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Recopilación de “Advertencias Literarias”, de @DavidBGil

No hay hola.

Bueno, los que me conocen saben que no soy nada de redes sociales. De hecho, sólo uso esta del pajaroto porque me permite ver algunas reacciones a la novela. Sí: hasta que no me editaron Efímera en mi móvil no había ni una sola aplicación de redes sociales: bastante me jode que Google sepa todo lo que sabe de mí sólo por usar Android.

Como digo, entro solo al pajaroto para ver si se dice algo de mi novela. Por supuesto, mientras busco alguna reacción encuentro mucha tontería tipo “acabo de ir al baño y lo comparto [-con foto del pos-]”. Pero de vez en cuando sí que hay contenidos interesantes. Por desgracia demasiadas veces se trata hilos: sucesión de piadas, una tras otra. Se ve que lo de unir los conceptos en un solo sitio algunos lo han perdido a cambio de dejar molestos rastros de migas. Opino que esa manera difundir, a base de miguitas, como menos resulta molesta, cuando no muy deficiente y a veces casi inaccesible. Vamos, que no me gusta. Pero allá cada uno con su maneras de actuar.

Pero por una vez voy a recopilar uno de esos hilos. Juntarlo y ponerlo todo de uno aquí. Se trata de un hilo de David B. Gil, relativo a consejos de escritura. Él ha recogido y disgregado una entrada en origen en inglés, de alojada en johndopp.com: ‘Suggested Amazon Warning Labels’.

Amazon Warnings

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Él lo ha titulado “Advertencias Literarias”, y consiste en enunciar una serie de defectos a evitar. Yo en un primer momento me voy a limitar repetirlas aquí. Todas juntitas, en un solo lugar, como creo que deben de estar. Por supuesto él, David B. Gil, es propietario de todos los textos citado.

En un primer lugar os dejo el mensaje inicial:

Y ahora las advertencias que recopila:

  1. «Contiene inconsistencias de guion». (ouch).
  2. «Uso excesivo de adverbios». Agregaría otra señal para el uso excesivo de adjetivos, tan habitual en las primeras obras.
  3. «Los personajes mueren sin previo aviso ni razón aparente». Matar a un personaje debe ser algo bien calculado y tener relevancia para la historia, nunca debe hacerse porque no se te ocurra un desenlace oportuno.
  4. «Contiene gran cantidad de información innecesaria». El infodump es como llaman los anglosajones a ese pecado tan habitual en la novela histórica o la ciencia ficción, géneros muy dados a que los escritores vuelquen gran cantidad de información irrelevante para el relato.
  5. «Uso excesivo de oraciones en pasiva». En la literatura, como en el periodismo, escribid en activa siempre que sea posible. La pasiva dificulta la comprensión y lastra el ritmo.
  6. «Parece editado por un chimpancés». Los chimpancés son famosos por su uso aleatorio de las comas.
  7. «Tiempos verbales cambiantes». John empuñó la pistola y dispara a bocajarro.
  8. «Uso risible de lenguaje pretencioso». A veces te ríes por no llorar.
  9. «El ritmo se derrumba en el segundo acto». Suele suceder cuando tienes una buena premisa para tu historia, pero no sabes muy bien cómo desarrollarla.
  10. «Los personajes son estereotipos tóxicos». After 50 Shades of Grey, the Twilight.
  11. «Contiene clichés». ¿Qué novela no tiene alguno?
  12. «Cambios de punto de vista narrativo». Es habitual que la narración se haga desde el punto de vista de un personaje (el protagonista normalmente). No creo que esté prohibido cambiarlo, pero debe hacerse con cuidado para no confundir al lector, y nunca dentro de una misma escena.
  13. «Mary Sue detectado». Suele llamarse Mary Sue (o Gary Stu) a los protagonistas sin máculas ni debilidades, que son mejores que el resto en todo y que siempre salen bien librados. Superman lo es. Harry Potter y Kvothe también (no me peguéis).
  14. «Prosa extravagante». S. King dice que cualquier palabra que debas buscar en el diccionario no es la adecuada. Yo no diría tanto. A veces las palabras infrecuentes expresan con mayor precisión lo que quieres decir, o con más fuerza. Pero no pueden ser una constante.
  15. «Los giros de guion erosionan la suspensión de la incredulidad». La suspensión de la incredulidad es un pacto tácito con el lector que conviene no forzar. Estamos dispuestos a creer en los superhéroes, pero quizás no que la madre del prota se enamore del supervillano.
  16. «Los personajes gimen, gruñen o ríen sus diálogos». Los ‘verba dicendi’ son los verbos de las acotaciones de diálogo (Cuidado con lo que dices —dijo Jon Nieve). A mí no me parece mal que Jon Nieve gruña o susurre su advertencia. Pero tampoco os paséis de creativos.
  17. «Protagonista irrelevante». O con el que es difícil empatizar. El extremo opuesto al Mary Sue. El protagonista debe tener matices y, en ocasiones, sombras. Pero el lector siempre debe comprender sus circunstancias y empatizar con su punto de vista.
  18. «La trama se desintegra en el desenlace». Más que explotarle en las manos al escritor, suele diluírsele poco a poco y sin remedio. Suele suceder cuando comienzas a escribir tu historia sin saber cómo cerrarla.

Hasta aquí el texto (sic) de David B. Gil.

Ahora me voy a permitir dar mi opinión acerca de algunas de ellas. En otra ocasión ya dejé por aquí algo semejante. Pero, dado que están aquí juntas, voy a por ellas:

  • No sé de nadie que no peque de uno o más de esos defectos. Algunos incluso venden consejos cuando para ellos no tienen: sí, me refiero a Stephen King y sus -ly. Al menos, si no recuerdo mal, en mi novela no se me ha colado ni uno solo de esos adverbios comodones.
  • «Los personajes mueren sin previo aviso ni razón aparente». A ver, eso depende del tipo de obra que escribas: si pretendes escribir con toques realistas/costumbristas, debes darte cuenta que la gente muere, punto, y muchas veces de manera inesperada a injustificada. ¿Acaso todo el mundo muere de una manera oportuna, argumentada? No, padre: día a día la gente muere/sufre de la forma más inesperada e injusta posible. Si escribes una historia con toques de realismo no te obceques con “es que no está justificada esa muerte”: si la historia te pide esa muerte, mátale y ya. Que los lectores se quejen por esa muerte al dios al que recen, y tú sigue adelante.
  • «Uso excesivo de oraciones en pasiva». Nada que objetar. Fallo de novato. De hecho, como yo mismo evito usar el verbo ser, a duras penas me salen pasivas.
  • «Parece editado por un chimpancés». En eso tienen culpa tanto el juntaletras como el editor. Vamos, evita no solo la autoedición, sino procura tener editores de calidad. Si lees un libro escrito por un juntaletras evita no solo a ese individuo, sino a la editorial que le ha dado alas. En mi caso, admito que mi novela ha salido gracias una gente profesional de tomo y lomo.
  • «Tiempos verbales cambiantes». Eso hay que acotarlo a “no los cambies dentro del mismo párrafo/sección/episodio”. Entre capítulos puedes cambiarlo, pero claro: arguméntalo bien, de tal manera que tenga sentido narrativo.
  • «El ritmo se derrumba en el segundo acto», «Los personajes son estereotipos tóxicos», «Contiene clichés»: el paraíso de los escritores (al menos en lo relativo a superventas) está lleno de pecadores, individuos a los que habría que alejar de un ordenador de por vida.
  • «Cambios de punto de vista narrativo». A esto sí que le digo tururú: los libros corales se basan en ello. Vamos, a esa norma ni caso. Pero de nuevo como con lo los tiempos verbales: deben estar muy trabajados.
  • «Mary Sue detectado». Según para quién escribas, eso cae sí o sí. No le pongas un personaje con fuertes claroscuros a alguien que lee el Marca y poco más. Si escribes para niños, o para analfabetos funcionales, te verás obligado a usarlos.
  • «Prosa extravagante». Otra advertencia a tomar con pinzas. Durante casi toda mi vida he estado rodeado de lectores que solo leen Marca, si es que leen algo. ¿Debo bajar mi estilo a su nivel ínfimo de comprensión? No. Ahí fuera hay más gente, y seguro que ellos comprenden frases más complejas del “Mi mamá me mima” del Marca. Eso sí, si buscas que los del Marca te lean ya sabes…
  • «Los giros de guion erosionan la suspensión de la incredulidad». No. Los giros de guion mal argumentados erosionan la suspensión de la incredulidad. Si los giros, aunque sorpresivos, están bien llevados y encajan con el mundo que has desarrollado, un lector inteligente lo sabrá apreciar y no huirá.
  • «Los personajes gimen, gruñen o ríen sus diálogos». No sé porqué hay gente que odia la riqueza de la lengua española. Si podemos usar verbos dicendi para volver más dramático y visual un diálogo, ¿por qué no usarlos? Con mesura, claro. Pero, de nuevo, que los lectores del Marca no te limiten.
  • «La trama se desintegra en el desenlace». El gran pecado de King. Otro ejemplo de esto (que en su día me dolió mucho) lo perpetró Dan Simmons en El Terror. Pero mírales, ahí siguen, considerados autores de prestigio.

Y aquí termina mi humilde aportación a lo dicho por David B. Gil.

Ahora un consejo que me ha ganado alguna movida: escribe en tu día a día como si estuvieras ante tu novela/relato, como si un editor lo fuese a valorar. Siempre. En las notas que dejas en casa, en los correos electrónicos, en el puto guasap. En todo momento. Si algún gilipollas se extraña de ello y te dice eso de que “pareces muy serio”, ignóralo. Que él siga sin poner signos iniciales de interrogación/admiración, sin acentos o usando comas/puntos de manera aleatoria. Pero tú nunca dejes la oportunidad de practicar la buena escritura. Acentúa, puntúa, usa una buena forma expresiva. Hazlo siempre y en todas partes.

No hay adiós.

Resumen de escritura: enero 2020

No hay hola.

Un nuevo mes. Un nuevo año. Y las ganas de escribir siguen ahí.

Pero, por desgracia, de nuevo me veo obligado a hacer cursos para el nuevo trabajo: este pasado día 27 empecé uno que me ocupa toda la tarde y que acaba en… dios mío, en mayo. ¡Por favor, mayo! 😦

Pero, aun con curso, voy a intentar sacar tiempo para escribir un poco cada día. ¿Qué hago desde que el curso empezó? Pues llego a casa a eso de las ocho y media, nueve menos algo. Entonces ceno con calma (no es cuestión de hacerlo a tragullones para acabar con indigestión, que al día siguiente hay que levantarse a las 6 de la mañana) y luego dedico un par de horas al vicio/trabajo.

Con todo ello ha quedado un mes regular. Aquí os dejo las cifras generales:

Resumen 2020-1

Resumen 2020-1

Para mi desgracia, este mes el rojo es muy gordo. Pese a ello, la cifra media supera (por poco) las barrera moral de las 2.000 palabras.

Aquí os dejo el detalle, para que veáis mejor lo que ha pasado:

Resumen 2020-1 (detalle)

Resumen 2020-1 (detalle)

Como se puede apreciar, los fines de semana resultan mortales. En vez de contar con tiempo para mi, se convierten en momentos para hacer (comprar, etc.) lo que no ha dado tiempo en la semana 😦 Nada, o poco, de escribir.

Ahora, los números claritos:

  • Días que he escrito: 23.
  • Días que no he escrito nada: 8.
  • Días que superé las 1999 palabras: 22.
  • Total palabras escritas: 69.331.
  • Media de palabras/día: 2.236.

La cifra de rojo pesa mucho, arrastrando el total de palabras escritas así como la media. Y eso que un día casi llego a las 6.000 palabras. Eso por no decir que estas cifras se corresponden a la revisión del primer borrador de la nueva novela: vamos, que estoy con el segundo borrador. Espero poder acabar este segundo borrador este mes, y luego empezar con el repaso final. Objetivo: como creo haber dicho ya, tener un texto final en verano (lectores beta [que esta vez espero poder contar con alguno], dios mediante).

Bueno, a modo de resumen creo que esta entrada no da para más.

No hay adiós.

Resumen de escritura: diciembre 2019

No hay hola.

Pues se acabó el mes. Y el año. Pero no las ganas de escribir. Para empezar, aquí dejo el resumen de este mes de diciembre:

Resumen 2019-12

Resumen 2019-12

Este mes no se ve casi nada rojo. Menos mal. Aquí tenéis el detalle de los días, para que veáis la evolución:

Resumen 2019-12 (detalle)

Resumen 2019-12 (detalle)

Ahora, como siempre, los números claritos:

  • Días que he escrito: 26.
  • Días que no he escrito nada: 5.
  • Días que superé las 1999 palabras: 22.
  • Total palabras escritas: 82.216.
  • Media de palabras/día: 2.652.

Este mes hay poco rojo. pero lo hay. Aunque dadas las fechas (las fiestas y toda esa mierda) me puedo dar con un canto en los dientes. Debo aclarar que no estoy en una época de escritura pura y dura sino inmerso en un segundo borrador de la nueva novela. Eso ha implicado que, junto a fases de reescribir de nuevo escenas casi de arriba a abajo (sí, en el segundo borrador a veces ocurre eso), también he tenido momentos de apenas leer y tocar una coma. Todo junto me ha permitido mantener la media por encima de esas 1.999 palabras/día buscadas. Aunque no por mucho.

Vamos, que no me puedo quejar.

En cuanto al año (este primer año con estadísticas desde agosto), el resumen queda así:

Resumen 2019

Resumen 2019

  • Días que he escrito: 98.
  • Días que no he escrito nada: 50.
  • Días que superé las 1999 palabras: 77.
  • Total palabras escritas: 365.347.
  • Media de palabras/día: 2.457.

Y eso incluyendo un mes horribilis: noviembre. Aquí os lo dejo:

Resumen 2019-11

Resumen 2019-11

Como veis, en ese mes no pude escribir nada de nada. Pero nada. Tener el trabajo por la mañana y un curso que me llevaba toda la tarde tiene sus consecuencias: llegar a casa a las once de la noche y no desear ni loco ponerse a escribir.

El resumen implica 50 días sin dar palo al agua, pero que pese a ello los 98 que sí he trabajado han rentado ni más ni menos que unas 365.000 palabras/revisadas. Y eso en menos de medio año. No me parece nada mal. Extrapolando a un año entero, puedo llegar a las 600.000.

El resultado de 2019 me sabe a gloria. Más aún cuando en ese noviembre vio la luz mi primera novela, Efímera.

Como ya he dicho antes, estoy inmerso en el segundo borrador de una nueva novela. Este es el panorama con el que he terminado el año:

Progreso Nochevieja 2019

Progreso Nochevieja 2019

Estoy a medio camino de cerrar ese segundo borrador: página 282 de 513 actuales. Por ahora este monstruo está ocupando casi 240.000 palabras, el doble que Efímera. Está visto que, si me pongo el chip novela, no puedo escribir en formatos cortos. Me da miedo ver la cifra final cuando cierre el texto, algo que espero para este verano que viene. Hasta entonces, a seguir.

El año que viene deseo mejorar los números, que se empiece a hablar de Efímera (os dejo su página de GoodReads, donde ya hay algo) y que el nuevo monstruo encuentre editor.

No hay adiós.

PD: Aunque acabo de ver no soy el único que genera monstruos:

424.000 palabras, ni más ni menos. Y eso en un primer borrador. En mi caso, esa cifra siempre se queda corta en comparación con la final. No sé como es en Sanderson (nota mental: leer algo de él, que aún no conozco nada más que el nombre). Aunque, a decir verdad, lo de las 19.000 palabras en un día me huele raro, a muy primer borrador: cosas farfulladas que luego a va a tener que revisar a fondo.

PD 2: Mis lecturas de este año empiezan de manera rara: por primera vez en mi vida voy a hacer de lector beta de alguien. Espero poder hacerlo bien y aportar datos de valor.

Resumen de escritura: octubre 2019

No hay hola.

Vaya mes, señoras y señores, vaya mes. Y el que me espera. Al menos en lo relativo a escribir. Antes de dar explicaciones, dejo ahí el resumen.

Resumen 2019-10

Resumen 2019-10

Se ve mucho rojo, ¿no? Pues ahora atentos a lo que viene, el detalle de los días del mes.

Resumen 2019-10 (detalle)

Resumen 2019-10 (detalle)

De todo esto salen los siguientes números, en especial tres de ellos muy tristes:

  • Días que he escrito: 21.
  • Días que no he escrito nada: 10.
  • Días que superé las 1999 palabras: 17.
  • Total palabras escritas: 106.158.
  • Media de palabras/día: 3.424.

Lo dicho: mucho, muchísimo rojo. El total y la media quedan distorsionados por los primeros cuatro días del mes, dedicados a pulir las galeradas. Lo grave sucede más allá de esos no del todo realistas primeros cuatro días. Entonces, tras unas semanas con cierta normalidad, sucede.

¿El qué? Pues que he empezado un curso por la tarde. No creo que deba decir en qué día concreto lo he iniciado, porque en la tabla se ve bien. A partir de él, cero patatero. No he escrito lo que se dice nada. Cosas de llegar a casa todos los días a eso de las 23:00 (más o menos). Y eso teniendo que levantarme al día siguiente a las seis de la mañanita. En definitiva: acabar los días rendido y deseando apagar el cerebro. Eso para que, en el fin de semana, me dedique a estudiar.

El curso de marras se prolongará hasta finales del mes que viene. Eso va a hacer que el segundo borrador de la segunda novela se quede en el dique seco hasta que el condenado curso termine. Con eso, ¿lograré completarlo antes de Nochevieja? Complicado lo veo, muy complicado. Pero tendré los últimos días de noviembre y todo diciembre para intentarlo. Me he quedado en más o menos la quita parte de su longitud. ¿Repasar los 4/5 que me quedan en apenas un mes y una semana? Se va a intentar. Al menos eso: se va a intentar.

Pero, ocurra lo que ocurra con el curso, algo bueno saldrá de este noviembre que viene. ¿El qué? Los que sigan el twitter ya lo sabrán. El resto solo tienen que esperar unos pocos días más y descubrirlo en esta misma web.

No hay adiós.

Resumen de escritura: septiembre 2019

No hay hola.

Sé que es tarde, sí: debería haber publicado esta entrada hace ya varios días, pero en seguida comprenderéis que tengo una excusa.

Resumen-2019-9

Resumen-2019-9

Aquí van los números de septiembre:

  • Días que he escrito: 26.
  • Días que no he escrito nada: 4. Mal, muy mal.
  • Días que he escrito por encima del listón de las 1999 palabras: 21.
  • Total palabras escritas: 116.241.
  • Media de palabras/día: 3.875.

Así a simple vista, sobre todo comparándolo con el mes anterior, hay un par de cifras que desconciertan. Por ejemplo la de la media de palabras escritas por día descuadra: unas casi imposibles 3.875 diarias frente a las más reales (pero no menos malas) 2.336. Pero es que la que puede dejar patidifuso es la suma total mensual: 116.241 palabras. ¡A reírse del NaNoWriMo!

¿Qué ha pasado?

De entrada, os pongo el detalle del mes:

resumen-2019-9 (detalle)

resumen-2019-9 (detalle)

¿Veis algo raro? Pinchad en la imagen para verla en grande, a no ser que tengáis vista de águila.

¿Ahora?

Sí, claro: así sí. Como veis, a partir del día 29 las cifras se disparan. ¿De verdad ese día escribí 29.700 palabras? Por supuesto que no. Pero sí que leí y repasé esa cifra aproximada de palabras: estaba con las galeradas de la novela que me van a publicar. Sé que no se puede decir que escribí esas palabras, pero sí que di por cerrada esa cantidad. Eso, al menos para mí, equivale a escribir: significa trabajo cerrado. Y además cerrado de una manera definitiva. Más que nunca, negro sobre blanco.

A las galeradas se sumaron algunas peticiones del editor. Cuando acabé con ello estaba rendido:

Levantarse a las seis y pico para ir al trabajo y luego por la tarde/noche ponerse a escribir destroza. A menos, a mí me destroza.

Tras cumplir con las obligaciones me he tirado un par de días de cerebro apagado: hay más vida, aparte de curro y escribir. Fuera del zulo existe un mundo.

Por esa razón no he podido colgar esta entrada hasta ahora. Pero ya he cumplido.

No hay adiós.

PD: mañana toca volver al tajo. A los dos tajos: el remunerado que me paga las lentejas y el no remunerado por ahora de escribir (debo empezar con el segundo borrador del monstruo).

PD 2: veo que los de WordPress se han cargado (al menos para los que seguimos con el editor viejo) la opción de poner una imagen destacada a las entradas. Pues no, ni con esas me paso el nuevo editor de bloques: me sigue pareciendo una auténtica mierda.

Resumen de escritura: agosto 2019

No hay hola.

Tal y como dije el otro día, he empezado a contabilizar de manera sistemática las palabras que escribo. Esto lo estoy colgando de una hoja de Google Sheets, tanto para mí como para satisfacer la curiosidad de los enfermos de la estadística ajena.

Resumen 2019-8

Resumen 2019-8

Y como ya ha acabado el mes, toca hacer un resumen, siempre teniendo en cuenta que empecé a contabilizar el día 6:

  • Días que he escrito: 25.
  • Días que no he escrito nada: 1.
  • Días que he escrito por encima del listón de las 1999 palabras: 17.
  • Total palabras escritas: 60.732.
  • Media de palabras/día: 2.336.

Leyendo las cifras de este primer mes, cumplo los objetivos.

Como ya dije hace también unos días, me he encontrado con que llegaba a un record de palabras en un solo texto: 200.000. Decir que ya ha bajado a los 197.000 después de eliminar texto sobrante. Cosas de coger un viejo texto y estarle novelizando.

Bueno, a ver cómo se me da septiembre, pero dudo que tan bien. Se hará lo que se pueda.

No hay adiós.

Una tontería, pero que quizá con el paso del tiempo resulta útil

No hay hola.

Ayer, con esa mierdecilla que viene en el móvil y que me selecciona noticias en función de mi supuesto perfil de google (hola, Gran Googlermano. ¿Qué tal va tu Policía del Pensamiento?), me apareció esta noticia: Brandon Sanderson destripa el Cosmere, su técnica narrativa, que incluye una hoja de Excel, y el momento que lo convirtió en escritor.

Admito que jamás he leído nada de Sanderson, pero sé que es uno de los gordos actuales del fantástico. Pero no, no me llamó la atención el poder conocer algo de su obra, vida y milagros: para mí es un autor que no existe. Pero en el título de la noticia hablaban de Excel. ¿Qué narices pintaba el Excel en todo eso? Solo por eso me tragué todo el artículo.

Tras leerlo al completo, y aconsejo hacerlo, me enteré un poco de lo que iban sus libros. Quizá algún día, si llega uno a mis manos, le dé una oportunidad. También descubrí a lo que había venido: la tontería del Excel. Me resultó un detalle tan curioso que he empezado a hacer algo similar. A modo de primer apunte, hoy he sacado 2582 palabras. A ver si consigo mantener la media de las 2000 que sugería King. Tendré la Excel como prueba de ello.

No hay adiós.

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