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Acerca de ‘Desde mi refugio os siento pasar’

No hay hola.

Sin apenas tiempo por cosas de la vida, me encontré con dos retos (ELDE y Literautas) y sin ideas para ninguno de ellos. El de ELDE no me gustaba nada, sobre todo porque considero que para jugar con el terror a la oscuridad hay que tejer atmósfera, algo muy difícil con una limitación de 500 miserables palabras. En cuanto al de Literautas… sólo decir que no me surgían ideas: lo de la gasolinera constituía una limitación demasiado actual como para poder jugar con la fantasía que me gusta usar.

Así pasaron los días y no salía nada. Me dejé los requisitos de los dos retos en el móvil, los miraba de vez en cuando y no lograba dar con nada.

Hasta que de repente se me ocurrió adaptar a ELDE un viejo cuento. No me gusta nada eso, pero en vista de la falta de ideas tiré por el camino fácil. Con esa idea en mente, me puse a ello: debía cambiar el escenario del todo, e introducir el temor a la oscuridad como parte de la historia. La cosa no hubiera ido del todo mal de no toparme con ese muro de 500 palabras. Así, me encontré ante un nuevo callejón sin salida. El camino para presentar algo a ELDE quedaba bloqueado otra vez.

Pero mientras había surgido una idea para Literautas: usar el mismo tipo de personajes, pero desde la óptica opuesta, desde el otro bando.

Así, me encontré con que una tienda de gasolinera, un armario y una idea encajaban bien en lo que se me había ocurrido. Me puse a escribir, consciente de que sabía cómo empezaba la historia pero no cómo acababa. Pero eso casi nunca me ha supuesto problema: la mayoría de las veces las cosas fluyen solas. Y eso mismo sucedió: de repente el protagonista tenía una compañera. El destino de ella servía para aumentar el drama, la situación de asfixia, además de permitir usar la palabra del reto, lo cual no viene nada mal 😛

Quedaban poco más de doscientas palabras y, sin quererlo, me encontré con ese final. Sé que no deslumbra por su originalidad, no. Pero el relato se engloba dentro de un subgénero carente de originalidad (por mucho que yo mismo me considere un fan de esas historias y películas desde crío), así que no desentona.

Bueno, ya tenéis a vuestra disposición este ‘Desde mi refugio os siento pasar’. Ya me diréis qué os parece.

No hay adiós.

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