Acerca de ‘Ese poema llamado alma’

No hay hola.

De nuevo empieza un curso de Literauras y, aunque dije que con casi total seguridad no iba  a participar, cierto elemento me lo recordó… y piqué. Gracias, Duque Lobo.

Este ‘Ese poema llamado alma’ suponen el segundo intento de cumplir el reto. El primero vi como crecía y crecía hasta llegas a unas inmanejables (hablando de Literauras) mil quinientas palabras. Así que ese texto quedó en la zona de Área de trabajo. De él sólo decir que acabó teniendo bastantes paralelismos con ‘Tricolor’. Ese detalle por sí solo me hace dejar el cuento una buena temporada en el dique seco: no quiero tener textos demasiado similares por ahí.

Pero tras ese intento fallido, decidí cambiar del todo de registro. De hecho pasé del terror poco menos que abstracto a este otro palo bastante más costumbrista. Así llegó este cuento, ‘Ese poema llamado alma’, una historia que tiene su componente realista pero que no deja de poseer la chispa de fantasía que casi siempre imprimo a los textos.

El proceso para llegar a él se basó más que nada en eso que no sé si se llama escritura automática: el ponerse a teclear palabras tras palabras sin saber bien hacia dónde vas; hacer una pausa y leer lo que has puesto; dejar que la imaginación vuelva a fluir y seguir escribiendo. Sé que no se trata de un método ni ortodoxo ni original (me atrevo a decir que ni siquiera se puede calificar de prudente), pero para este cuento parece que un poco sí que ha servido.

Tras leer el borrador inicial, sin final definido, vi cómo algunos detalles empezaban a encajar entre sí. Una nueva reescritura me llevó a descubrir que cierto personaje se revelaba como poseedor de un rol inesperado y vital… y que la frase de marras tenía más peso de lo que creía en un primer lugar. Y todo gracias al subconsciente: gracias, majo.

Espero que el resultado final agrade a alguien. Sé que le hacen falta muchas palabras (la narración se me hace demasiado esquemática, por no hablar de la poco menos que nula ambientación o personajes), pero tampoco se puede esperar mucho de una historia completa de doscientas cincuenta palabras. Al fin y al cabo en eso consiste el alma de Literauras.

No hay adiós.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s