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Ladrones de cuentos: Isis.desvelada y «Té rojo»

No hay hola.

Tenía pensado mandar «Té rojo», un antiguo microcuento, a cierto concurso. El cuento lo tenía escrito desde hace muchos años. El archivo en concreto tiene la siguiente fecha de última modificación: ‎jueves, ‎12‎ de ‎febrero‎ de ‎2004, ‏‎23:43:56. Vamos, más de quince años de antigüedad: como quien dice (y de hecho, de manera casi de manera literal), lo escribí en otra vida. En su momento lo publiqué en una web ya extinta. Pero, pese al transcurrir del tiempo, pese a no existir la web en la que lo colgué, e incluso con todo lo sucedido en aquella época, sigo siendo el autor del texto.

¡Ah, no! Que al parecer alguien, una tal Isis.desvelada, ha publicado el cuento como propio en su web hace unos diez años. La entrada tiene fecha de 11 de Marzo de 2009 00:28:45. Por supuesto, no pone por ningún lado que el texto sea de otra persona. ¿Para qué? ¿Qué más da cuando se puede hacer un copia y pega y atribuirse el mérito?

Robo de cuento: Isis.desvelada (de Pampling) me roba «Té rojo».

Robo de cuento: Isis.desvelada (de Pampling) me roba el microcuento «Té rojo».

Ha copiado el cuento casi punto por punto, coma por coma. Lo dicho, un copia y pega de manual. La copia es tan burda que repite mis viejo errores, como la puntuación y la adjetivación excesivas.

«Té rojo»: el cuento original, tal y como lo tengo en mi PC.

«Té rojo»: el cuento original, tal y como lo tengo en mi PC.

Bueno, debo decir que no lo ha clavado del todo:

  • Ha quitado los guiones en «blanca piel —casi apergaminada— y de gesto adusto» para anular la acotación y darle un carácter más adjetivo. Eso hace la frase demasiado larga.
  • Ha cometido la torpeza de poner cuatro puntos seguidos («….», sic), cuando la norma en castellano son tres («…»), ni más ni menos. Una falta de ortografía que yo jamás cometería.
  • En la última palabra se ha permitido un recurso que yo no hubiera usado por burdo, el de mayúsculas.

Si es que es lo que pasa con los ladrones intelectuales: que no dan para más. Ella ha copiado y pegado mi texto, y cuando ha intentado ‘aportar algo suyo’ no ha logrado más que estropearlo. ¿Podría crear uno por su propia cuenta? Su acto ya me dice que no. Sin embargo yo puedo crear otros cuentos como ese y, con los años de experiencia ganados, mucho mejores.

¿Puedes decir tú eso Isis.desvelada? ¿Cuántas de tus fotos o dibujos te pertenecen y no son robados?

¿Cuantos cuentos de mi vida anterior habrá por ahí dispersos, apropiados por otros? Hice bien en ceñirme a eso de «Borrón y cuenta nueva».

Bueno, no sigo porque me cabreo, y no tiene sentido hacerlo. Son cosas de otra vida. Y de gente con vidas tristes que tratan de ensalzar robando lo de otros.

Aquí os dejo mi texto, alojado en la web de Isis.desvelada, ladrona de cuentos. Si lo disfrutáis decidle que el cuento me pertenece a mí, no a ella.

Os aseguro que ahora hubiera escrito ese «Té rojo» mucho mejor. Pero mucho.

Quien me ha leído en estos últimos años seguro que puede reconocer mi estilo, así como las temáticas que uso, como para asociar ese cuento a mi firma. Y, además, si se leen otras entradas del blog de Isis.desvelada, ladrona de cuentos, se nota a la milla la diferencia de manera de escribir: se trata de otra criaja que no sabe ni puntuar ni juntar dos palabras sin cometer faltas de ortografía.

Pero bueno, que ya no mando ese cuento al concurso 😦

No hay adiós.

PD: Al parecer la tal Isis.desvelada tiene de eso llamado Instagram, por si alguno que use esa red quiere decirle algo.

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Ya está disponible Libros Libres 3: «Cronostasis a través del tiempo»

No hay hola.

Libros Libres 3: «Cronostasis a través del tiempo»

Libros Libres 3: «Cronostasis a través del tiempo»

El nuevo número de Libros Libres, el tercero, ya ha salido al público. Como otras veces, lo tenéis a vuestra disposición en formato digital y gratis en Lektu. Si deseáis ayudar al proyecto y adquirir un ejemplar físico por 1’50 € solo tenéis que dirigiros a sus editores.

Hablemos un poco del número. Tiene por tema central los viajes en el tiempo, algo que queda bastante claro con su título: «Cronostasis a través del tiempo». Todo su contenido orbita en torno a ese subgénero tan sugerente y que ha dado más de un quebradero de cabeza a los lectores con sus giros y paradojas. La revista incluye un grueso puñado de relatos que os recomiendo leer, además de un par de artículos e incluso una jugosa receta de cocina, por no mencionar la galería de ilustraciones. Espero que la lectura de todo ello no os deje jaqueca como la que puede provocar una enrevesada historia de viajes en el tiempo 😉

Como en los dos anteriores lanzamientos de la revista, este número incluye un cuento mío: ‘La fiesta’. ¿Qué decir de él? Como no podía ser de otra manera, habla de un viajero en el tiempo. Pero el auténtico protagonista de la historia es otro: un acontecimiento tan real como curioso. Se celebró hace unos años en Inglaterra, y tras él se escondía una de las mentes más lucidas y preclaras (por no decir digna de auténtica admiración) que han visto los siglos XX y XXI. Supongo que lo recordarán la mayoría de los aficionados a la física, así como a más de uno de los no aficionados: salió en varios medios de comunicación, más que nada por su extravagancia. Aunque, debo admitirlo, algunos esperamos a su celebración no sin concierta ansiedad. E incluso con una ínfima chispa de esperanza: ¿saltaría la liebre y su promotor podría descorchar satisfecho el champán?

Pero no voy a decir nada más. Si queréis saber de qué va la historia sólo puedo hacer una cosa: invitaros a ‘La fiesta’. Si podéis llegar, claro.

No hay adiós.

Contrato de novela firmado

No hay hola.

En junio del presente año di por acabada mi primera novela, el tercer intento en mi vida de lograr una obra de larga extensión. Dada mi falta de experiencia en esa extensión debo confesar que resultó un trabajo arduo, pero al mismo tiempo muy satisfactorio.

Ahora, casi seis meses después de terminarla, puedo comunicaros una noticia ilusionante: una editorial se ha mostrado interesada en la novela y hemos firmado un contrato de edición.

Contrato firmado.

Contrato firmado.

Ahora solo queda esperar al momento de su salida al mercado. Con un poco de suerte eso sucederá dentro de un año. El plazo se me hace largo: ardo por verla editada y dando vueltas por ahí, pero soy consciente de que esto no es llegar y besar el santo. Al menos sé que no será una salida en falso, que no se trata de autoedición o de esas editoriales que obligan al autor a conseguir ventas por sí mismo, limitándose a imprimir y poco más. Conociendo la editorial, la obra dispondrá de una buena campaña de promoción, así como de una distribución acorde. Vamos: algo de lo que sentirse contento.

Pero hasta ese momento hay que esperar un año. Un año entero. Uf 😦

Mientras, a seguir trabajando.

Respecto a la temática de la novela, no voy a adelantar nada: ni de qué va ni ninguna pista más o menos relevante. Solo puedo decir que no defraudará a los que conozcan tanto mis escritos y mis temáticas favoritas, como mi estilo.

Lo dicho: toca esperar. Lo siento.

No hay adiós.

Aparezco en Libros Libres nº 2: ‘La última ofrenda’

No hay hola.

Llevo ya varios meses como quien dice desaparecido, sin participar en talleres ni subir aquí nada que no sean entradas preprogramadas. ¿Por qué? Pues porque me he estado centrando en acabar mi primera novela. Y sí, lo he conseguido.

¡Yuju!

En realidad se trata del primer, segundo, tercer, cuarto intento de lograr algo que de verdad se pueda considerar novela. Me ha costado un año de trabajo de manera intermitente, pero al fin lo he logrado. El resultado ha supuesto un texto final de unas 110.000 palabrejas de nada. Una extensión ni muy larga ni muy corta, pero destacable, sobre todo porque partía de una idea que creía que se iba a quedar en unas 50.000. Vamos, que a medida que la labor de escritura se desarrollaba y el texto adquiría forma, la historia ha duplicado la extensión prevista.

Pero no voy a hablar de eso ahora, sino de lo que ha pasado en esos tres meses que he estado en modo ermitaño: como pude, saqué tiempo para escribir y presentar un nuevo relato a la revista Libros Libres.

Libros Libres 2

Libros Libres 2

El número 2 de Libros Libres se trata de un especial distopías, un subgénero que no suelo practicar. Como sabéis, me va más la fantasía más o menos oscura. No se me da muy bien meterme en tirar del hilo del ‘Y si hubiera pasado esto…’, aunque ya he practicado un poco el género, como habéis podido leer hace poco.

Me puse a ello y, tras desechar una idea relacionada de manera directa con ‘La marea de sombras’, surgió la idea que daría lugar a este cuento. Ya podéis leer el resultado de ese trabajo: ‘La última ofrenda’, un relato que juega con algo tan actual como el independentismo/secesionismo. O más bien con sus consecuencias en la gente normal, de a pie.

El cuento apenas tiene componente especulativo, por eso lo he catalogado con la etiqueta realismo. Al contrario, tiene mucho (¿demasiado?) de posible. Recordemos que vivimos en un país en el que los salvapatrias desataron una guerra civil. ¿Que soy muy viejuno por hablare de eso, que queda muy lejos? Pues os dejo un ejemplo más reciente: quienes lean el cuento y no se crean que aquí puede llegar a suceder una escena similar que repasen lo ocurrido con regiones como la ex Yugoslavia.

Siguiendo unos ideales el Hombre puede cometer salvajadas y sentirse orgulloso de ello.

Espero que el cuento os guste y os divierta de la misma manera que me gustó a mí. Debo decir que disfruté al escribirlo: he introducido sitios y escenarios que me son muy queridos. ¿Alguna vez un cuento de ficción especulativa habrá tenido como escenario Cezura, Helecha o Pomar? ¿Los vecinos de Cezura pensarían que su diminuta y coqueta Iglesia de Santiago apareciese en una distopía? Me da que no. Si algún día lo leen espero que también les guste. Al fin y al cabo el cuento está escrito con todo cariño, tanto a la región como a sus gentes.

Podéis haceros con un ejemplar digital de Libros Libres nº 2 en Lektu. Si queréis ayudar al proyecto y comprar un ejemplar físico, tenéis que poneros en contacto con su equipo editorial en libroslibres@acpaginaenblanco.es.

No hay adiós.

Aparezco en el «Especial Día del Libro 2018» de Libros Libres

No hay hola.

 

Libros Libres «Especial Día del Libro 2018»

Libros Libres «Especial Día del Libro 2018»

Como sabrá quien sigue este blog, llevo ya bastante tiempo escribiendo solo entradas relativas a talleres. Pero ha llegado la hora de cambiar de tercio y hablar de que me han publicado un cuento. En esta ocasión me ha elegido la gente de Libros Libres, un proyecto de la asociación cultural Página en Blanco. En los enlaces que os acabo de poner está la información de ambas iniciativas.

He entrado como uno de los partícipes en el «Especial Día del Libro 2018». Siempre me ha agradado este día, y si participo de esta manera tan humilde, pues ya es algo 🙂

Por lo que a mí me toca, debo decir que el trato recibido de la gente de Libros Libres ha resultado más que correcto. No solo ha habido una comunicación fluida y cordial, sino que (por segunda vez en mi vida) he podido disfrutar de un proceso de galeradas. Lo que se dice perfecto para dejar un texto de buen nivel.

¿Qué cuento me han publicado? Pues uno titulado «El partir de las hijas», escrito ex profeso para esta publicación. Dentro de unos días dejaré por aquí el correspondiente ‘Acerca de’ hablando de su proceso de creación.

¿Qué puedo decir aquí de «El partir de las hijas»? La verdad, poco: no quiero destripar nada de la historia. Aunque ya adelanté algo en Twitter:

En efecto, la historia relaciona a Pinocho con Morgana le Fay, los tardígrados y un ascensor espacial. ¿Que eso no tiene mucho sentido? Bueno, os lo dejo a vuestra opinión.

Solo diré un detalle más. Tal y como reza la nota en la portada de la revista, los cuentos contendidos deben ser aptos «para todos los públicos». La idea consistía en que los pudiesen leer niños, o que alguien se los leyera. Y que la historia no les causara traumas 😛 Quien me conozca sabe que me gusta narrar historias con cierta mala leche. Así pasó, que el primer texto que envié me lo rechazaron por rebasar esa barrera de «Apto». Por fortuna, esta segunda idea me la aceptaron ya sin reparos.

Podéis conseguir la revista en Letku (gratis a través del pago social). También, si queréis ayudar a esta iniciativa cultural, podéis comprar un ejemplar físico: para eso debéis poneros en contacto con los editores.

Ya acabo. Si alguno se atreve a comentar algo relativo a la historia, a la iniciativa de Libros Libres o a lo que quiera, será bienvenido.

No hay adiós.

PD: una amiga estuvo en la presentación y me ha mandado este montaje fotográfico con lo que vio y consiguió.

Presentación Libros Libres DdL2018

Presentación Libros Libres DdL2018

Gracias a ella y a la gente de Libros Libres.

Comentarios a ‘Aromas de interrogatorio’

No hay hola.

Bueno, ya tengo los comentarios al cuento de ELDE. Tal y como me imaginaba, el narrar una historia muy metida dentro de mi universo creativo ha supuesto una dificultad para los lectores. Además, como experimento añadido, he usado un narrador en segunda persona, lo que hace aún más infrecuente el estilo.

¿Por qué lo del narrador en segunda persona? En el cuento hay dos historias: una la del protagonista y otra la de su amo. Dado que la del amo empieza in media res, y no acaba con el cuento, opté por alejarla lo más posible de la del protagonista: él entra, hace lo poco que hace, y luego sale.  De tres opiniones, a dos les ha cuadrado esa manera de narrar, a uno no. Un 66.6 % de acierto: no está mal 🙂 Esas discrepancias justifican las puntuaciones: 8, 9 y 6. Una media de 7,6, lo que me deja un muy buen sabor de boca.

Reto 26 Inventízate ELDE: Qué me dices

Reto 26 Inventízate ELDE: Qué me dices

Pero voy a contestar a los comentarios.

Al primero le digo:

  • Sí, la segunda historia se queda inconclusa. Y está hecho adrede. En otro relato tengo la primera parte. Y la continuación aún ni existe. Pero llegará, seguro. Garok le va a dar guerra a Efímera, seguro.
  • La frase que comentas de la humedad: pues sí, le falta algo, en concreto unos puntos suspensivos tras «suelo».

Respecto al segundo:

  • En efecto, la escena se encuadra en algo mucho mayor. Espero poder narrarla algún día. Por ahora me contento con acabar los episodios de la misma.
  • El hecho de que el gato esté relacionado de manera tan estrecha con el «torturador» explica todo lo que sabe. Esa premisa entra dentro de mi manera de concebir la historia. El gato, gracias a esa relación, ya ha dejado de ser un simple gato y conoce mucho más que una bestia de compañía al uso. Casi tiene carácter de familiar.
  • Ugh, el palabro: «worldbuilding». Mira que me duelen esos anglicismos metidos a hachazos. Pues sí, en este cuento hay un trasfondo que tiene ya varios años de madurez, y unas cuantas historias (incluyendo una novela corta, dos seriales [uno mucho mejor que otro] y dos proyectos de novela) que lo engrosan poco a poco. Cuando mandé el cuento sabía que eso mismo, el usar ese mundo de manera directa y desnuda, a lo Tiptree, me iba a producir problemas. Como era consciente de ello, no me sorprende tu reacción 🙂
  • Si hubiera narrado sólo la trama Amo-momia no hubiera tenido suficientes palabras, te lo aseguro. Tal y como he dicho antes, la introducción del gato y el tipo de narrador usado tenían como objetivo alejar al lector un poco de ese duelo y centrarle solo en el intento del gato de buscar comida.
  • Para ser sincero, tuve mis dudas con la frase que comentas del gato (la del «piensas»). Pero al final la dejé para que quedara claro que la situación era tan anómala. Respecto a lo de que el gato conociera al Vol-piedra, lo sabe por su condición de viejo compañero del Amo. con el paso de los años ha sufrido una especie de ósmosis 😉
  • Agh de nuevo: «data dumping». Y además seguido de su traducción. Aich, cuánto mal ha hecho la invasión del inglés. Pero a lo que iba: esta manera de narrar e introducir conceptos nuevos poco menos que arrojados a la cara la descubrí con los textos de James Tiptree Jr., y me encantó por su frescura y descaro. Se trata de un tipo de narrador que no se dedica a explicar/describir cada concepto, sino que se limita a lanzarlo, y dejar que el lector lo interprete por sí mismo y el entorno en que se usa. Está usando una voz inmersa del todo en el mundo, usando conceptos habituales en ese mundo, y por tanto no los explica, dejando que ellos mismos (con su manera de obrar) se describan. Por ejemplo, en una narración actual, ¿cuándo un personaje va a usar un teléfono explicas que se trata de un aparato eléctrico que mediante la conversión de sonido/presión en corriente trasmite la voz a distancia? No, el personaje solo descuelga el teléfono y habla, y narrador no explica nada más. Esa manera de narrar, haciendo natural el mundo que habita, me chifla. Sé que todavía no le tengo «pillado el truco», pero lo intento.
  • Por cierto: muchísimas gracias por ese comentario tan detallado.

Y voy a por el tercero:

  • De nuevo me encuentro con el muy previsible y lógico comentario relativo a la existencia de conceptos «de mi mundo». Sí, lo sabía y lo esperaba.
  • La manera de usar el narrador tenía por objetivo eso, entrar y salir en una escena mayor sin profundizar en ella. ¿Eso es típico de los gatos? Ni idea, que nunca he tenido uno ni he tratado con felinos.

Bueno, y hasta aquí las respuesta a los comentarios. De nuevo me quedo con buen sabor de boca, más que nada al haber mandado un texto que de entrada sabía que iba a costar mucho asimilar. E incluso así, un notable de nota. Guay.

Ahora os invito a leer (dentro de unos días) ‘Aromas de interrogatorio’. Eso sí, para hacer boca os recomiendo leer ‘El interrogatorio de la momia’, la historia que precede a este ‘Aromas’. Y de paso todos mis cuentos de La Voluntad.

Como siempre, tras la pausa, los comentarios íntegros.

No hay adiós.

Nota 31/1/2018: me dicen desde Literup que no puedo copiar en la web los contenidos de los comentarios por un problema de derechos de autor (he colocado los comentarios sin pedir permiso a los autores, y se ve que eso ha molestado a alguno). Por esa razón procedo a eliminar todos los que había hasta ahora, y no los volveré a hacer públicos.

Me apunté a un taller de creación literaria

No hay hola.

Hoy hace justo un año que asistí a la primera clase de un pequeño taller de literatura. Estaba dirigido por Javier Morales, maestro (entre otros oficios) de la Escuela de Escritores. Se suponía que me apuntaba al taller más que nada para intentar pulir errores y, sobre todo, para que terceras personas que no me conocen de nada leyeran y opinaran acerca de mi manera de escribir. Se puede decir que ambas intenciones coinciden: si quien me escucha descubre errores y me los lanza a la cara, perfecto.

Para mi satisfacción vi que el taller, más que centrarse en escribir en el momento (‘en vivo’) y leer lo escrito, funcionaba a base de teoría y lectura de ejemplos magistrales junto a deberes a hacer en casa para la semana siguiente. Lo de ‘escribir en vivo’ lo odio por dos razones. La primera tiene su origen en mi manera de crear: a partir de una idea origen escribo y reescribo borradores incluso decenas de veces hasta tener un texto satisfactorio; imposible hacer eso ‘en vivo’. La segunda razón podría considerarse vergonzante, peor ahí está: al no tener costumbre de escribir a mano sufro del ‘complejo Rajoy’ y tiendo a no entender mi propia letra (máxime escribiendo rápido y bajo presión). Así que pudiendo hacer los deberes en casa y con calma, mejor que mejor.

A lo largo de las siguientes veinte semanas iré colgando los trabajos que he ido creando para este taller. Por supuesto que nada de lo creado en el taller posee la menor pretensión. Pero me gusta dejar constancia de lo que hice en él.

No hay adiós.

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