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Inesperada utilidad de una jeringa

Cuento presentado a la Convocatoria literaria “¿Vacaciones?, si yo te contara…”. Al final quedó seleccionado para su publicación en el libro recopilatorio, en el que coincidí con alguien que luego, a través de esa jaula de grillos que cada vez me gusta más llamada Twitter, me llevó a descubrir Revista Argonautas. Dado ya ha pasado más de un año desde que se publicó el relato en la web de La esfera cultural ahora me permito el lujo de alojarlo aquí. Da la casualidad de que se trata de otra (y mira que debo aclarar que no me considero proclive a este subgénero) historia de zombis. Espero que os guste, aunque yo mismo, ahora que ha pasado un año en el barbecho, encuentro detalles mejorables ;).

Pues lo que le decía, jefe: las armas americanas, tan llenas de tecnología, lucecitas y chuminadas, no sirven en La Zona. En cambio las rusas… ¡ah, las rusas! Toscas, sí, ¡pero lo aguantan todo!

Lo americano no está hecho para sufrir.

No habían pasado ni tres días cuando, recorriendo una nave ruinosa, tropecé con unos escombros y acabé de bruces en el suelo… sobre el rifle. Siniestro total, oiga. Por supuesto no había cerca ninguna tienda de reparaciones. Resultado: de disfrutar de una excitante semana de vacaciones como cazador –rifle de precisión incluido– a sufrir el rol de presa, armado sólo con mi cuchillo. Debía sobrevivir así cuatro días. Qué diferencia de sensaciones: acechar y eliminar presas frente a escabullirse cual conejo, de madriguera en madriguera.

¿Sabía que los condenados zetas poseen un sentido del olfato increíble? Ya le dije que soy diabético: tres veces al día debo hacerme controles e inyectarme insulina. Pues bien, la insulina les vuelve locos; acuden a ella en manada. Lo noté al primer día: mientras me pinchaba uno de ellos gateó dentro de mi escondite. En un error de novato había dejado mis armas lejos. Sólo tenía a mano la jeringuilla y el vial de insulina rápida. Sin pensarlo la llené y se la clavé al hijoputa en un ojo: la dosis que le inyecté hubiera bastado para matar a varias personas normales. Pero no a él: se quedó ahí, parado, como en pausa. Me pregunto si presencié el equivalente zombi a un coma hipoglucémico. Lo importante: gané el tiempo necesario para alcanzar mi albaceteño y decapitarle.

Ese maravilloso cuchillo me ha salvado la vida demasiadas veces esos días. Ochenta centímetros de grafeno cerámico, mi único compañero. Al menos hasta que se activó la gargantilla localizadora la mañana del séptimo día. Un par de horas después sobrevolaba La Zona en helicóptero, de regreso a la civilización. Me rodeaba una panda de turistas excitados: parloteaban describiendo sus experiencias de caza. Yo mantuve un hosco silencio. Nadie me habló. Mejor.

Ahí están: mis mierda de vacaciones, jefe. Y ahora a la rutina…

Pero antes de salir de su despacho quiero hacerle un regalo. Uno muy especial, traído desde La Zona. Sí, de veras, he conseguido lo imposible: traerme un souvenir de allí.

No me mire así, por dios: tampoco duele tanto el pinchazo.

¿No comprende lo que ha pasado? ¿Recuerda que le hablé de un zombi al que detuve inyectándole insulina en el ojo? Lo hice con esta aguja. Tras matarle tuve la inspiración. Guardé la aguja en su sobre, escondiéndola al fondo del botiquín. En aduanas no inspeccionan con el debido detenimiento el botiquín de un diabético.

Así me voy a resarcir de mis vacaciones de mierda: disfrutaré de la caza con escoria como usted. Usted y los mierdas de esta oficina.

Me voy. Regresaré en cosa de dos horas, cuando se haya desencadenado el virus en el edificio. Volveré con mi albaceteño en una mano… ¡y un feo semiautomático ruso en la otra!

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Un inesperado resultado del concurso ‘¿Vacaciones? Si yo te contara’

¿Vacaciones? Si yo te contara

¿Vacaciones? Si yo te contara

No hay hola.

Pues al final no pudo ser: ayer se hizo público el fallo del concurso ‘¿Vacaciones? Si yo te contara’ y mi relato ‘Inesperada utilidad de una jeringa’ no ganó.

Pero así sin quererlo ni beberlo (de manera igual de inesperada que la utilidad de la jeringa del relato) descubro que desde La Esfera Cultural se va a realizar una miniedición (en algún lugar que ahora no encuentro juraría haber leído que se trata de una tirada de cincuenta copias numeradas) de un volumen que incluye una selección de relatos concursantes. Entre ellos el mío. Teniendo en cuenta que no he ganado, y que ni siquiera estoy entre los finalistas, me parece mucho más de lo que obtiene un no–ganador en otros concursos (salvo el Art Nalón, por ejemplo, que –al menos antes– sí que realiza una edición en papel similar).

Si alguien está interesado en hacerse con una copia de la recopilación no tiene nada más que seguir el enlace.

No hay adiós.

La Esfera Cultural realiza una soberbia versión sonora del cuento ‘Inesperada utilidad de una jeringa’

No hay hola.

Hace unas semanas descubrí a través de Escuela de Escritores una serie de concursos. Uno de ellos, de los que me gustan en plan  ‘te propongo el tema y tú haces con él lo que quieras’, era ‘¿Vacaciones? Si yo te contara…’, de La Esfera Cultural.

Convocatoria literaria '¿Vacaciones? Si yo te contara...', por @laesferacultural.

Convocatoria literaria ‘¿Vacaciones? Si yo te contara…’, por @laesferacultural.

La temática me atraía por lo que en unos pocos días ya tenía un texto que enviarles. Dada la naturaleza y normas del concurso al cabo de un tiempo colgaron el texto en su web, por eso de que la gente lo leyera y lo votara dando al +1 de Google.

Hoy he entrado a ver cómo iban los votos y me he encontrado con una sorpresa mayúscula: había un plugin de audio sobre le relato. Indicaba que el archivo de sonido duraba algo más de cinco minutos, por lo que se me hizo exagerado para tratarse de una versión narrada del cuento. Aun así pulsé a ver qué era y… ¡sorpresa! No sólo sí que se trataba de una narración de mi cuento, sino que estaba realizada con una voz, una entonación y un cuidado que me ha dejado anonadado por su magnífica calidad (a mi entender, claro). Admito que no suelo escuchar ni radio, ni podcast ni nada similar, pero me ha sorprendido sobremanera la calidad y profesionalidad de esta narración. Quizá se deba a mi falta de costumbre de escuchar ‘audio’ de ese tipo, o a lo mejor a que ha piropeado mi diminuto ego de aprendiz de escritor. No sé, pero me ha encantado.

Muchas gracias a la gente de La Esfera Cultural por ese pequeño–gran trabajo.

No hay adiós.

Mi relato ‘Inesperada utilidad de una jeringa’ en La Esfera Cultural

No hay hola.

Pues tal y como reza el título de la entrada me han aceptado un relato para el singular concurso de La Esfera Cultural. El relato ya lo podéis leer en su web y, esto es lo importante, darle al +1 de Google Plus, lo que me dará puntillos para conseguir ganar.

Espero que os guste. ¡Y dadle al +1!

Por supuesto, como siempre, se agradecen los comentarios.

Si es que no toda la creación puede partir de Literautas (si bien debo admitir que ha actuado como auténtico revulsivo).

No hay adiós.

Posible avalancha de microrrelatos

No hay hola.

A través de mi twitter he descubierto a la gente de Escuela de Escritores, que tienen una cuenta de twitter que informa de bastantes concursos. De esa manera me he enterado de la existencia de varios a los que al final me he presentado, como por ejemplo el de La Ventana, Getafe Negro, Prado Rey o La Esfera Cultural.

Para esos concursos he optado por crear relatos a partir de cero, no intentar amañar alguno de los que tengo por ahí para que encajen. Dado que se trata de textos creados ex profeso tienen una caducidad y validez concretas. Se da la circunstancia de que en general esos concursos poseen una fecha de resolución muy próxima. Vamos, que no me veo obligado a esperar meses hasta saber quién ha ganado. Eso resulta muy útil para… ¿para qué? Pues para colgar de esta web los relatos no premiados.

¿Qué utilidad tendrían esos microcuentos almacenados en mi disco duro per secula seculorum? Ninguna. Así que a medida que venzan los plazos iré publicando esas nanohistorias, y así de paso quien quiera puede dar su opinión de los mismos.

En el título de esta entrada hablo de ‘avalancha’: bueno, ignoro si de verdad se tratará de una avalancha, pero dado que en los últimos tiempos el blog andaba un poco muerto sí que se notará más vidilla. No los publicaré todos de golpe, claro, sino de poco en poco para no agobiar.

Aunque la verdad sea dicha espero no tener que publicar ninguna historia, lo que indicaría que han ganado. Tiempo al tiempo.

No hay adiós.

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