pero bueno: a ver si este ejemplo de ‘paso de meter tijera y escribo a mi estilo’ gusta a alguien.

      Un saludo.

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