Acerca de ‘El balance del águila sangrienta’

No hay hola.

Poco puedo decir de este cuento en lo relativo al acerca de: el borrador inicial (y que acabó como texto definitivo en un 95%) lo redacté en apenas dos horas. Qué poco, ¿no? Pues bueno, si se tiene en cuenta que se trata de un cuento de apenas quinientas palabras a lo mejor se ve que puede resultar mucho tiempo.

Ángelus
Ángelus

Debo decir que las premisas iniciales no me agradaban nada, sobre todo lo del regalo. Pero al cabo de darle vueltas un tiempo, y dejarlo en el olvido más tiempo aun, cuando me puse salió bastante, por no decir muy rápido.

La frase inicial salió casi de un tirón, y me vi arrojado a un cuento en el que el protagonista no sólo era un monstruo, sino que disfrutaba en su condición de tal.

Pero debía hacer ese condenado regalo, y debía aparecer un ángel, y toda esa alegría inicial debía acabar por los suelos al final del texto. Cojones.

La frase inicial me llevó a disponer de una piel humana entera como recurso para la historia. Hum… En una piel puede haber tatuajes. Interesante. Tatuajes que pueden hacer de detonantes. Sirl. Además, ese lugar tan infernal donde trabaja el protagonista tiene un sol muy especial. ¿Por qué no su luz y su aire pueden obrar cierto milagro con la piel?

La cosa parecía ir sola.

Pero debía meter el ángel. Pensando en ello me vino a la mente el águila de sangre. Que nadie me pregunte cómo hice esa asociación: mi mente funciona así. Punto.

Sí, el águila de sangre me llevaba a una subhistoria, pero no había espacio para ella: apenas un atisbo de su final, y poco más. Pero al poco me di cuenta que había introducido el águila de sangre en el cuento como nexo con algo más. ¿El qué? Pues claro: el ángel de verdad. Requisito superado.

Me quedaba hundir en la miseria al protagonista (tan contento que estaba con su trabajo), y hacerlo de tal manera que el regalo no desentonara. Admito que eso último me costó más que lo primero. ¿Lo logré? Espero a vuestros comentarios para saber si con este ‘El balance del águila sangrienta’ lo hice bien, mal o peor que mal.

Pongo aquí el enlace al cuento, pero no tengo claro si funciona para los nos suscritos a ELDE.

No hay adiós.

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