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Comentarios a ‘Aromas de interrogatorio’

No hay hola.

Bueno, ya tengo los comentarios al cuento de ELDE. Tal y como me imaginaba, el narrar una historia muy metida dentro de mi universo creativo ha supuesto una dificultad para los lectores. Además, como experimento añadido, he usado un narrador en segunda persona, lo que hace aún más infrecuente el estilo.

¿Por qué lo del narrador en segunda persona? En el cuento hay dos historias: una la del protagonista y otra la de su amo. Dado que la del amo empieza in media res, y no acaba con el cuento, opté por alejarla lo más posible de la del protagonista: él entra, hace lo poco que hace, y luego sale.  De tres opiniones, a dos les ha cuadrado esa manera de narrar, a uno no. Un 66.6 % de acierto: no está mal 🙂 Esas discrepancias justifican las puntuaciones: 8, 9 y 6. Una media de 7,6, lo que me deja un muy buen sabor de boca.

Reto 26 Inventízate ELDE: Qué me dices

Reto 26 Inventízate ELDE: Qué me dices

Pero voy a contestar a los comentarios.

Al primero le digo:

  • Sí, la segunda historia se queda inconclusa. Y está hecho adrede. En otro relato tengo la primera parte. Y la continuación aún ni existe. Pero llegará, seguro. Garok le va a dar guerra a Efímera, seguro.
  • La frase que comentas de la humedad: pues sí, le falta algo, en concreto unos puntos suspensivos tras «suelo».

Respecto al segundo:

  • En efecto, la escena se encuadra en algo mucho mayor. Espero poder narrarla algún día. Por ahora me contento con acabar los episodios de la misma.
  • El hecho de que el gato esté relacionado de manera tan estrecha con el «torturador» explica todo lo que sabe. Esa premisa entra dentro de mi manera de concebir la historia. El gato, gracias a esa relación, ya ha dejado de ser un simple gato y conoce mucho más que una bestia de compañía al uso. Casi tiene carácter de familiar.
  • Ugh, el palabro: «worldbuilding». Mira que me duelen esos anglicismos metidos a hachazos. Pues sí, en este cuento hay un trasfondo que tiene ya varios años de madurez, y unas cuantas historias (incluyendo una novela corta, dos seriales [uno mucho mejor que otro] y dos proyectos de novela) que lo engrosan poco a poco. Cuando mandé el cuento sabía que eso mismo, el usar ese mundo de manera directa y desnuda, a lo Tiptree, me iba a producir problemas. Como era consciente de ello, no me sorprende tu reacción 🙂
  • Si hubiera narrado sólo la trama Amo-momia no hubiera tenido suficientes palabras, te lo aseguro. Tal y como he dicho antes, la introducción del gato y el tipo de narrador usado tenían como objetivo alejar al lector un poco de ese duelo y centrarle solo en el intento del gato de buscar comida.
  • Para ser sincero, tuve mis dudas con la frase que comentas del gato (la del «piensas»). Pero al final la dejé para que quedara claro que la situación era tan anómala. Respecto a lo de que el gato conociera al Vol-piedra, lo sabe por su condición de viejo compañero del Amo. con el paso de los años ha sufrido una especie de ósmosis 😉
  • Agh de nuevo: «data dumping». Y además seguido de su traducción. Aich, cuánto mal ha hecho la invasión del inglés. Pero a lo que iba: esta manera de narrar e introducir conceptos nuevos poco menos que arrojados a la cara la descubrí con los textos de James Tiptree Jr., y me encantó por su frescura y descaro. Se trata de un tipo de narrador que no se dedica a explicar/describir cada concepto, sino que se limita a lanzarlo, y dejar que el lector lo interprete por sí mismo y el entorno en que se usa. Está usando una voz inmersa del todo en el mundo, usando conceptos habituales en ese mundo, y por tanto no los explica, dejando que ellos mismos (con su manera de obrar) se describan. Por ejemplo, en una narración actual, ¿cuándo un personaje va a usar un teléfono explicas que se trata de un aparato eléctrico que mediante la conversión de sonido/presión en corriente trasmite la voz a distancia? No, el personaje solo descuelga el teléfono y habla, y narrador no explica nada más. Esa manera de narrar, haciendo natural el mundo que habita, me chifla. Sé que todavía no le tengo «pillado el truco», pero lo intento.
  • Por cierto: muchísimas gracias por ese comentario tan detallado.

Y voy a por el tercero:

  • De nuevo me encuentro con el muy previsible y lógico comentario relativo a la existencia de conceptos «de mi mundo». Sí, lo sabía y lo esperaba.
  • La manera de usar el narrador tenía por objetivo eso, entrar y salir en una escena mayor sin profundizar en ella. ¿Eso es típico de los gatos? Ni idea, que nunca he tenido uno ni he tratado con felinos.

Bueno, y hasta aquí las respuesta a los comentarios. De nuevo me quedo con buen sabor de boca, más que nada al haber mandado un texto que de entrada sabía que iba a costar mucho asimilar. E incluso así, un notable de nota. Guay.

Ahora os invito a leer (dentro de unos días) ‘Aromas de interrogatorio’. Eso sí, para hacer boca os recomiendo leer ‘El interrogatorio de la momia’, la historia que precede a este ‘Aromas’. Y de paso todos mis cuentos de La Voluntad.

Como siempre, tras la pausa, los comentarios íntegros.

No hay adiós.

Nota 31/1/2018: me dicen desde Literup que no puedo copiar en la web los contenidos de los comentarios por un problema de derechos de autor (he colocado los comentarios sin pedir permiso a los autores, y se ve que eso ha molestado a alguno). Por esa razón procedo a eliminar todos los que había hasta ahora, y no los volveré a hacer públicos.

Comentarios a «Hermano Gibón»

No hay hola.

Hoy el fin está más cerca, al menos en tres aspectos: se acerca el fin de mes, también el fin de año, y además ha llegado el momento final para saber qué han opinado en ELDE de mi última aportación, «Hermano Gibón».

Reto 24 Inventízate ELDE: El Avión

Reto 24 Inventízate ELDE: El Avión

Ya he visto los comentarios y, por supuesto, me encantan. Sobre todo teniendo en cuenta que se trata de un texto muy menor, un simple pseudo fanfic de cierta película que no voy a nombrar: quien lo quiera saber, que lea el cuento. No me gusta eso de las ficciones dependientes de las creaciones de otros (salvo el tema de Los Mitos), por eso no frecuento mundos ajenos. Aun así, en esta web tengo alguno de esos ejercicios de temática ajena.

¿Qué me he encontrado este mes como comentarios? De mi «Hermano Gibón» han dicho varias cosas, casi todas bonitas, que ahora procedo a responder.

Al comentario 1 decirle esto:

  • La motivación de los personajes se deja caer más o menos en la línea en la que el ruso piensa en la policía.
  • En cuanto a la forma de hablar del ruso, me inspiré en videos de rusos practicando español. Los tienes en youtube, y te aseguro que lo que has leído es un compendio ligerito de lo que ahí te puedes encontrar.

Ahora respondo al comentario 2:

  • Entiendo de sobra lo que dices respecto a mostrar más los sentimientos, intentar hacer que el lector empatice con los personajes. Pero te aseguro que me ha costado horrores encajar la historia en quinientas palabras. Lo que comentas requeriría (por mi estilo de escribir) casi duplicar la extensión. Vamos, imposible.
  • Respecto a los nombres, Dmitry, justo por ser un nombre típico eslavo me parece tan válido como Vania, Olga, Alexey, Pita, Katerina o Boris. De igual manera, en un texto en el que hay hispanohablantes no resultaría nada raro encontrar Marías, Pedros, Juanes o Martas. Considero que el que un nombre se corresponda con un grueso de la población (y por tanto entre en el tópico) no lo invalida como nombre para usarlo. Según eso, ¿ningún José Sánchez merece contar su historia, sólo por llamarse así? 😉

Y acabo con el comentario 3:

  • Ese detalle de trama que dices, aunque algo farragoso, sí, me parece básico para darle un poco de peso a la escena: justifica el que estén ahí, y que uno rebase el control y otro no. Además, como se notará, he usado el usar el estilo directo —a lo Tiptree—, algo que me gusta y que permite dejar caer esos detalles obligando al lector a trabajar y llenar huecos. Por si alguno no lo sabe, lo del «nivel 4» se refiere al nivel de bioamenaza, concepto que se usa para control de plagas y enfermedades.
  • Lo de la «Y» admito que es una muletilla mía. Me gusta ponerla en algunos finales. Se me hace más contundente, y aporta cierta impresión de que el tema no ha acabado.

Los relatos se han llevado como notas un 8, otro 8 y un 9. Eso, junto al hecho de que por fin no me he dejado por el camino ningún requisito, ha hecho que de nuevo coloque un relato en el podio. Esta vez he quedado segundo, medallita de plata, pero muy contento de ello. Llevaba ya varios meses bastante frustrado con cuentos que se llevaban buenas notas pero que luego se hundían  en la clasificación por no cumplir alguno de los requisitos. Esta vez todo marchó sobre ruedas y me llevé una plata: perfecto.

Segunda medallita que me pongo en ELDE.

Bueno, nada más. Como siempre, tras la pausa los comentarios íntegros.

No hay adiós.

Nota 31/1/2018: me dicen desde Literup que no puedo copiar en la web los contenidos de los comentarios por un problema de derechos de autor (he colocado los comentarios sin pedir permiso a los autores, y se ve que eso ha molestado a alguno). Por esa razón procedo a eliminar todos los que había hasta ahora, y no los volveré a hacer públicos.

Comentarios a «La acusación»

No hay hola.

De nuevo toca revisar los comentarios recibidos en ELDE. En esta ocasión los que se ha llevado el cuento «La acusación». Este mes de nuevo me ha ido tanto bien como mal. Me explico: digo mal porque de nuevo se ve que no he cumplido uno de los requisitos; y digo bien porque, pese a ello, los tres lectores han calificado muy bien el cuento. La notas que me han dado son un 8, otro 8 y un 9. Nada mal: dos notables altos y un sobresaliente. Por desgracia, esa puntuación ha sufrido una penalización de 2/3 al no cumplir los tres requisitos. Vamos, que me ha vuelto a dejar en una posición intermedia de la tabla. Qué se va a hacer :(. Otra vez será… espero.

Pero debo meterme en harina y responder a los comentarios recibidos.

Vamos con el primero:

  • Lo de que las acciones queden un poco atropelladas: me culpa. Si hubiera podido meter más palabras te aseguro que no hubiera quedado así. Pero el muro de las 500 conjura esas maldiciones.
  • Ese mismo problema, la falta de extensión, me ha impedido presentar mejor a los personajes, introducirles en un trasfondo, unas motivaciones, etc.

A por el segundo:

  • Aich, las negritas. No consigo hacer que se diferencien las escenas. A otros participantes veo que sí consiguen poner un retorno de carro de más y separarlas; a mí, no. Ya no sé qué hacer. Sigh.

Y atacamos al último, el tercer comentario (el que más me gusta porque más incide en defectos):

  • Los dos personajes mencionados desaparecen de la historia porque, de hecho, salen por pies en polvorosa en cuanto atan a la chica. Están acojonados y no desean estar ahí cuando sucede lo que pueda suceder. Lo que sí que no he podido mostrar es lo que ellos pretendían el atarla al árbol, algo que no tiene nada que ver con lo que de verdad ocurre luego. Pero eso: la extensión tan limitada no da para más.
  • El segundo contra de la sección de trama (descubierto con toda su razón) también tiene su origen en el no tener palabras para poder contar todo lo que había que contar. De hecho la historia en sí daría para un relato mucho más largo, o incluso una novelette. Pero no hay ese espacio…
  • Lo de describir a Rank como alcalde ‘tarde’ está adrede, y es un recurso que ya lo he visto usar a otros muchos autores afamados, tanto en novela como en cuento. Es una manera de introducir detalles de una manera no demasiado ‘apabullante’ al principio. Entiendo que otros lo consideren un fallo: para mí no lo es.
  • Ese ‘él’ se refería al gemido. Sé que la frase quedaba forzada. La versión inicial, mucho más clara, hacía que el relato sobrepasara el máximo de palabras. Sí, de nuevo la mierda de extensión máxima 😦
  • Y en relación a lo de ese ‘la’, mirándolo de nuevo, no te voy a quitar la razón: sí que queda mejor sin el artículo 🙂

Bueno, no hay nada más que decir a los comentarios. Este mes no me he extendido mucho. A quien le pique la curiosidad de leer le cuento le dejo el enlace a él.

Como siempre, tras la pausa no publicitaria os dejo los comentarios íntegros.

No hay adiós.

Nota 31/1/2018: me dicen desde Literup que no puedo copiar en la web los contenidos de los comentarios por un problema de derechos de autor (he colocado los comentarios sin pedir permiso a los autores, y se ve que eso ha molestado a alguno). Por esa razón procedo a eliminar todos los que había hasta ahora, y no los volveré a hacer públicos.

Comentarios a ‘El relanzador’

No hay hola.

Bueno, llega la hora de las tortas, como diría Ben Grimm. O la hora de tratar de responder a ellas, para ajustarse a la realidad. Ya han llegado los comentarios de mi cuento de ELDE. Este mes no me he dejado por el camino ningún requisito. Sin embargo, ‘El relanzador’ se ha llevado una cera de la buena: un 6, un 7 y un 6. Una nota muy triste, la verdad. Nada como para sentirse orgulloso.

¿Qué ha pasado? Os dejo descubrirlo a vosotros mismo.

Esto es lo que tengo que replicar a los calificadores.

Comentario 1

  • En efecto, el personaje encaja con el tipo ‘desencantado de la guerra’. Pero no es que prefiera morir a vivir: prefiere morir a convertirse en el desecho de pseudo vida que crea el proceso de relanzamiento (además, una semi vida que a partir del primer relanzamiento sólo tiene por objetivo convertirse en carne de cañón: nada más). Yo mismo, si supiera que me iban a revivir convertido en una versión muy limitada de mí cuyo destino se redujera a avanzar hacia las líneas enemigas hasta que las nanomáquinas ya no tuvieran materia con la que revivirme, quizá desease mejor que me dejaran en paz, pudrirme y no revivir más.
  • Uf, no acabo de entender la queja en relación el fuego amigo. Lo nombro porque se trata de una circunstancia que afecta a toda la acción del protagonista, de él y de todos sus compañeros de Cuerpo.
  • Si quieres me dices lo que echas en falta y te lo comento. Por si acaso, avanzo algo de lo que se quedó en el tintero por falta de espacio.
    • La mochila tiene dos partes. La principal permite al médico acarrear seis packs de relanzamiento. Cada pack posee su propia pila de fusión, que es la que da energía a las nanomáquinas. Las nanomáquinas son del tipo a las que, por ejemplo, se leen en La era del diamante: manual ilustrado para señoritas (Neal Stephenson), artefactos de tamaño molecular capaces de reorganizar y regenerar un cuerpo humano. Usan un sistema de IA deslocalizada (tipo enjambre) y mediante el vínculo con la energía de la pila pueden llegar a sintetizar materia orgánica (no se limitan a coger la que ya hay: generan la que necesitan). La segunda parte de la mochila contiene un sistema mínimo de soporte vital, más un sistema detector conectado al pad y al visor del casco. Con él el relanzador puede buscar restos de soldados, al tiempo que si recibe alguna herida mientras está de misión le intenta reparar. Por eso al final del cuento se lee los del muñeco rojo: se trata de un sistema de autodiagnóstico.
    • La guerra. El cuento inicial del que parte esto se ambientaba en la Primera Guerra Mundial, en la campaña francesa. Al meter la parte cifi se convirtió en algo más tipo Warhammer 40.000, con su guerra que dura siglos. Eso mismo, al estar ambientado un futuro lejano, me permitió introducir de manera sencilla una tecnología tan imposible ahora mismo como la de las nanomáquinas.
    • La anulación de los centros auditivos del cerebro es un simple recurso para cumplir el requisito de la sordera, pero si hay nanomáquinas que reconstruyen muertos, a lo Frankenstein, no implicaría el menor problema manipular esa zona de la corteza cerebral.
  • Últimamente huyo de la 1ª persona: he estado usándola demasiado. Aparte, la 1ª implica que no se tiene acceso a ciertos detalles que sí conoce otro tipo de narrador. ¿Qué en esta historia hubiera estado bien una 1ª? No lo niego, pero lo dicho: por ahora huyo de ella.
  • La falta de descripciones se debe a la exigua cantidad de palabras. Nada más. Me encanta meter descripciones, tejer una atmósfera. Pero 500 palabras dan para lo que dan 😦
  • Lo de las negritas era para marcar cambios de escena. En otras participaciones no he visto la manera de resaltarlos, y se me ocurrió hacerlo así.
  • Los diálogos están escritos entre comillas españolas incluso cuando son una única frase.
  • Lo marcado entre comillas españolas no son diálogos sino pensamientos del protagonista. Si te fijas al final del cuento sí hay una única línea de diálogo.
  • El que al principio los párrafos sean de una sola frase no lo hice adrede: era donde me pedía la narración poner un punto y aparte, así de simple.
  • El asunto de las 500 palabras me sigue resaltando un lastre terrible. No suelo escribir realismo actual (el género para el que no hace falta ninguna explicación); al contrario, disfruto creando nuevos universos con cada cuento… con lo que eso implica de necesidad de aclarar conceptos al lector. En este caso, al recurrir a cifi, evité ese problema y no cree nada nuevo, o nada demasiado nuevo. Un lector asiduo de cifi creo que podría comprender bien el relato: las IAs, las nanomáquinas, los pads, la regeneración acelerada, todo ello son recursos usados en parte de ese género. Pero claro, alguien que no esté acostumbrado a esos conceptos se perderá. Me daba cuenta de ello, y no me arrepiento de usar esos recursos.
  • Lo del tono del narrador frente a las líneas del personaje me deja un poco descolocado. Ten en cuenta que el personaje sólo aparece como él mismo en esas líneas entre comillas españolas. ¿De verdad se parece tanto el tono de ellas con el resto del texto? Bueno, lo miraré.
  • Sí, sí: ni me fijé en ese condenado ‘regaló’. No tiene excusa.

Comentario 2

  • Poco que decir al tema de cómo introducir los requisitos del taller. Sé que están metidos con calzador. Muy buen detalle el de que los relanzamientos los podrían supervisar sanitarios o incluso soldados. La obligación de que los revisaran sólo médicos requeriría una explicación, y eso se iría de palabras.
  • El tema de la automutilación, de nuevo metida con calzador, en mi cabeza funcionaba en un mundo muy a lo Warhammer 40.000, donde los soldados sufren todo tipo de modificaciones, algunas bastante incongruentes o exageradas. De nuevo, para darle cierta plausibilidad habría que buscarle explicaciones que no entrarían en las 500 palabras. Y eso si es que las encuentro, claro.
  • Al final del relato se supone que el soldado, cuyo proceso de resurrección está acabando (ya llevaba tiempo esperando el prota, más el tiempo que ha estado inconsciente tras el impacto del obús), con lo poco que tiene de inteligencia decide vengarse del relanzador que le arrojado a la semivida. Para eso se arroja sobre él en un intento infantil de que las IAs también afecten al relanzador.
  • Las negritas las usé para marcar los cambios de escena. En otras participaciones no he visto la manera de resaltarlos, y se me ocurrió hacerlo así.

Comentario 3

  • La verdad, ni me acordaba del episodio de Black mirror: ‘La ciencia de matar’. Buen detalle.
  • Algunas omisiones que comentas están dejadas adrede, por ejemplo para dar un aspecto de acción ya empezada (como ese ‘el del primer cráter…’. Más adelante se explica que el protagonista busca soldados no demasiado destrozados por la artillería que las IAs les puedan relanzar).
  • En el cuento de habla de soldados (los que van a sufrir el relanzamiento) y de sistemas de nanomáquinas controladas por IAs y supervisadas por el médico. Todo son cosas diferentes.
  • Esa escena que comentas del obús que cae cerca, etc., en realidad son dos. En la primera cae cerca, pero el médico no desiste y sigue supervisando el proceso de relanzado. Tras una elipsis (por eso las nuevas negritas en ‘Despertó gracias a’) se supone que le ha caído otro obús, esta vez ya encima, y ha despertado gracias al chute de adrenalina que le inyectado su mochila. ¿Cuánto tiempo ha pasado entre los dos obuses? No se sabe, pero lo suficiente como para que el soldado que estaba siendo relanzado pueda incorporarse y lanzarse hacia el protagonista.
  • Nada que decir al comentario de que no se lee el pavor de ser relanzado. En ningún momento pensé en mostrarlo, la verdad: él está ahí para relanzar pedazos de carne, restos que cuando están vivos intentan matarle. Como miembro del Cuerpo de Relanzadores, se considera ajeno a ellos. Ajeno incluso al mismo proceso de relanzamiento. Ellos lo controlan, pero no es para ellos.
  • En efecto: en esta ocasión más que nunca el relato cuenta. Las malditas 500 palabras…
  • Curioso que lo que para uno sean voces bien distinguidas para otro sean la misma. Qué maravillosa variedad hay en el mundo humano 🙂
  • Ay, las negritas de marras. Veo que nadie lo pilla. Las negritas las uso para marcar los cambios de escena, ya que en otras participaciones no he visto la manera de resaltarlos. A ver si en el siguiente, metiendo veinte retornos de carro 😛 consigo que queden bien diferencias las escenas.
  • Respecto a lo de saber poco del protagonista es algo hecho adrede. De nuevo el estilo Tiptree, que me encanta.
  • No me acordaba de que los van separados de la cifra. Puf, pues eso implica contar más palabras. Agh.
  • En la frase: ‘El del primer cráter estaba demasiado triturado’ el sujeto es ‘El del primer cráter’, tal cual. Obvié de manera premeditada el escribir ‘soldado’, sobre todo al ponerla como inicio de escena (marcado con lo de las negritas de marras XD).
  • Ahora que lo veo, lo de ‘leño’ lo debía de haber pensado el protagonista, nunca decirlo el narrador. Se trata de puta jerga para describir un tronco con cabeza pero sin extremidades. La palabra debía haber surgido de Droy.
  • El relato aporta poca información contextual, sí. He recurrido a conceptos de cifi que o los conoces o no te enteras. Y lo he hecho con plena consciencia de ello ya que no contaba con espacio para descripciones. Por otro lado, también he jugado con la falta de información para capturar el estilo a lo Tiptree que tanto me gusta. De nuevo, un efecto narrativo buscado adrede. Y es que me encanta el alma que supura de los cuentos de la Tiptree 😉

Estas son todas las respuestas. Como siempre, tras la pausa los comentarios al completo.

No hay adiós.

Nota 31/1/2018: me dicen desde Literup que no puedo copiar en la web los contenidos de los comentarios por un problema de derechos de autor (he colocado los comentarios sin pedir permiso a los autores, y se ve que eso ha molestado a alguno). Por esa razón procedo a eliminar todos los que había hasta ahora, y no los volveré a hacer públicos.

Comentarios a ‘El rostro del amo’

No hay hola.

Bueno, ha llegado el momento de afrontar los comentarios a ‘El rostro del amo’. Pasados varios días desde que envié el texto, me doy cuenta de la cara de desconcierto que va a tener cualquiera que lea el cuento sin saber nada de La Voluntad. Vamos, que me ha quedado en ese sentido un texto muy a lo Tiptree. Pero bueno, lo mismo ocurrió con ‘El hombre que deseó diluirse’ y, pese a ello, mandé el cuento al concurso… sabiendo que por esa misma característica no tendría la menor oportunidad. Cosas de mantenerme fiel a mí mismo y no salirme de ‘mi entorno creativo’.

Los evaluadores han considerado que el tenedor, tal y como aparece en el relato, no cumple la regla de ‘arma de Chéjov‘. Según ellos ‘El tenedor no es un arma de Chéjov. Se hace mención continuada al cubierto y no pasa desapercibida como pide esta herramienta narrativa’. Podría protestar, pero en la descripción del ejercicio (me suelo leer solo los requisitos) dicen de manera expresa ‘[…] debe ser nombrado al inicio del relato, pero debe pasar desapercibido para el lector hasta que se utilice como arma en el desenlace‘. Las negritas son mías. Así que nada: por no leerme bien eso, la cagué. Ale, 1/3 menos de puntos 😛 Y ya van tres participaciones en las que no cumplo uno de los requisitos. Estoy tonto. Muy tonto.

Tras ese defecto que encharca todo el resultado final, ¿qué me he encontrado como comentarios? De entrada decir que me han puesto de notas un 9, un 9 y un 7. No está nada mal. Pero ¿qué han dicho? Me pongo ya mismo a responderlos.

Respecto al primero:

  • El salto entre la introducción y el resto del relato se hace brusco a mi entender más que nada porque se consigue visualizar bien el cambio de escena. No encuentro en esto de ELDE una manera clara de representar esos cambios, que en otros medios hago con línea en blanco + cambio en la indentación de la primera línea del primer párrafo.
  • Por esa misma razón porque no acabo de encontrar una manera de separar las escenas, seguiré usando las negritas. Al menos mientras no encuentre una alternativa mejor.
  • A los dos fallos con los verbos dicendi no tengo nada que objetar. Están mal, y punto.

Hablando del segundo:

  • Comento de nuevo lo de las negritas (se ve que a nadie le ha gustado/convencido su uso como recurso): las utilizo porque no acabo de encontrar una manera de separar las escenas. Seguiré con ellas mientras no encuentre una alternativa mejor.
  • Si te fijas, ese ‘—…ignorarás‘ aparece en negrita porque se trata de un inicio de escena. Además, ocurre que la escena empieza con un diálogo que a su vez también está empezado: la frase aparece truncada, y le falta el inicio. Por eso los puntos suspensivos y el empezar en minúscula.
  • Me sorprende que en el relato diga que el tenedor le arranca el corazón y no quede claro que le mata. Entiendo que no queda bien relacionado el corazón con su dueño. Un punto a revisar.

Y, para acabar, respondo al tercero.

  • Debo admitir que la frase de ‘Todo el diálogo del amo nos intenta contextualizar, pero no nos interesa en realidad porque él va a morir’ me ha dejado algo descolocado. Y lo digo en el sentido que se nota que el comentarista posee un gusto muy diferente respecto al mío, al menos en cuanto a los punto de interés en las lecturas. A mí, como lector, no me preocupa que sepa de entrada que el protagonista va a morir: a veces hay historias en las que lo interesante está en el camino, no en el desenlace. En mi caso, yo disfruto mucho con ese camino si está bien narrado y posee pasajes y trasfondos sugerentes. Ese gusto quizá me viene por mi afición a Lovecraft. No puedes leer nada de la obra del de Providence pensando que los protagonistas van a acabar bien. Al contrario, sabes de sobra que todos van a acabar mal. O muy mal. Pero ¿importa ese detalle? Al menos a mí no. De hecho nada de nada: el camino hasta la resolución final (y todo lo que se descubre en él) es lo que me encanta, y me regodeo en ello. Pero entiendo que hay lectores a los que ese tipo de trama, de concebir la narración, no les satisfaga. Como se dice, hay gustos para todo. Yo, como disfruto muchísimo leyendo caminos y trasfondos, de vez en cuando en mis cuentos me regodeo en ellos. Debo dejarlo claro: en encanta ponerme a narrar trasfondos.
  • Con tu frase de ‘Creo que la temática se queda corta para un microrrelato’ has acertado al 100%: en este cuento hay demasiado de mi mundo creativo de La Voluntad. He usado adrede el estilo narrativo de James Tiptree, Jr., dejando mucho por sabido, sumergiendo al lector en una historia con un tono de falsa cercanía: un lector familiarizado con La Voluntad verá en el texto detalles metidos con naturalidad, detalles que para alguien que no conozca ese mundo se le quedarán un poco en el aire.
  • Respecto a ‘Todas las frases son largas’ me remito a la lectura del cuento. Admito que hay frases largas, sí, pero también las hay normales y cortas. ¿Todas? Creo que no. De todas maneras lamento que al parecer haya habido una predominancia de las largas.
  • Clarísimo lo de la acentuación del ‘este’ y del ‘solo’. Muchísimas gracias 🙂 Ahora solo falta que me acostumbre a no poner las tildes de marras 😉
  • La mayúscula en ‘Amo’ tiene su sentido teniendo en cuenta que para el protagonista no se trata de un nombre común, sino de uno relativo a una entidad casi divina. Según eso, se cumple la norma Uso de mayúscula inicial independientemente de la puntuación, en concreto la 4.31 (apoyada en parte por el espíritu de otras, como 4.6, 4.29, 4.30), indicadas en Mayúsculas, de la RAE.
  • Respecto a la no diferencia de tono entre narrador y Vol-Señor, culpable 😦
  • Tal y como dices, sí, el relato necesita muchas más palabras. Y, ya de paso, más tiempo de barbecho/reescritura. Espero que el siguiente cuento quede mejor.

Bueno, hasta aquí las respuestas a los comentarios. Como siempre, tras la pausa os dejo los comentarios completos.

No hay adiós.

Nota 31/1/2018: me dicen desde Literup que no puedo copiar en la web los contenidos de los comentarios por un problema de derechos de autor (he colocado los comentarios sin pedir permiso a los autores, y se ve que eso ha molestado a alguno). Por esa razón procedo a eliminar todos los que había hasta ahora, y no los volveré a hacer públicos.

Comentarios a ‘La alianza’

No hay hola.

Bueno: ya han llegado los comentarios a ‘La alianza’. Y los puedo resumir en ¡cera! 🙂

La verdad, me hubiera encantado recibir halagos y piropos, pero no. El cuanto se lo merece. La anterior participación quedó la primera de todas; esta se ha quedado en el puesto 16 de un total de 24. Mal, muy mal. Pero merecido.

Como ya dije en el ‘Acerca de’ de turno, ni me gusta nada el género adolescente, ni me impliqué mucho en el cuento: ‘ramplón y simple’, así lo describí; ahora, con los comentarios, veo muchos más fallos que lo hacen digno de acabar en la basura.

Antes de empezar con los comentarios debo decir que me ha descuadrado descubrir que según los evaluadores el relato no cumple el requisito de saltar de un rascacielos a otro, sino que al perecer se queda en un salto al abismo. Bueno, la idea era que con el vuelo mágico de la chica se consigue otra manera de llegar a los demás rascacielos. Bah, una simple cuestión de detalles. Qué se va a hacer 😛

Pero dejémonos de tonterías y respondamos a los comentarios:

  • Vamos con el primero.
    • Dice que no entiende el final. No voy a negar que está un poco encorsetado: la condenada extensión. Ahora, ya sin ese límite, me voy a explicar: los seres mágicos generaron la inundación (no me preguntes cómo :P), y así acorralar a los humanos que los olvidaron/exiliaron. Ahora, gracias a las mujeres/niñas, pretenden regresar y recuperar su poder a influencia. ¿Cómo? Firmando con ellas una alianza para que poco a poco los hechos mágicos se manifiesten y acabes convertidos en algo cotidiano. Cuantas más mujeres obren magia, más fácil será extirpar la mentalidad analítica/científica que exilió a la magia.
    • ¿Qué por qué las mujeres de esa sociedad permanecen encerradas? Esa pregunta tiene una ‘respuesta’ sólo mirando a otras sociedades actuales. ¿Por qué hay culturas (incluso hoy en día) en las que a las mujeres se las protege e incluso enclaustra?
    • Acierta de pleno en la incoherencia de por qué no se usa el transporte marítimo cuando hay el problema de los huracanes. Nada que decir a ese error de bulto. No le di las pensadas necesarias a la historia, así de simple.
    • La brusquedad de los diálogos la puedo explicar con la falta de espacio. El límite de palabras me mata. Y me parece muy bien expresado lo de la ‘habitación vacía’.
    • Sí, las negritas las puse en vista de que los retornos de carro acumulados parecían no servir para marcar los cambios de escena. Supongo que las seguiré usando para eso mismo.
    • Ya en coña, decirme que el final del cuento le ha parecido ‘muy plástico, artificial y poco creíble’ se me hace un piropo: eso mismo siento yo cuando veo una peli o serie de adolescentes 😀 Ahora en serio, admito que el cuento no da para más. Quizá con más extensión hubiera podido salvar algunos de los problemas que llevan a esa sensación plástica, artificial y poco creíble, pero no lo había. De todas formas muchas gracias por tus comentarios.
  • El segundo comentario es el que salva lo insalvable, aunque pienso que se muestra quizá un poco demasiado benevolente.
    • Lamento decir que soy una nulidad para el humor. Más aún, detesto el humor en literatura: no lo trago, me repele más que nada.
    • ¿Qué Mara puede ser una mujer adulta? En efecto: sin ningún problema. Ahí se ve mi incapacidad para ‘sintonizar’ con eso llamado fantasía juvenil. No sé escribirla.
    • Ni se me había ocurrido lo de poner esos detalles de tontuna adolescente. Lo dicho: esto no es lo mío. Pero muchas gracias por tus palabras.
  • Vamos con el tercer comentario, el más duro (por poco ;)).
    • ¿Clorofília? He hecho una búsqueda en google y no me sale nada concreto. Me gustaría saber más de eso, de qué va.
    • Correcta la apreciación de los diálogos. En este caso no voy a soltar la excusa del tope de palabras: no supe mostrar esa furia en ellos. Punto.
    • Lo de que no se ve la discriminación… intenté meter algo de ello en la segunda escena, pero ahí sí que topé con el límite de palabras: me pasaba, y mucho.
    • Buena sugerencia la de usar la primera persona. Supongo que me afecta el estar ‘harto’ de ella. Hasta hace un tiempo la usaba demasiado, y llegué a repelerla. A ver si poco a poco la vuelvo a usar.
    • Perfecta la acotación a los de ‘casi de tres en tres’. Ese ‘casi’ se carga la frase.
    • Los ‘invisibles polvos dorados’ me chirriaba a mí mismo, pero lo dejé dando a entender que para el hada y para Mara (que sí los ven) tienen color dorad, pero parta Pablo (que no ve el hada ni los polvos) son invisibles. Pero esos detalles se pierden al no contar con palabras para mostrarlos.
    • Los dirigibles están ahí porque es una tecnología más básica que los aviones. En el cuento no se hace referencia a que los huracanes sean algo constante. Para vuelos cortos entre las azoteas los dirigibles pueden resultar útiles, sobre todo si luego se amarran y meten en hangares. Pero, tal y como comenta el comentarista uno, eso no explica que le comercio marítimo no prevalezca… a menos que se pretenda evitar que las mujeres, encerradas en los pisos inferiores, tengan el menor acceso al comercio.
    • Tomo nota de la idea de cambiar el narrador. Muchísimas gracias por tus palabras.

Bueno, esta ha sido la respuesta a la cera. Estoy muy satisfecho por el nivel de los comentarios, ajustados y argumentados. Todo un placer. A ver qué depara el siguiente relato.

Hasta entonces, lo de siempre: os dejo los comentarios íntegros tras la pausa.

No hay adiós.

Nota 31/1/2018: me dicen desde Literup que no puedo copiar en la web los contenidos de los comentarios por un problema de derechos de autor (he colocado los comentarios sin pedir permiso a los autores, y se ve que eso ha molestado a alguno). Por esa razón procedo a eliminar todos los que había hasta ahora, y no los volveré a hacer públicos.

Comentarios a ‘El último ataque’

No hay hola.

Llegó de nuevo el momento de contestar a los comentarios recibidos en ELDE al cuento ‘El último ataque’. Esta vez sí que puedo sentirme satisfecho de lo recibido: todos muy positivos y resaltando defectos que se me hacen muy evidentes.

Empezaré, como no, por contestar al primero de los comentaristas:

  1. En efecto, en ‘Rodeada sus lugartenientes, Isandre, la Trituradora, gritó’ falta un ‘de’ o un ‘por’, sí. Se trata del típico error mío: de tanto retocar el texto a veces al leerlo la enésima ven no descubro esos fallos. Me alegro de que el final haya sorprendido. Y si, más que sorprender, deja un poco en shock, mejor aún 😉
  2. En principio el ‘mayordomo’ era un ‘ayuda de cámara’, pero por economía acabó como tal. Aparte, me gustó lo de usar ‘mayordomo’ ya que daba cierto aire de falso anacronismo. Falso porque la mayoría de la gente considera la profesión de mayordomo como algo reciente, de un par de siglos para acá, cuando en realidad tiene ‘unos pocos’ siglos más. Y no, ‘escudero’ tiene un significado muy diferente del que buscaba. Lo de la ‘cierta’ colina resulta de nuevo de la escritura, rescritura y requetescritura. Al principio describía las colinas que rodeaban la ciudad haciendo referencia a otras ciudades similares que Isandre había conquistado. En ellas había usado como base de bombardeo colinas similares a la del cuento. Tras varias redacciones acabé puliéndome todo ese párrafo, pero se me despistó esa palabra. Mea culpa. Y canícula me parece una palabra bellísima para describir de un plumazo una situación climatológica concreta. Adoro este idioma y su riqueza 🙂
  3. A lo de saber más de los personajes (lo han dicho dos comentaristas): en primer lugar no lo sé ni yo mismo XD; en segundo, con quinientas palabras me da que no podría profundizar nada… o hacerlo y dejar las tres escenas en una, cosa que veo que en ELDE no funciona. Si ELDE permite hacer envíos más largos bajo la premisa ‘ampliar trasfondo’ yo escribo más y genero trasfondo 😛 Lo de tildar el ‘sólo’: segunda vez que se me dice, y veo que sigo con ese hábito. Puff. Me ha gustado el comentario relativo a ‘chichón’, aunque ‘hinchazón’ no me cuadra, y tampoco me acaba de gustar ‘hematoma’ por demasiado cercano tanto al s. XX como al lenguaje técnico. Tendré que darle una pensada… o dejarlo así 😛 Perfecto lo del CCT: tienes razón. Y eso que yo soy muy puntilloso con el uso de la puntuación 😉 Y al detalle de ‘magister’ por ‘magíster’ nada que decir. Por cierto: no pido generosidad sino ecuanimidad. Si hay que dar cera, se da. Como suelo decir, duro y a la encía, que a base de hostias se aprende.

Bueno. Los comentarios se resumen en tres notas que hinchan mi ego (insertar risas de coña). Tres nueves. A continuación de la pausa os dejo lo comentarios. Como me dijeron en el anterior ejercicio, los enlaces sólo funcionan para los usuarios de ELDE, pero aun así los pongo: por si hay algún miembro incrédulo de ELDE 😛

No hay adiós.

Nota 31/1/2018: me dicen desde Literup que no puedo copiar en la web los contenidos de los comentarios por un problema de derechos de autor (he colocado los comentarios sin pedir permiso a los autores, y se ve que eso ha molestado a alguno). Por esa razón procedo a eliminar todos los que había hasta ahora, y no los volveré a hacer públicos.

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