Comentarios a ‘La alianza’

No hay hola.

Bueno: ya han llegado los comentarios a ‘La alianza’. Y los puedo resumir en ¡cera! 🙂

La verdad, me hubiera encantado recibir halagos y piropos, pero no. El cuanto se lo merece. La anterior participación quedó la primera de todas; esta se ha quedado en el puesto 16 de un total de 24. Mal, muy mal. Pero merecido.

Como ya dije en el ‘Acerca de’ de turno, ni me gusta nada el género adolescente, ni me impliqué mucho en el cuento: ‘ramplón y simple’, así lo describí; ahora, con los comentarios, veo muchos más fallos que lo hacen digno de acabar en la basura.

Antes de empezar con los comentarios debo decir que me ha descuadrado descubrir que según los evaluadores el relato no cumple el requisito de saltar de un rascacielos a otro, sino que al perecer se queda en un salto al abismo. Bueno, la idea era que con el vuelo mágico de la chica se consigue otra manera de llegar a los demás rascacielos. Bah, una simple cuestión de detalles. Qué se va a hacer 😛

Pero dejémonos de tonterías y respondamos a los comentarios:

  • Vamos con el primero.
    • Dice que no entiende el final. No voy a negar que está un poco encorsetado: la condenada extensión. Ahora, ya sin ese límite, me voy a explicar: los seres mágicos generaron la inundación (no me preguntes cómo :P), y así acorralar a los humanos que los olvidaron/exiliaron. Ahora, gracias a las mujeres/niñas, pretenden regresar y recuperar su poder a influencia. ¿Cómo? Firmando con ellas una alianza para que poco a poco los hechos mágicos se manifiesten y acabes convertidos en algo cotidiano. Cuantas más mujeres obren magia, más fácil será extirpar la mentalidad analítica/científica que exilió a la magia.
    • ¿Qué por qué las mujeres de esa sociedad permanecen encerradas? Esa pregunta tiene una ‘respuesta’ sólo mirando a otras sociedades actuales. ¿Por qué hay culturas (incluso hoy en día) en las que a las mujeres se las protege e incluso enclaustra?
    • Acierta de pleno en la incoherencia de por qué no se usa el transporte marítimo cuando hay el problema de los huracanes. Nada que decir a ese error de bulto. No le di las pensadas necesarias a la historia, así de simple.
    • La brusquedad de los diálogos la puedo explicar con la falta de espacio. El límite de palabras me mata. Y me parece muy bien expresado lo de la ‘habitación vacía’.
    • Sí, las negritas las puse en vista de que los retornos de carro acumulados parecían no servir para marcar los cambios de escena. Supongo que las seguiré usando para eso mismo.
    • Ya en coña, decirme que el final del cuento le ha parecido ‘muy plástico, artificial y poco creíble’ se me hace un piropo: eso mismo siento yo cuando veo una peli o serie de adolescentes 😀 Ahora en serio, admito que el cuento no da para más. Quizá con más extensión hubiera podido salvar algunos de los problemas que llevan a esa sensación plástica, artificial y poco creíble, pero no lo había. De todas formas muchas gracias por tus comentarios.
  • El segundo comentario es el que salva lo insalvable, aunque pienso que se muestra quizá un poco demasiado benevolente.
    • Lamento decir que soy una nulidad para el humor. Más aún, detesto el humor en literatura: no lo trago, me repele más que nada.
    • ¿Qué Mara puede ser una mujer adulta? En efecto: sin ningún problema. Ahí se ve mi incapacidad para ‘sintonizar’ con eso llamado fantasía juvenil. No sé escribirla.
    • Ni se me había ocurrido lo de poner esos detalles de tontuna adolescente. Lo dicho: esto no es lo mío. Pero muchas gracias por tus palabras.
  • Vamos con el tercer comentario, el más duro (por poco ;)).
    • ¿Clorofília? He hecho una búsqueda en google y no me sale nada concreto. Me gustaría saber más de eso, de qué va.
    • Correcta la apreciación de los diálogos. En este caso no voy a soltar la excusa del tope de palabras: no supe mostrar esa furia en ellos. Punto.
    • Lo de que no se ve la discriminación… intenté meter algo de ello en la segunda escena, pero ahí sí que topé con el límite de palabras: me pasaba, y mucho.
    • Buena sugerencia la de usar la primera persona. Supongo que me afecta el estar ‘harto’ de ella. Hasta hace un tiempo la usaba demasiado, y llegué a repelerla. A ver si poco a poco la vuelvo a usar.
    • Perfecta la acotación a los de ‘casi de tres en tres’. Ese ‘casi’ se carga la frase.
    • Los ‘invisibles polvos dorados’ me chirriaba a mí mismo, pero lo dejé dando a entender que para el hada y para Mara (que sí los ven) tienen color dorad, pero parta Pablo (que no ve el hada ni los polvos) son invisibles. Pero esos detalles se pierden al no contar con palabras para mostrarlos.
    • Los dirigibles están ahí porque es una tecnología más básica que los aviones. En el cuento no se hace referencia a que los huracanes sean algo constante. Para vuelos cortos entre las azoteas los dirigibles pueden resultar útiles, sobre todo si luego se amarran y meten en hangares. Pero, tal y como comenta el comentarista uno, eso no explica que le comercio marítimo no prevalezca… a menos que se pretenda evitar que las mujeres, encerradas en los pisos inferiores, tengan el menor acceso al comercio.
    • Tomo nota de la idea de cambiar el narrador. Muchísimas gracias por tus palabras.

Bueno, esta ha sido la respuesta a la cera. Estoy muy satisfecho por el nivel de los comentarios, ajustados y argumentados. Todo un placer. A ver qué depara el siguiente relato.

Hasta entonces, lo de siempre: os dejo los comentarios íntegros tras la pausa.

No hay adiós.

Nota 31/1/2018: me dicen desde Literup que no puedo copiar en la web los contenidos de los comentarios por un problema de derechos de autor (he colocado los comentarios sin pedir permiso a los autores, y se ve que eso ha molestado a alguno). Por esa razón procedo a eliminar todos los que había hasta ahora, y no los volveré a hacer públicos.

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2 comentarios sobre “Comentarios a ‘La alianza’

    1. Hola, Roberto.

      No merece la pena tomarse a mal las críticas, sobre todo cuando aciertan en los defectos del cuento. Yo siempre digo que prefiero la verdad en crudo a las adulaciones falsas. De esa manera se crece, o al menos se intenta crecer (y de paso se recibe un baño de realidad, algo que nunca viene mal).

      Gracias por aclararme lo de CloroFilia. Supongo que no tendrá nada que ver, pero el argumento del libro (y el título) me ha hecho pensar en Invernáculo, de Aldiss.

      Seguro que nos leemos.

      Un saludo.

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