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Una tontería, pero que quizá con el paso del tiempo resulta útil

No hay hola.

Ayer, con esa mierdecilla que viene en el móvil y que me selecciona noticias en función de mi supuesto perfil de google (hola, Gran Googlermano. ¿Qué tal va tu Policía del Pensamiento?), me apareció esta noticia: Brandon Sanderson destripa el Cosmere, su técnica narrativa, que incluye una hoja de Excel, y el momento que lo convirtió en escritor.

Admito que jamás he leído nada de Sanderson, pero sé que es uno de los gordos actuales del fantástico. Pero no, no me llamó la atención el poder conocer algo de su obra, vida y milagros: para mí es un autor que no existe. Pero en el título de la noticia hablaban de Excel. ¿Qué narices pintaba el Excel en todo eso? Solo por eso me tragué todo el artículo.

Tras leerlo al completo, y aconsejo hacerlo, me enteré un poco de lo que iban sus libros. Quizá algún día, si llega uno a mis manos, le dé una oportunidad. También descubrí a lo que había venido: la tontería del Excel. Me resultó un detalle tan curioso que he empezado a hacer algo similar. A modo de primer apunte, hoy he sacado 2582 palabras. A ver si consigo mantener la media de las 2000 que sugería King. Tendré la Excel como prueba de ello.

No hay adiós.

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Parece ser que se rompió la maldición

No hay hola.

Mi anterior entrada hacía referencia a una maldición casi tan poderosa como la de la página en blanco: la procrastinación. Durante meses me he visto bajo su influjo: viendo series, leyendo libros, jugando con el móvil, escribiendo microrrelatos… mil y un escusas para no retomar el trabajo duro de verdad que tengo pendiente, la novela.

He de admitir que incluso me ha dado miedo no poder ponerme ante ella. No sé si se trataba de un tipo raro de bloqueo o qué, pero ahí estaba, no pudiendo plantarme ante el Word.

Sé que una parte de esa reticencia (una muy pequeña, pero que ahí está) puede que se deba a la ansiedad que me está entrando por la cercanía de publicación de mi primera novela. Se me acumulan las dudas. ¿Cómo la recibirá la gente? ¿Gustará? ¿O no? ¿Recibirá críticas buenas? ¿Malas? ¿Acaso habrá críticas? ¿Me la arrojarán a la cara?

Ese asunto apenas debe suponer una parte ínfima del problema de la procrastinación, lo sé. ¿A qué se debe esta? La verdad, lo ignoro.

Pero hoy puedo decir que parece que se ha roto la maldición: no hay nada mejor que una bronca familiar para encerrarme en el cuarto y darle al teclado. Como se suele decir, no hay mal que por bien no venga.

Sí, hoy he vuelto a meter mano a la novela. ¿Cómo? Repasando y ampliando lo último que escribí (cuatro miserables páginas) hace ya más de tres meses. Pero menos da una piedra. Espero retomar poco a poco el ritmo y acabar como cuando estaba con la otra, escribiendo una media de unas tres o cuatro horas diarias.

Aquí os dejo la prueba del delito: el inicio del capítulo que he repasado.

Se acabó la procrastinación.

Se acabó la procrastinación.

Viendo la imagen de arriba… puede que otra de las cosas que me ha hecho reticente a ponerme con la novela se deba al volumen que esta está adquiriendo. Si os fijáis en la imagen, estoy aún con el primer borrador (eso significa lo de “V1” en el título del capítulo), y ya me he plantado en la página 211.

Se dice pronto: doscientas once páginas.

De un primer borrador.

Y eso que la historia está en un punto más o menos intermedio.

¿El primer borrador llegará a las quinientas páginas? Teniendo en cuenta que mis segundos borradores siempre suelen aumentar en palabras (más subtramas, más detalles, más diálogos) en torno a un veinte por ciento, ¿el borrador definitivo llegará a las seiscientas páginas? ¿Quién cojones va a querer publicar semejante mostrenco?

Prefiero no pensar en eso. La acabaré. Encontraré un editor. Gustará. Y me sacará de pobre.

Hay que mostrarse positivo. Y por ahora hay algo muy real: vuelvo al trabajo, a tejer historias. A la vida de verdad. Porque sé que si escribo estoy vivo.

No hay adiós.

Procrastinación

Del lat. procrastinatio, -ōnis.

1. f. Acción y efecto de procrastinar.

2. f. Maldición vermiforme y adictiva que se aloja en el cerebro, donde devora de manera silenciosa el tiempo y la voluntad.

Nuevo cuento mío, esta vez en ‘Libros Libres Nº5: Una Odisea hacia las estrellas’

No hay hola.

Ya tenéis a vuestra disposición un nuevo número de Libros Libres: este número 5 está dedicado a ese subgénero de la ciencia ficción llamado space opera. En él encontraréis, junto a muchos otros cuentos y toda una colección de ilustraciones, una nueva historia mía.

Libros Libres 5

Libros Libres 5

Podéis conseguir la revista de varias maneras:

  1. A través de Lektu, como en otras ocasiones.
  2. Con su versión de Issuu (esto es una novedad muy agradable).
  3. Pidiendo una copia física a sus editores.

La nueva revista se presentó en la tertulia que anuncié hace unos días, y la que no pude acudir por tener que cumplir con los deberes más mundanos que uno se pueda imaginar: hacer la compra y preparar la comida 😛 De todas maneras tenéis a vuestra disposición un resumen de lo que se hizo en esa fiesta.

Ahora me toca hablar un poco de mi aportación. La historia, titulada ‘Ese planeta dorado’, está inspirada de manera directa en un clásico televisivo, uno que ha generado toda una estirpe de aficionados a la ciencia ficción. Releyendo el cuento creo que debo admitir que el subconsciente me la ha jugado, creando un vínculo entre mi historia y la segunda película (tras la serie original se produjo toda una saga de filmes), y eso que esa no me gusta en especial.

No voy a decir más del cuento. Leedlo y a ver si tras ello adivináis a qué serie me refiero y a qué películas.

No hay adiós.

Ladrones de cuentos: Isis.desvelada y «Té rojo»

No hay hola.

«Té rojo»: datos del archivo.

«Té rojo»: datos del archivo.

Tenía pensado mandar «Té rojo», un antiguo microcuento, a cierto concurso. El cuento lo tenía escrito desde hace muchos años. El archivo en concreto tiene la siguiente fecha de última modificación: ‎jueves, ‎12‎ de ‎febrero‎ de ‎2004, ‏‎23:43:56. Vamos, más de quince años de antigüedad: como quien dice (y de hecho, de manera casi de manera literal), lo escribí en otra vida. En su momento lo publiqué en una web ya extinta. Pero, pese al transcurrir del tiempo, pese a no existir la web en la que lo colgué, e incluso con todo lo sucedido en aquella época, sigo siendo el autor del texto.

¡Ah, no! Que al parecer alguien, una tal Isis.desvelada, ha publicado el cuento como propio en su web hace unos diez años. La entrada tiene fecha de 11 de Marzo de 2009 00:28:45. Por supuesto, no pone por ningún lado que el texto sea de otra persona. ¿Para qué? ¿Qué más da cuando se puede hacer un copia y pega y atribuirse el mérito?

Robo de cuento: Isis.desvelada (de Pampling) me roba «Té rojo».

Robo de cuento: Isis.desvelada (de Pampling) me roba el microcuento «Té rojo».

Ha copiado el cuento casi punto por punto, coma por coma. Lo dicho, un copia y pega de manual. La copia es tan burda que repite mis viejo errores, como la puntuación y la adjetivación excesivas.

«Té rojo»: el cuento original, tal y como lo tengo en mi PC.

«Té rojo»: el cuento original, tal y como lo tengo en mi PC.

Bueno, debo decir que no lo ha clavado del todo:

  • Ha quitado los guiones en «blanca piel —casi apergaminada— y de gesto adusto» para anular la acotación y darle un carácter más adjetivo. Eso hace la frase demasiado larga.
  • Ha cometido la torpeza de poner cuatro puntos seguidos («….», sic), cuando la norma en castellano son tres («…»), ni más ni menos. Una falta de ortografía que yo jamás cometería.
  • En la última palabra se ha permitido un recurso que yo no hubiera usado por burdo, el de mayúsculas.

Si es que es lo que pasa con los ladrones intelectuales: que no dan para más. Ella ha copiado y pegado mi texto, y cuando ha intentado ‘aportar algo suyo’ no ha logrado más que estropearlo. ¿Podría crear uno por su propia cuenta? Su acto ya me dice que no. Sin embargo yo puedo crear otros cuentos como ese y, con los años de experiencia ganados, mucho mejores.

¿Puedes decir tú eso Isis.desvelada? ¿Cuántas de tus fotos o dibujos te pertenecen y no son robados?

¿Cuantos cuentos de mi vida anterior habrá por ahí dispersos, apropiados por otros? Hice bien en ceñirme a eso de «Borrón y cuenta nueva».

Bueno, no sigo porque me cabreo, y no tiene sentido hacerlo. Son cosas de otra vida. Y de gente con vidas tristes que tratan de ensalzar robando lo de otros.

Aquí os dejo mi texto, alojado en la web de Isis.desvelada, ladrona de cuentos. Si lo disfrutáis decidle que el cuento me pertenece a mí, no a ella.

Os aseguro que ahora hubiera escrito ese «Té rojo» mucho mejor. Pero mucho.

Quien me ha leído en estos últimos años seguro que puede reconocer mi estilo, así como las temáticas que uso, como para asociar ese cuento a mi firma.

Pero bueno, que ya no mando ese cuento al concurso 😦

No hay adiós.

PD: Al parecer la tal Isis.desvelada tiene de eso llamado Instagram, por si alguno que use esa red quiere decirle algo.

Ya está disponible Libros Libres 3: «Cronostasis a través del tiempo»

No hay hola.

Libros Libres 3: «Cronostasis a través del tiempo»

Libros Libres 3: «Cronostasis a través del tiempo»

El nuevo número de Libros Libres, el tercero, ya ha salido al público. Como otras veces, lo tenéis a vuestra disposición en formato digital y gratis en Lektu. Si deseáis ayudar al proyecto y adquirir un ejemplar físico por 1’50 € solo tenéis que dirigiros a sus editores.

Hablemos un poco del número. Tiene por tema central los viajes en el tiempo, algo que queda bastante claro con su título: «Cronostasis a través del tiempo». Todo su contenido orbita en torno a ese subgénero tan sugerente y que ha dado más de un quebradero de cabeza a los lectores con sus giros y paradojas. La revista incluye un grueso puñado de relatos que os recomiendo leer, además de un par de artículos e incluso una jugosa receta de cocina, por no mencionar la galería de ilustraciones. Espero que la lectura de todo ello no os deje jaqueca como la que puede provocar una enrevesada historia de viajes en el tiempo 😉

Como en los dos anteriores lanzamientos de la revista, este número incluye un cuento mío: ‘La fiesta’. ¿Qué decir de él? Como no podía ser de otra manera, habla de un viajero en el tiempo. Pero el auténtico protagonista de la historia es otro: un acontecimiento tan real como curioso. Se celebró hace unos años en Inglaterra, y tras él se escondía una de las mentes más lucidas y preclaras (por no decir digna de auténtica admiración) que han visto los siglos XX y XXI. Supongo que lo recordarán la mayoría de los aficionados a la física, así como a más de uno de los no aficionados: salió en varios medios de comunicación, más que nada por su extravagancia. Aunque, debo admitirlo, algunos esperamos a su celebración no sin concierta ansiedad. E incluso con una ínfima chispa de esperanza: ¿saltaría la liebre y su promotor podría descorchar satisfecho el champán?

Pero no voy a decir nada más. Si queréis saber de qué va la historia sólo puedo hacer una cosa: invitaros a ‘La fiesta’. Si podéis llegar, claro.

No hay adiós.

Contrato de novela firmado

No hay hola.

En junio del presente año di por acabada mi primera novela, el tercer intento en mi vida de lograr una obra de larga extensión. Dada mi falta de experiencia en esa extensión debo confesar que resultó un trabajo arduo, pero al mismo tiempo muy satisfactorio.

Ahora, casi seis meses después de terminarla, puedo comunicaros una noticia ilusionante: una editorial se ha mostrado interesada en la novela y hemos firmado un contrato de edición.

Contrato firmado.

Contrato firmado.

Ahora solo queda esperar al momento de su salida al mercado. Con un poco de suerte eso sucederá dentro de un año. El plazo se me hace largo: ardo por verla editada y dando vueltas por ahí, pero soy consciente de que esto no es llegar y besar el santo. Al menos sé que no será una salida en falso, que no se trata de autoedición o de esas editoriales que obligan al autor a conseguir ventas por sí mismo, limitándose a imprimir y poco más. Conociendo la editorial, la obra dispondrá de una buena campaña de promoción, así como de una distribución acorde. Vamos: algo de lo que sentirse contento.

Pero hasta ese momento hay que esperar un año. Un año entero. Uf 😦

Mientras, a seguir trabajando.

Respecto a la temática de la novela, no voy a adelantar nada: ni de qué va ni ninguna pista más o menos relevante. Solo puedo decir que no defraudará a los que conozcan tanto mis escritos y mis temáticas favoritas, como mi estilo.

Lo dicho: toca esperar. Lo siento.

No hay adiós.

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