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Cambios en los contenidos de esta web: un serial

No hay hola.

En efecto, tal y como reza el asunto de esta entrada dentro de unas semanas esta web empezará a alojar un serial. ¿Por qué? Os lo voy a explicar.

Tras más de veinte años escribiendo sólo relatos (veinte años interrumpidos por un paréntesis de casi nueve, eso sí) al fin he dejado que la realidad me dé una soberana bofetada: o escribo novela o esto no tiene el menor futuro. No pretendo compararme con ellos (Cthulhu me libre) pero me gustaría saber qué hubiera pasado con Poe o Lovecraft de vivir en esta España que me ha tocado sufrir. Ni un condenado editor les daría la menor oportunidad. ‘o escribe novela o nada, señor mío’.

Así que doliéndome mucho he optado por dejar de escribir relatos. Al menos por una temporada. ¿Cuánto tiempo? Calculo, a ojo de mal cubero, que en torno a medio año.

Quien conozca un poco esta web y sus contenidos (sé que al menos puedo contar dos perdonas que cumplen esa característica 😉 ) sabe que se centra en los relatos que escribo. Los relatos en sí mismos así como lo que opino de ellos, cómo me han surgido o los comentarios que han recibido en el taller de Literautas. ¿Qué pasará con la web si dejo de escribir relato? Uno podría decir que se quedaría vacía. Pero he decidido que no. ¿Cómo? Preparando un serial.

Llevo semanas metido hasta las cejas en un el texto, mi más reciente cuento ‘medio’. Con unas veinticinco mil palabras entra por derecho propio dentro del conjunto de los textos más largos que he acabado. Por supuesto no cuentan monstruos relegados al dique seco, como algún que otro borrador inacabado que tengo por ahí, cuarenta mil palabras o más que no han ido a ningún sitio.

Ahora mismo estoy ultimando el tercer borrador del cuento. Tercera vez que lo leo y reescribo buena parte de él. En cosa de días estará acabado ese borrador. Desde un tiempo atrás me he marcado escribir sólo tres borradores de las historias, tratando de cercenar así mi perfeccionismo (o inconformismo, o como se quiera llamar mi obsesión por reescribir y reescribir). Tras ello tocará imprimir el borrador y dejarlo en barbecho por lo menos dos semanas. Espero que con ese periodo de tiempo ‘olvide’ lo que he escrito y pueda darle el definitivo repaso. Eso me planta en que tendré el texto acabado a finales de octubre, como pronto. Si esos plazos se cumplen el serial podrá empezar en noviembre.

¿Qué encontraréis en ese serial? De entrada debo confesar que el cuento parte de un texto breve de Literautas. Los que tengan curiosidad podrán pasarse por mi sección de textos publicados y empezar a hacer apuestas sobre cuál de ellos acabará seriado. A ver si alguien acierta.

Pero no creáis que me he limitado a convertir setecientas cincuenta palabras en veinticinco mil. Mucha paja, podría pensar alguno. No del todo, no: el nuevo texto me ha permitido trazar un leve esbozo de uno de mis escenarios favoritos, la ciudad de Efímera. Esta creación mía apenas ha visto la luz hasta ahora. Tengo un relato ambientado en ella, ‘Los precios del avatar’. El texto canónico, por decirlo de alguna manera, que la vio nacer y crecer todavía lo tengo en la carpeta de ‘Área de trabajo’ (algún día, sí; algún día).

Junto al asunto de hablar un poco de Efímera el cuento ha crecido a base de tejer atmósferas y profundizar en el protagonista y su entorno. En esto puede que algunos piensen que ‘éste va a meter paja, mucha paja’. El concepto de paja siempre me ha parecido muy subjetivo. ¿Mete paja Stephen King cuando empieza a hablar de la vida y obras de las decenas de personajes de sus novelas? ¿Hablamos de paja cuando Ramsey Campbell se recrea en detalles ínfimos pero que página tras página te van machacando hasta obsesionarte? Hay gente que detesta a King porque tiende a crear mamotretos, y muchísimos más no soportan a Campbell. Pero se da la circunstancia de que adoro a esos autores. ¿Me veo influenciado por ellos? Negarlo sería una necedad.

Entonces, ¿Qué habrá en ese serial? Pues una versión barroca, o quizá gótica, o ambas cosas, del relato original. Adoro la literatura gótica, y disfruto como un niño cuando Lovecraft describe esos entornos alienantes por ejemplo en ‘La sombra fuera del tiempo’, en ‘En las montañas de la locura’ o el R’Lyeh de la mismísima ‘La llamada de Cthulhu’. Literatura arquitectónica, como yo la llamo. Pues en el cuento hay bastante de ello. En definitiva, una clara muestra de mi estilo desatado, sin las condenadas limitaciones de palabras.

El borrador ha acabado dividido en veinte episodios. La mayoría poseen más o menos la misma longitud (unas mil quinientas palabras), si bien hay uno más largo que el resto y un par más cortos. Esas cifras todavía no están fijadas: queda el periodo de barbecho y la última revisión. Pero espero no encontrarme con la necesidad de hacer demasiados cambios, y ninguno muy radical.

Veinte episodios, veinte entregas. Planificando una por semana eso me da un total de cinco meses de ‘ausencia’. Espero que en ese tiempo tenga una novela, si no acabada al menos sí muy avanzada. Desde noviembre de 2015 a abril de 2016. Un invierno enclaustrado tras el teclado. La idea me gusta, para qué negarlo.

Puede que entre medias me pase por Literautas y realice algún que otro ejercicio. Al fin y al cabo los ejercicios de esa web me están sirviendo como detonantes de buenas historias (lo de buenas lo digo yo, por supuesto). En definitiva, no niego que pueda acabar participando en algún ejercicio, pero tampoco aseguro nada.

A esto se reducen las novedades de las que quería hablaros. Espero no haber aburrido a nadie, y si lo he hecho lo siento. Ya avisaré cuando dé comienzo el serial, por supuesto.

No hay adiós.

La mejora de ‘La extraña conquista de BaradSar’ deriva en posible novela corta

No hay hola.

Admito que estoy sorprendido. Sin pintarlo me he metido de lleno en la escritura de una novela: preparando una versión mejorada del cuento ‘La extraña conquista de BaradSar’ me he dado cuenta de que metía más y más palabras, más y más detalles, más y más trasfondo y personajes. He preparado un primer borrador que apenas engloba el primer párrafo del cuento, y ya llevo en eso cinco mil cuatrocientas palabras. Se dice pronto: 5.400 palabras para narrar lo que en el cuento no supone ni un párrafo.

Y para llegar a ello me he visto obligado a investigar las tradiciones y vestuario de los nómadas de la época del Imperio Mongol. Sé que deberé empezar a organizarme: la historia sobre todo es la evolución de un personaje en una misión individual, pero no quiero dejarme llevar por los viejos hábitos, el no llevar apuntes y el depender mucho de la improvisación. La improvisación me parece perfecta para un cuento (mis cuentos tienen muchísimo de ella) pero para algo que con facilidad va a superar de lejos las extensiones con las que suelo trabajar no debo permitirme ese nivel de caos.

Ahora mismo he acabado con el guión básico, una secuencia de escenas descritas más o menos. Me salen un total de veinticinco. Si siguen la media de extensión de las escenas que he creado hasta ahora eso supone unas mil trescientas palabras por cada una de ellas (también debo decir que a todas luces hay escenas bastante más largas, de más acción, pero hasta no tener borradores medio definitivos mejor no me meto en cálculos más exactos). Las mates dicen que eso da más de treinta y dos mil palabras de borrador. Como me conozco sé que eso se alargará en torno a un veinte por ciento más. Vamos, que puede que se plante por las cuarenta mil palabras. En otras palabras: una novela corta.

Espero poco a poco ir avanzando en esto, a ver cómo sale. Con un poco de suerte espero tener un texto más o menos definitivo para primavera, una historia de fantasía medieval con tintes oscuros e incluso de terror/horror.

Mientras tanto a seguir trabajando.

Antes de acabar esta entrada debo darles las gracias a la gente de Literautas, sin cuyo impulso creativo no me hubiera lanzado de nuevo a escribir de la manera que lo hago ahora. Muchas gracias.

No hay adiós.

Evolución de ‘Los precios del avatar’

No hay hola.

Mucho tiempo me ha llevado dar este paso, reescribir los relatos pendientes de ello que colgué en Literautas. En un primer momento pensé que dejándolos tal y como los enviaba ya estaba hecho el trabajo. Pero con el tiempo me ha quedado claro que esa sólo es una parte del mismo: la de obligarme (o quizá espolearme) a crear, a agarrar el procesador de textos y sacar lo que bulle en mi mente. Luego está la otra parte, la de sentirme orgulloso de lo que doy a luz. Por desgracia no estoy nada contento con los últimos relatos: la limitación de las setecientas palabras me impide narrar todo cuanto el cuerpo me pide. Así que he decidido ampliar esos relatos castrados.

Este ‘Los precios del avatar’ la verdad es que no es el primero en sufrir este proceso de ampliación: ya le precedió ‘Silenciosos túmulos de revelación’. Pero sí que es el primero que me veo obligado de verdad a reescribir, no sólo por los comentarios de la gente que leyó la primera versión, sino por mí mismo.

¿Qué ha cambiado desde la primera versión a esta tercera (la segunda, de mil palabras, la podéis leer en la primera antología del taller)? Pues se pueden reducir todos los cambios a la creación de contexto, a la ampliación de las descripciones. Ya no tengo una historia que parece contada de carrerilla, sin pausa. Ahora el lector puede apreciar más detalles de esa extraña ciudad que el innominado padre recorre tratando de salvar a Pavel, su hijo. No quiero decir que con este relato se vayan a revelar todos los secretos, ni mucho menos, pero sí que se pueden llegar a apreciar más las atmósferas y apreciar algunos de los detalles de los escenarios.

En esta ocasión, y sin que sirva de precedente, he mantenido los requisitos del ejercicio inicial, pero porque no suponían demasiado trastorno para la historia. Hay alguna otra que de fijo sé que cambiará abandonando lo exigido por Literautas.

Habrá más relatos ambientados en esa ciudad (un par de ellos están ya de camino), historias con las que ir recopilando postales de ese mundo y sus aledaños.

Espero que esta nueva versión agrade incluso más que la original para Literautas. Por supuesto, como siempre, agradeceré cualquier tipo de comentario.

No hay adiós.

La evolución de ‘Silenciosos túmulos de revelación’

No hay hola.

He tenido unos días para repasar el último (y segundo) relato que envié a Literautas por lo de Monta una escena, el texto titulado ‘Silenciosos túmulos de revelación’. En este tiempo, debido a mi manera de trabajar a base de dar y dar y dar vueltas al texto, el relato ha ido creciendo, rescribiéndose buena parte de los párrafos y volviendo a crecer más aún. Las malditas setecientas cincuenta palabras se me siguen haciendo pocas, y eso que en un primer momento creí que este cuento en concreto había quedado más o menos cerrado.

El acaloramiento del momento.

Ahora, más de un mes después de haberlo redactado y tras dos críticas muy positivas, le he visto carencias. Algunas de ellas ya las comenté en su día aquí (como que el texto habla de muchas cosas que yo tengo en mi mente, detalles que forman parte de un universo definido y concreto en mi imaginación, pero que nadie más que yo conoce. Eso volvía al relato cojo). De otras no hablé ya que las descubrí más tarde, como que la limitación de palabras el protagonista quedaba demasiado desdibujado.

He intentado solventar esos problemas con una nueva redacción. Ahora, ya libre de esas asfixiantes setecientas cincuenta palabras, la extensión final casi ha quintuplicado esa cifra. El silo se ha vuelto más detallado, más visible, el personaje principal ya no se reduce a un papel cartón pintarrajeado sino que muestra un poco de su personalidad, los tumularios adquieren más presencia y el origen de la biblioteca toma cuerpo.

Hay por ahí alguien, una de las dos personas que criticó el texto original, que dijo que no la molestaría leer algo más mío. Bien, pues lo va a tener en pocos días: la versión mejorada del relato.

Ahora mismo estoy imprimiendo el borrador final para darle el último repaso (así funciono yo: trabajar durante días o semanas sobre un borrador electrónico y cuando lo veo ya maduro lo imprimo, dejo pasar unos días –por eso de mantener cierta distancia–, corrijo los pocos posibles defectos restantes, tras lo que doy el texto por cerrado). Con un poco de suerte para el fin de semana ya me habré alejado de él lo suficiente, revisado el texto en papel, corregido y acabado.

Mientras obtengo la redacción final esa lectora puede probar a leer el primer relato alojado en este blog, ‘Copos de nieve’. No tiene nada que ver con ‘Silenciosos túmulos’ pero quién sabe, quizá el cambio de registro no la desagrade.

Voy a relajarme un poquito para así apartar de la mente esos silos. Luego regresaré a ellos y corregiré. Cuando todo el proceso haya acabado lo colgaré de aquí… si no descubro que la nueva redacción es tan horrible que debo tirarlo a la basura.

No hay adiós.

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