• Libros Libres, magazine pulp

    Banner de la revista Libros Libres
  • Visiones fugaces: recopilación de microcuentos

    Visiones fugaces: recopilación de microcuentos
  • Renaissance: El nuevo ciclo de los mitos

    Renaissance: El nuevo ciclo de los mitos
  • Argonautas: I Antología y I Artbook

    Argonautas: I Antología y I Artbook. Nuevos ilustradores, nuevos autores. Y entre ellos este humilde servidor. ¡Sí!
  • Estoy en GoodReads

  • Esquirlas de Vacío

  • Si has caído en la sima ¿donas?

    PayPal Donate Button
  • Licencia Creative Commons

    Safe Creative #1410200141127

  • Anuncios

Acerca de ‘La última ofrenda’

No hay hola.

Bueno, hace mucho que no escribo uno de estos ‘Acerca de’ y ya toca.

Esta vez voy a hablar de ‘La última ofrenda’, el cuento que me acaban de publicar en el número 2 de Libros Libres.

Libros Libres 2

Libros Libres 2

Tras hablar con el editor, me dijo que para ese número necesitaban relatos con temática de distopías. Como sabéis, me va la fantasía más o menos oscura, con toques de terror u horror, pero para nada la distopía: ese subgénero no lo suelo practicar. Vamos, que cuando me dijeron que el relato debía ir por ahí me eché un poco para atrás.

Pero decidí aceptar el reto y me puse a ello.

Desde mi punto de vista plantear bien una distopía requiere espacio, palabras. Con un máximo de mil quinientas lo vi crudo desde un primer momento. Además no quería tirar de tópicos ya manoseados como 1984 y similares para economizar conceptos y acercar al lector a la historia. Debía usar una distopía cien por cien de mi factura.

Chungo. Debía intentarlo, pero lo veía chungo.

En eso que recordé que ya tenía una especie de distopía esbozada en un cuento, uno más o menos reciente: ‘La marea de sombras’. En él planteaba una España en la que el franquismo no se deshizo ‘formalmente’ en 1977 y aún seguía presente. Sí, en ese cuento la distopía se mezcla con la ucronía.

Nota: desde mi punto de vista puede haber una relación muy íntima entre distopía y ucronía. Una distopía muy bien puede nacer de una ucronía. A la mente me viene ahora mismo como ejemplo El hombre en el castillo, de Dick. El que el franquismo no diera paso a la llamada transición (ahí la ucronía) muy bien podría suponer una utopía para unos y una distopía para otros.

Vale, ya tenía ese cuento como base: muy cercano a la realidad actual, y en él jugaba con nombres y lugares conocidos por todos. La mejor manera de meter en salsa al lector. ¿Podía tirar del hilo y escarbar algo más? Si para Literautas saqué bien la idea con setecientas cincuenta palabras (ayudado de un claro homenaje a los Beatles), ¿podría sacar algo digno relacionado en el doble de palabras?

Me puse a ello. Al poco tenía un argumento… y un serio problema: el guión por sí solo ya ocupaba mil palabras. Malo. La historia me parecía interesante, con más personajes conocidos metidos en situaciones imposibles de imaginar en nuestra realidad. Empecé con un primer borrador y vi que se me iba. Dos mil, dos mil quinientas palabras… dios, eso no había tijeras que lo recortase. Pero la historia me gustaba: muy ácida, llena de mala leche.

Se me iba de las manos. Joder, lo de siempre. No lograba recortar sin amputar datos y escenas serias. Decidí, muy a mi pesar, dejarla a un lado la historia. ‘La venganza se sirve fría’, así se llamaba el cuento en un principio, acabó en la nevera. Fría, muy fría debería servirse la protagonista su venganza.

Debía buscar una nueva idea. Para mi desgracia, por más vueltas que le daba no lograba nada tangible. O, mejor dicho, nada que entrase bien en las mil quinientas palabras de marras. Lo intenté en mi lugar favorito de crear historias: la cama, en plena noche. Resultado: nada. Pasaron unos días y estuve tentado de mandar a la mierda el trabajo. Hasta que me di cuenta de que cada día, en el telediario, me lo estaban plantando delante de los ojos. Llevar a la realidad lo que unos llevan pidiendo años: eso que llaman ‘libertad de elegir independizarse’. Sí, hablo de algo tan actual como el independentismo/secesionismo.

Antes de que alguien salte, me adelanto y describo mi postura ante esos movimientos: yo estoy siempre en contra de todo separatismo/independentismo. Forma parte de mi manera de concebir el mundo y las relaciones humanas, y me considero muy cercano al internacionalismo o al mundialismo. Para mí el Hombre es una especie, ni más ni menos, y por tanto un solo y único pueblo. Desde mi punto de vista lo lógico seria la cooperación y la unidad: el bien de todos beneficia al individuo, y el individuo debe hacer que con su bien personal se desarrolle y mejore el grupo. Esa es mi manera de ver la vida. Pero a día de hoy la inmensa mayoría del pueblo está alienado en lo geográfico mediante fronteras, a lo que se suman otros inconvenientes no integradores en la forma de idiomas y sistemas políticos. Mi utopía personal describe un mundo en el que se vive en unidad y paz, con nada que nos separe más allá de la inevitable distancia geográfica.

Por eso mismo considero a todos los nacionalismos (insisto: a todos) como lacras, tumores sociales que esconden miedo al ajeno y un terrible egocentrismo. Todo nacionalismo oculta un sentimiento maligno de superioridad, un ensalzamiento cobarde de lo propio que demasiadas veces acaba deparando discriminación e incluso racismo. Es que cuesta mucho reconocer en el ajeno al hermano. Eso por no hablar que la mayoría de los nacionalismos están auspiciados por grupos económicos de poder: individuos podridos de egoísmo y avaricia que en el fondo solo desean incrementar su beneficio propio. Si hay fronteras el comercio se fortalece, y sus bolsillos engordan mediante toda la burocracia del mercado. Patriotas de ese tipo, con cuentas bancarias en paraísos fiscales, dirigen partidos políticos que enarbolan banderas nacionales y llaman al alzamiento de barreras.

Barreras ficticias. Como suelo decir: sobre una mesa de operaciones un cirujano no puede diferenciar si su paciente es europeo, africano o asiático más allá de la mera raza; no puede saber si trata a un cristiano, un ateo, un nazi o un comunista. Un médico solo ve un cuerpo humano, una persona necesitada de ayuda a la que hay que curar. Todos deberíamos ver a los demás de semejante manera, con ojos de cirujano. Ver en el otro a ese igual al que hay que ayudar. Si el prospera, tú también.

En pocas palabras, que si no me enrollo: nacionalismo → caca.

Una vez explicada la generalidad del concepto, voy a lo concreto, lo que me toca más cerca. Son igual de perniciosos los nacionalismos ‘regionales’ de aquí (vasco, cántabro, leonés, catalán, etc.) que el ‘estatal’. Me parece tan ridículo como triste el que los ‘españolistas’ pongan a parir a los separatistas cuando ellos mismos se negarían a la disolución de España para su integración absoluta en unos Estados Unidos de Europa, o en unos Estados Unidos de La Tierra. Sí, me refiero a esos partidos de falsa izquierda (PSOE) y derecha y ultraderecha (PP, Vox, Ciudadanos) que enarbolan la bandera roja y amarilla pero al mismo tiempo cierran fronteras con el sur. Ese nacionalismo estatal oculta un sentimiento de superioridad. Se sienten superiores a, por decir nombres al azar, Francia, Senegal, Cuba, Inglaterra, EE.UU., Bolivia, India o Portugal (país que, por cierto, ha demostrado en estos años muchas más luces y eficacia que España. Voto ya por la unión de Portugal con España. Debemos aprender mucho de nuestros hermanos).

Regresemos al relato.

Con un esbozo de idea en la cabeza me puse a escribir a toda leche un borrador. ¿Qué sociedad podrían crear esos nacionalismos si triunfasen? ¿Qué consecuencias tendrían para los ciudadanos esas nuevas fronteras? No, no iba a hablar de cosas épicas ni macroeconomía: para vender esa moto ya están los que ahora mismo defienden esas ideas. Yo quería contar una historia más humilde, uno de los dramas de guerra… y de posguerra.

Necesitaba una región con una frontera llena de recovecos, confusa. Por fortuna conocía una que encajaba a la perfección. Además, esa región me permitía huir de lo fácil, del enfrentamiento catalán. Y eso sin perder el detalle de estar rodeada por otras zonas con componente nacionalista. Vamos, que me parecía idónea para el relato.

Una vez elegida la región, otros detalles vinieron solos. Conocía varias poblaciones que me venían que ni pintadas para el argumento. Así entraron en la historia Pomar de Valdivia, Cezura y Helecha. Además podría usar lugares tan reales como el Monte Bernorio y la Iglesia de Santiago. Sí, la anodina y nada televisiva Montaña Palentina también puede acabar azotada por enfrentamientos nacionalistas.

Con todo ello tejí una historia sencilla pero que creo que cuaja, que tiene algo que decir.

En cuanto al estilo, la brevedad me obligó de nuevo a emular a Tiptree. Todo un gusto, la verdad.

El resultado ya lo podéis leer. Encontraréis encontrar ‘La última ofrenda’ en formato electrónico en Lektu. También lo podéis conseguir en papel pidiéndoselo al editor, Libros Libres. Y por supuesto comentad.

Antes de acabar os invito a conocer esa tierra maravillosa, de clima duro pero gran bella. No os quedéis solo en Aguilar de Campoo. Que sí, que Aguilar es muy bonito y turístico, sí. Que el pantano mola, y que se come muy bien, pero hay más. Descubrid pueblos como Pomar o aldeas como Cezura. Disfrutareis de la experiencia sin duda.

Si os gustan los paisajes podéis Visitad La Lora (y de paso la Cueva de los Franceses). Si os gusta lo antiguo con mayúsculas descubrid el menhir de Canto Ito. Si os llama la atención las caídas de agua, conoced Covalagua. Perdeos por esa región y disfrutad. Si vais en verano podréis gozar de sus noches frescas, por no decir deliciosas.

Ya paro, que parece que le estoy haciendo publicidad. ¿Se nota mucho que me tira esa zona?

No hay adiós.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Wolfdux's Lair

Blog de relatos

Las lecturas de Miss Iracunda

Libros que leo y otras historias

La desdicha de ser salmón

Pequeñas Literaturas por Aurora Losa

Miss Iracunda

Relatos perversos, macabros y peculiares.

A %d blogueros les gusta esto: