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Veía lo de los hondureños y algo me sonaba

No hay hola.

Pues sí, me sonaba, y ahora os lo explico.

Supongo que más de uno habrá leído las noticias referentes a esa columna de gente que ha salido desde Honduras y ya ha llegado a México. La necesidad, la desesperación, les ha hecho abandonar sus hogares para iniciar una marcha en dirección noroeste. ¿Hacia dónde? Pues hacia la tierra prometida, esa que se hace llamar «de los libres». Los números dicen que se trata de una primera columna de varios miles de personas, de los que uno de cada cuarto son niños.

Un grupo de migrantes cruzan en balsa el río Suchiate para llegar a México / VÍDEO: ATLAS. HÉCTOR GUERRERO. Fuente.

La cosa es que mientras leía las noticias algo me rondaba la cabeza, algo que tras una simple búsqueda en mi ordenador me ha llevado a esta línea:

«20 de julio de 2019. La oleada sudamericana atraviesa México y llega a la frontera sur del Granero Norteamericano».

La línea sale de un relato que colgué en la web hace cosa de tres años: ‘Medidas drásticas’. Así sola, se parece de manera más que nada tangencial a lo que sucede estos días en México. Pero para aclarar de qué iba el tema hay que leer un poco más arriba:

«2 de julio de 2019. Haciendo suyo el leitmotiv de ‘Hagan sitio, hagan sitio’ empieza la primera migración de ciudadanos del PPU hacia Los Graneros. El PPU suministra medios de transporte a los emigrantes. La mayoría de los movilizados rehúyen la prensa, pero los que no lo hacen apenas pueden ocultar que junto al hambre les mueve un difuso espíritu de revancha. “Es hora de que el Norte se cobre lo que le ha hecho al Sur. Quien siembra arena recoge simún”, dice uno de los emigrantes entrevistados.

»15 de julio de 2019. La primera oleada de emigrantes llega al Granero Europeo atravesando Oriente Medio».

Gente hambrienta que atraviesa países buscando comida y una vida mejor en unos países rebautizados como Los Graneros. Esos Graneros del relato son lo que ahora se llamamos Primer Mundo: lo que siempre se ha considerado Occidente ha perdido el poder ante una especie de O.N.U. en la que se han impuesto los países del Tercer Mundo, y ha quedado convertido en zonas de cultivo para alimentar al resto del planeta.

Pero me desvío. En mi cuento hay una marabunta de gente, sureños, que huye del hambre y de la precariedad buscando en el norte una vida mejor y sin hambre. ¿No suena un poco a lo que está ocurriendo? Me parece de lo más triste que se pueda hallar la más mínima semejanza entre un relato tan deprimente como ‘Medidas drásticas’ y la realidad. Doy por hecho que no llegará a suceder lo que narro en él. Pero al mismo tiempo escucho al demente ese que está al frente de los EE.UU. decir que pretende bloquearles con el ejército. Más aún, habla de responder posibles pedradas con tiros (muy israelita eso, cambiar una piedra de un chaval por una bala de un soldado). Oigo todo eso y tiemblo ante lo que puede pasar cuando esa pobre gente llegue a la frontera de los EE.UU. En un país de gatillo tan ligero como los EE.UU.M. (la ‘M’ va por ‘de Mierda’, sí) eso puede acabar como otras matanzas que ya hubo en países civilizados.

Policías rodean los cuerpos de mineros abatidos durante los enfrentamientos en la mina de platino de Lonmin, cerca de Rustenburg, Sudáfrica. Más de 3.000 mineros llevaban protestando por sus condiciones salariales desde el pasado viernes. Fuente.

El mundo cada vez se está volviendo no solo loco, sino estúpido e irracional (por ejemplo, con gilipollas que, en un país envejecido como casi ninguno, están en contra de la inmigración). Eso no me da buenas sensaciones, no. Que alguien pare este jodido tren loco, que me quiero bajar.

Espero que todo esto de los hondureños no degenere en auténticas medidas drásticas.

Aunque no hay que olvidar el último párrafo de mi cuento:

Las palabras de Desmond I resuenan sarcásticas por todo el mundo: “Al final el Ser Humano vencerá”. En efecto, con La Caza hay vencedores y vencidos. Pero cuando el Ser Humano triunfa sobre el Ser Humano sólo hay una auténtica víctima: el propio Ser Humano.

Parece que demasiada gente aún no se da cuenta de ello. El egoísmo y la egolatría dominan el mundo 😦

No hay adiós.

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