Acerca de ‘Versus’

No hay hola.

En una entrada anterior hablé de ‘De celeridades y otras desgracias’. Lo sé, me enrollé demasiado: esta vez prometo no extenderme tanto.

‘Versus’ está ambientado en un mundo en el que los muertos no mueren. Antes de que alguno se embale: no, no se trata de una historia de zombis al uso, plagada de devoradores de vivos estúpidos y lentos. Para que el lector se haga una idea de cómo empieza el drama aquí está mi microcuento ‘Convención’: hace unos días he colgado viendo que me iba a resultar útil para ilustrar esta entrada. Leyendo ‘Convención’ cualquiera puede descubrir el acontecimiento que da pie a el universo en el que se desarrolla ‘Versus’.

El auténtico drama tras ‘Convención’ radica en que ‘los otros’ no se transforman en bestias salvajes y descerebradas, engendros ante los que se puede tomar la salida fácil de exterminarlos como alimañas. Al contrario, ‘los de aquí’ se ven obligados a socializar con ‘los de allí’. Se enfrentan a víctimas del sistema. Mirándoles, además, se están asomando a un abismo en el que, tarde o temprano, acabarán arrojados.

La historia tiene su origen en el lema ‘contrastes’, tal y como pedían desde Revista Argonautas. Por los azares de la inspiración el lema me llevó de manera casi inmediata a ‘Convención’: ¿qué mayor contraste que lo vivo frente a lo muerto?

Me atraía el aportar al ‘género Z’ mi punto de vista de los no–muertos. Así de entrada, y para marcar las diferencias con los que atiborran las estanterías y pantallas, mis chicos no tienen nada que ver con los típicos del ‘que te muerdo, leche’. Tienen bastante más que ver con la idea original de zombi (y pon desgracia parece que bastante olvidada), la haitiana del vudú. Mis zombis no sólo no muerden, sino que por fuerza están integrados en su mundo, si bien con un estatus similar a los parias. Se les considera, y se les trata, como ciudadanos de segunda. Apestados, despreciados, explotados, con apenas derechos. ¿Os suena?

Sigo.

¿Cómo llevar la idea de ‘contrastes’ a ese universo sin entrar en lo fácil, la contraposición de ‘los vivos’ con ‘los muertos’? Pues se me ocurrió integrar a uno de esos parias en un entorno demasiado conocido en estos días: una familia rota. No voy a decir que ge vivido en primera persona el drama de la historia (huyo de toda pretensión de autobiográfica) pero no hace falta moverse o investigar mucho para conocer casos similares, si no idénticos. Este mundo actual –tan enlazado y al mismo tiempo tan aislado, tan lleno de contenidos maravillosos y al mismo tiempo saturado de hipocresía y falsedad– da pie a situaciones como las descritas. La juventud tiene tanto al alcance de sus manos (al menos mucho más de lo que yo tuve en mis tiempos mozos) y sin embrago parece incapaz de valorarlo y sacarle su jugo, sucumbiendo a la desesperación y el aislamiento. En ese escenario ¿quién es el auténtico desgraciado? ¿Cómo reacciona cada uno a su drama y al del compañero de piso? ¿Quién envidia a quién? ¿Hay posible solución?

Las respuestas a esos interrogantes quizá las encuentres en ‘Versus’. O quizá no. Incluso puede que te surjan más (algo que de suceder admito que me encantaría). Pero para eso deberás leer el relato. Lo tienes a tu disposición en la ‘I Antología Argonautas’.

Y acabo diciendo lo mismo que dije en la anterior entrada: comenta, opina. Y no sólo a mí: házselo llegar a los editores. Seguro que estarán encantados de ello.

Creo que no me he enrollado mucho. Misión cumplida.

No hay adiós.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s