Acerca de ‘El hombre que deseó diluirse’

No hay hola.

Llegué al IV Concurso de Madrid Sky como quien dice de carambola: navegando y yendo de una página a otra, me topé con él. No soy nada dado a concursos (jamás consigo sintonizar con lo que se busca, dado que escribo sólo pensando en mí y en mis ideas), pero me obligué a intentar algo.

IV Concurso de Madrid Sky
IV Concurso de Madrid Sky

Pero de entrada debía decir que no me gustaba nada la premisa inicial: el cuento debe empezar con un «No acostumbro a entrar si no hay clientes». Y así sucedió lo que sucedió: acabé con un cuento que tenía plena convicción que no gustaría a los del concurso. La historia, influenciada muchísimo por el estilo Tiptree, acabó derivando en un diminuto inserto en mi mundo de ficción de La Voluntad, en la etapa posterior a la guerra que se entrevé en ‘Hija del sol nocturno’. Con esa premisa (cuento de fantasía ambientado en un universo personal) sabía que un concurso como ese, de gente de gustos ‘normales’, iban a mandar mi texto a la basura a la primera de cambio.

La idea de  la clientela me hizo pensar en un bar, y eso en una escena con corte de novela negra: un tugurio lleno, con un camarero impresentable y un ambiente de conspiración. El aspecto de Rash, el camarero, surgió sólo: sin querer me encontré con el detalle de su ojo. No quise eliminarlo, ya que daba una idea de la repulsión y al mismo tiempo atracción que sufrían ciertos individuos en ese mundo de posguerra.

Sabía que quería describir una diminuta escena de la guerra entre el Hombre y La Voluntad. Y hacerlo de manera tangencial, a lo Tiptree. Por eso me puse a redactar un diálogo como el que se lee en la segunda mitad del cuento. Pero antes de llegar a ese momento surgió otro detalle: la chica. Ella y su relación con La Voluntad, y la manera en que camelaba a Rash (o cómo éste se dejaba camelar). Todo con ese aire de tugurio en el que todo vale. No necesité mucha imaginación. He estado en antros similares, en los que una pareja se pone a follar contra una esquina del local mientras los parroquianos siguen apoyados en la barra, a escaso metro y medio de ellos, pidiendo una ronda más de tercios. Y todo como si nada.

Además, descubrí que se había creado un juego de relaciones, de eso que ahora llaman sinergias. Rash y la muchacha; Rash y Jorn, el protagonista; Jorn y Meri, su compañera de la resistencia; la lucha entre hombres que luchan por mantener su Humanidad y los que se dejan arrastrar por La Voluntad.

Mezclando todo un poco (no mucho que la limitación de extensión del relato no daba para más), y añadiendo cierto detalle aportado por Meri, ya tenía relato.

Me puse a ello y en unos días estaba listo. ¿El qué? Pues eso, un texto que no gustaría ni de lejos a alguien no acostumbrado a la fantasía. Pero ya estaba escrito, así que era tontería no mandarlo.

Lo envié.

Como se podía esperar, la fecha pasó del concurso y el cuento no recibió nada de nada. Ahora os lo dejo aquí, para quien quiera leerlo. Bueno, ahora, lo que se dice ahora, no. Esperad a mañana, que con la cantidad tan grande de entradas que tiene el blog no quiero ponerlas todas a la vez.

No hay adiós.

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