Acerca de ‘El coloso rojo’

No hay hola.

Con esta entrada empiezo a hacer los ‘acerca de’ de cuentos que considero a día de hoy terminados. Se trata de narraciones que, por el momento, se quedan almacenadas en ‘el baúl’. ¿Verán algún día la luz? No lo sé. Supongo que cuando algún editor se muestre interesado por ellas (o cuando a mi muerte mi mujer los libere, a lo Kafka :P). ¿Por qué no lo cuelgo ya? Pues porque no vaya a suceder que, un día de estos, descubra que pueden encajar ‘en algún sitio’ que pidan originales inéditos. Ya me jodería no poderlo enviar por haberlo colgado aquí.

Sí, admito que hoy tengo un mal día, negro, depresivo y pesimista.

Toca hablar de ‘El coloso rojo’, cuatro mil palabras en las que la vida y la muerte danzan su baile caótico, sorpresivo y –demasiadas veces– sin sentido.

Me encanta la Historia, y cuanto más antigua mejor. Supongo que tiene que ver con ese atractivo (a veces infantil) que siento hacia lo mítico, lo oscuro y lo lúgubre. En el colegio, en la clase de Historia, a medida que las lecciones se acercaban a los tiempos modernos éstas suscitaban menos interés en mí. Decir que la Alta Edad Media estaba entre mis periodos favoritos supongo que resulta tópico. Pero no sólo esa: la Grecia Clásica, la Roma de la República, todos en general los pueblos del Mediterráneo, por no hablar del antiguo Egipto o Mesopotamia. Y por supuesto la prehistoria: me acuerdo de devorar un libro de cromos de arte rupestre y megalítico que editó le Caja de Ahorros de San Sebastian. Sí, por aquellos tiempos las cajas de ahorros hacían cosas tan extrañas como editar libros de cromos con semejante temática. Ahora te dan pucheros y toallas: quebraderos de cabeza que acaban en llantos que te debes secar con paños.

Gracias a esa curiosidad por la Historia conocí la apasionante lucha de los cántabros (sus guerras) contra los romanos. Los cántabros, pese a quien pese, el único pueblo que nunca acabó sometido a Roma del todo. Recomiendo leer el libro de Schulten “Los Cántabros y Astures y su guerra con Roma”, todo un clásico. No sé quién me dijo que ya estaba un poco ‘anticuado’, pero lo importante está en la semilla que sembró dentro de mí.

Los cántabros no sólo poseen un atractivo especial por su historia de rebelión y orgullo (más apasionante y dura, si cabe, que la de Numancia), sino que además poseen una mitología rica y sugerente. En ellos cabe la belleza casi etérea junto al más puro horror. Las cavernas y los ríos, las montañas y los cielos, los valles y los bosques. En un relato que algún día acabaré hago uso de los personajes más famosos de esa mitología para combinarlos con ciertos mitos modernos. Pero eso es otra historia que debe contarse en otro momento.

A lo que iba. ‘El coloso rojo’. En ese cuento he juntado estos ingredientes, los cántabros del s. I a. C., las legiones romanas y la mitología de Cantabria.

[Dibujo que no existe: Escena en medio de un desfiladero angosto y medio cubierto por la bruma. Rocas desprendidas sobre una alfombra de hierba verde y fresca. Un enorme oso pardo macho a dos patas, con las fauces abiertas chorreando sangre y las zarpas alzadas en actitud desafiante. Ante él un soldado romano, magullado, herido, con la lórica desgarrada y sosteniendo su pilum en ristre.]

Hablando de manera más concreta del texto he de decir que, de nuevo, en él la atmósfera tiene un peso muy importante. Hay que recordar que en aquella época la zona suponía todo un problema para la República: tratando de solucionarlo el mismísimo Augusto acudió a ella. Se trataba de una región inhóspita, poblada por una serie de tribus beligerantes y de carácter recio. En ese trasfondo sucede la historia.

Empieza cuando una de las habituales partidas de castigo de la IV Macedónica. La columna debe adentrarse en un terreno hostil, tanto por sus habitantes como por la propia orografía y clima. En ese ambiente sucede algo… y el relato empieza. En la narración intento combinar la brutalidad de esas escaramuzas con el terror que para un legionario supone encontrase en esa situación: tan lejos de todo lo que conoce, perdido en una región de naturaleza tan poderosa. Se trata de la lucha del Hombre contra su entorno, en un tiempo remoto en el que a los fenómenos naturales se les consideraba dioses. El Hombre, algo minúsculo e insignificante, pero que pese a todo debe enfrentarse a su destino y luchar por su vida. Y muchas veces encuentra más de lo que busca.

A ver si algún día el cuento ve la luz.

No hay adiós.

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2 comentarios sobre “Acerca de ‘El coloso rojo’

  1. Un relato ambientado en historia antigua, ¿eh? Me gusta.

    Referente a lo de inéditos; yo suelo pasar de ello bastante cuando envío a concursos. He visto que en algunas bases exigen que sean inéditos y especifican que no se hayan publicado en blogs ni nada por el estilo. Así que por esa regla de tres, si no ponen nada de blogs es que no hay problema que este publicado… De todas formas, los relatos que envío dudo que salgan como vencedores del certamen.

    Piensa también que la única forma en que tu nombre comience a sonar por más sitios es a medida que haya más escritos con tu firma. A mi no me conocen ni en mi casa, así que la única opción que tengo es escribir y escribir, ya llegará el día en que digan: “Hostias, este nombre me suena.” Y yo ya tendré un bagaje de escritos (espero que) considerable y mi calidad haya ido creciendo. También esta claro que si el día de mañana tengo una novela de dos cientas páginas pendiente de publicar, seguramente, me lo piense dos veces antes de mover ficha con ella. Pero no es el caso.

    Yo respeto tu decisión de dejarlo en el baúl, pero también te animo a que nos des a conocer relatos tuyos que tengas ahí dentro para disfrute de todos. ;·P

    Un abrazo.

    1. Hola, Wolfdux.

      Me imaginaba que, como historiador (o me equivoco o juraría haber leído por ahí algo así. Si me equivoco lo siento, y corrígeme), te iba a atraer la ambientación.

      No había visto así lo de ‘en blogs no implica para inédito’ 🙂 Y no te creas que mandas relatos que no puedes ganar: donde menos te lo esperas salta la liebre. Al fin y al cabo lo de los concursos es una lotería.

      Al menos por ahora estoy con un relato que sí que voy a tratar de mover para que me lo cuelguen ‘en algún sitio’ 😉 La versión inicial, escrita de manera apresurada y con un asqueroso límite de palabras, ya anda por ahí. Ahora, sin ese limite (se ha multiplicado por cinco la extensión, veinte mil palabrillas de nada), espero encontrar algún dónde publicarlo.

      Un saludo.

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