El balance

Microrrelato perpetrado (y nunca mejor dicho) para el taller de Literautas. Pensado y escrito con apresuramiento: me acordé de lo del taller muy tarde, casi sobre la fecha límite.

Aunque puede que el comentario anterior suene a excusa no pretende serlo. Lo juro. Me doy cuenta de que el texto necesita más extensión, tanto para desarrollar la situación como para explicarla. Esta muy escrito ‘con calzador’, y por ello entiendo las críticas. Pero con las premisas de ‘juguete’ y ‘ayer’, con esa extensión de cien palabras y deseando dar al relato una temática lo más ‘anti niños’ posible (con la idea de que las palabras llevaría a más de uno a usar los críos como elemento básico del cuento) sólo se me ocurrió esto.

En algún lugar leí hace años un mito, creo que  judío: decía algo acerca de una urna o similar llena de almas, y que cada vez que un niño nacía se extraía un alma de ella. Según esa leyenda, cuando la urna quede vacía llegará el fin del mundo. Con esa idea rondando la cabeza se me ocurrió este relato: una cuenta atrás, pero en vez de almas algo más similar a La historia interminable (niños que se convierten en adultos y pierden la Inocencia. Sí, Inocencia con mayúscula). Si a alguien le suena esa leyenda de la que hablo y me la quiere confirmar se lo agradecería. Me pirran todo ese tipo de mitos.

Para acabar insisto: si hubiera dispuesto de más extensión hubiera quedado algo mucho más definido y ambiental, como a mí me gusta. Pero cien palabras dan para lo que dan. Si alguien quiere leer más microcuentos míos ahí los tiene.

Ayer se desató el fin del mundo. Por sorpresa, sin previo aviso.

–Habéis desperdiciado la Inocencia –pregonaban aquellos seres mientras segaban vidas. ¿Ángeles? ¿Demonios? Poco le importaba a la gente que caía inerte a sus pies.

–La Inocencia, la habéis dilapidado –jóvenes y viejos caían como frutos maduros.

–¿Por qué? –Preguntábamos.

Al fin uno se dignó responder. Sus ojos, dos pozos muertos, me horadaron.

–Habéis dilapidado la Inocencia –insistió–. Ayer, en algún sitio, un niño desechó un juguete. Otro.

»Somos contables: anotamos esas pérdidas, las restamos a La Cuenta. Ayer llegó a cero. Tocaba balance. Balance, liquidación y disolución.

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4 comentarios sobre “El balance

  1. Hombre “perpetrao” es un poco exageración, que esta muy bien. Aunque con la explicación me aclaras el final, que lo he leido en la página de Literautas y me quedé un poco despistada.

    1. Hola, Ira.

      Si me das la razón: el relato falla porque necesita de la explicación de marras. eso hace que se convierta en un ‘perpetro’ 😛

      Bueno, no todas las historias pueden entrar bien en 100 palabras. En ese sentido la tuya funciona mucho mejor.

      Chao.

    1. Hola, Carlos.

      Gracias por tus palabras, que me confirman el ‘perpetro’ 😛 de relato. Esa maldita limitación me lo ha puesto difícil no, imposible. Si al menos hubiera dispuesto de las 750 normales… na, tampoco: me conozco y entonces me hubiera puesto a crear atmósfera, añadir descripciones, y tampoco me hubiera entrado bien. Lo mío no tiene arreglo 😉

      Adiós y gracias por comentar.

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