Después

Fuente. Autor: heliofil.

No veo…

No escucho…

No siento…

Esa luz ¿de dónde procede? Un instante antes, el sol moría.

No siento… dolor.

¿Y mis heridas?

¿Los clavos? ¿Y la corona de espinas?

¿Padre?

No…

¿Existo?

2021/02: Resumen de escritura

No hay hola.

Otra mierda de mes. Así, a las claras. Tras cosa de ocho años, estoy de nuevo inmerso en un bloqueo. La única vez que este mes he logrado plantarme delante del teclado he conseguido la miseria de ciento veinte palabras. 120.

Ridículo.

¿Qué ha pasado? Esta vez lo sé: mi cabeza anda más centrada en programar (y trastear con hojas de cálculo) que en escribir. Y, para más ridículo, lo de programar se refiere a enredar con Access y VBA. Pura degradación, vamos: perder el tiempo con una base de datos de juguete y en un lenguaje tan poco serio que ni siquiera se compila sino que se interpreta. Vamos, retroceder a mis inicios en esto de la programación, hace ya muchos años.

Para más INRI, este engendro lo estoy haciendo para el curro: llevarme el trabajo a casa, zampándose mi tiempo libre. He acabado cayendo en el pecado que pensé que jamás iba a cometer. Madre mía 😦

En vista de la nula producción escritora de este mes no me molesto en subir un solo resumen: todo se reduce a ceros y rojo. Ya está. Nada más.

Eso sí, cada día la aplicación (si se puede llamar así a algo perpetrado con Access y VBA) me está quedando más mona y útil. Al menos sé que estoy haciendo algo de provecho: la automatización de la entrada de datos, los informes y las estadísticas me va a permitir entregar unos estadillos de puta madre, no la mierda anterior. Y personalizados al máximo, por supuesto. Al gusto del consumidor, nunca mejor dicho.

No hay adiós.

2021/01: Resumen de escritura

No hay hola.

De hecho, ni hola ni nada. Este mes no he escrito nada de nada, como se ve en el resumen de números. Mi personalidad medio ciclotímica me ha arrastrado a un ciclo de no creación. O al menos de no creación literaria: me he volcado con la aplicación de Access (ayudada, en la parte del volcado de datos, con unas hojas de cálculo de Google Sheets cada vez más grandes y engorrosas) que estoy desarrollando para facilitarme el control y seguimiento de mi trabajo. Sí, de Access 😛 A lo que he llegado. Aquí podéis introducir unas sonoras risas, pero es lo que hay: mi equipo (viejo y al límite) y mi escaso tiempo no dan para más, menos aún montarme un MySql, un Apache y un IntelliJ para usar Java, lo que seguro que me permitiría sacarle más jugo a la BBDD.

Tablas, informes, querys, gráficos...
Tablas, informes, querys, gráficos…

Al menos, dado que no he escrito, sí que he podido avanzar en este otro monstruo. Toda la parte de introducción y manejo de datos diarios ya está casi al 100 % listo. Ahora queda solo programar la lógica de estadificas e informes finales. Vamos, lo más complejo, al menos para alguien como yo que de SQL lo justo y ya. Me toca aprender a hacer consultas profundas (no datamining, pero casi) con las que visualizar resultados y tendencias de entre las ya cerca de decenas de miles de datos sencillos que estoy acumulando. Investigar y probar. Diversión pura 😛

Y eso sin contar la semana y poco que hemos estado a base de pico y pala (literal) quitando nieve. Llegar molido a casa tras toda la jornada apartando nieve o picando hielo. Lo ideal para ponerse a escribir, sí: he pasado unas buenas noches tumbado en el sofá y con una serie. El cuerpo no daba para más.

Eso ha hecho que el fixup de cuentos haya quedado en suspenso, así como el repaso de la novela monstruo. De tal manera, los números literarios de enero de 2021 no merecen el menor comentario. Os los dejo con la captura de imagen y listo.

Resumen 2021-01
Resumen 2021-01

Resumen 2021-01 detalle
Resumen 2021-01 detalle

A ver si este mes de febrero la cosa cambia. Por lo menos la aplicación del trabajo, dentro de su cutrez inherente a estar hecha entre tiempos muertos, ya me sirve para el día a día y para el informe periódico que entrego a mi jefe. Vamos, que no debería quitar tanto tiempo. Lo de la geolocalización de los datos, los mapas de calor, de tendencias y demás zarandajas llegarán poco a poco, espero que antes de verano.

No hay adiós.

PD: Este mes he aprovechado para ver algunas series.

  • Alice in bordeland me ha parecido una basura de tomo y lomo: llevar el manga más ridículo y estereotipado a la imagen real, poses y gestos patéticos incluidos. Prefiero el Profesor Layton y sus puzles antes que esos criajos repelentes, todos y cada uno de ellos.
  • Zona blanca: parece que bebe de la estética de Dark, pero con la presencia impresionante y bella del bosque llenándolo todo. Una historia de género negro con toques de Machen o Lovecraft que se disfruta casi de cabo a rabo: de nuevo hay pequeños detalles de guion mejorables.
  • El camino de la noche: esto apunta al enésimo Perdidos. Sin sentido y en extremo incongruente. El guionista ha debido olvidar que el sol tarda veinticuatro horas en dar una vuelta completa a la tierra. Veinticuatro. Ni cuarenta y ocho ni tres semanas. Veinticuatro. Y es que viéndola da la impresión de que se tiran días y días en la oscuridad, lo que no cuadra con todo lo se dice de combustibles y el ‘efecto luz’. Vamos, que me ha recordado el eclipse de Pitch Black. Dudo mucho que, si la serie mantiene ese nivel de guion, pase de las dos temporadas. A ver si la siguiente temporada empieza con un Merle.
  • Godless. Una serie que en realidad es una novela cocinada a mi gusto, a fuego lento. Una pasada. Acabo de llegar al ecuador de la misma y, salvando un puñado de detalles (como el de ese tío que no ve las llaves y sí las letras de una novela), merece mucho la pena.

2020/12: Resumen de escritura

No hay hola.

Acaba un año interesante y que pasará a la historia. No sé donde oí una especie de maldición: «Vive tiempos interesantes». Vamos, algo muy similar a eso de «Tengas juicios y los ganes». Pues digamos que estamos viviendo toda una racha de «tiempos interesantes», algunos para bien y otros para mal.

Pero yo no he venido aquí a hablar de eso, sino de mi libro. Bueno, no de mi libro sino de los progresos escritoriles de este último mes de 2020.

De entrada os planto la ración mensual de números:

Resumen 2020-12
Resumen 2020-12
  • Días que he escrito: 14.
  • Días que no he escrito nada: 17.
  • Días que superé las 1999 palabras:11.
  • Total palabras escritas: 49.310.
  • Media de palabras/día: 1.591.

De nuevo cifras malas, pero no tanto como otros meses.

Aquí dejo el detalle:

Resumen 2020-12 (detalle)
Resumen 2020-12 (detalle)

¿Qué ha pasado este mes? Pues que lo he dedicado a corregir por cuarta y última vez la novelette. De hecho, ya la tengo lista. El lunes empezará a rondar los mundos editoriales, a ver si hay suerte y recala en algún puerto amigo.

Pero no solo eso. También estoy acabando otra novelette. Esta, a diferencia de la otra, consistente en cinco cuentos relacionados y que forman un todo. Vamos, lo que algunos suelen llamar fixup. De esta solo me queda por dar los toques finales a un cuento. Luego una última lectura con corrección final, y lista. Esa quedará en la recamara, dependiendo de cómo se recibe a la otra novelette.

Y cuando acabe con eso, al monstruo. Decir que las últimas revisiones a novelettes las estoy haciendo siguiendo los consejos de un corrector profesional. Se trata Ana Escudero Portal. Gracias a ella he empezado a mejorar los textos más aun. Os recomiendo probar a recibir ese tipo de guía profesional: las cosas mejoran. Con esa orientación he conseguido, por primera vez en mi vida, que un borrador final no solo crezca, sino que se reduzca en un 10 %. Vamos, lo normal para todo el mundo, e imposible para mí hasta ahora.

Con esas orientaciones me pondré con el monstruo, a cortar, y cortar y cortar. A ver si entre que me pongo con ello y acabo, la novelette llega a buen puerto y mejor editorial.

Hasta ese momento sigo teniendo mucho trabajo.

No hay adiós.

PD: todos los datos de estos progresos siguen colgados en su página.

PD 2: He puesto mal el Asunto de la entrada, como si hablara de enero del 2021, en vez de diciembre del 2020. Madre mía, cómo estoy de tonto 😛

2020/11: Resumen de escritura

No hay hola.

Un nuevo mes con números mediocres. Esto ya ha entrado en una clara racha. La media final de palabras diarias se reduce a unas míseras 740 palabras.

Ahora tocan, otra vez, las escusas XD

De por medio, este mes hemos visto como el virus de marras nos ataca: en concreto a mis cuñados y a mi suegra. A nosotros no nos ha tocado de pura suerte (y dando gracias a Cthulhu porque algunos somos personal de riesgo). Pese a ello, mi mujer se ha visto obligada a hacer de enfermera/cuidadora de mi suegra. El virus no se le ha agarrado a los pulmones, lo más peligroso, pero aun así la ha dejado muy, pero que muy débil. Tanto que los primeros días temíamos que se la tuvieran que llevar ingresada.

Vamos, tensión y mal ambiente durante ya casi un mes. Mirándolo desde un punto de vista egocéntrico, no es el mejor ambiente para escribir.

Al menos, poco a poco, la mujer mejora. Esperemos que para fin de año todo regrese a la normalidad.

Mientras, entre hacer de cocinillas y amo de casa (aparte de trabajar), he tenido el tiempo justo para apagar un poco el cerebro viendo series como The Frankenstein Chronicles (bien), la última temporada de Dark (muy bien) o La maldición de Bly Manor (una basura como la copa de un pino). ¿Leer? Lo admito: nada de nada. No estaba el horno para esos bollos.

Pese a ello, algunos días me he obligado a ponerme delante del ordenador (como ahora mismo) y juntar unas pocas palabras.

La mayor parte de ese tiempo lo he dedicado a repasar la novelette con la que estoy. Una historia de fantasía heroica ambientada en La Voluntad, pero que no tiene nada que ver con Efímera. Aquí todo sucede en una ciudad en ruinas, una en medio de una estepa muy similar a la de nuestra Mongolia. Se trata de una novelette que pretendo resulte muy sensorial: en ella los sonidos, los olores y los colores tienen un peso muy importante.

Se trata de la historia que escribí de manera muy apresurada para el concurso El Proceso, de El Transbordador. Creía que me había quedado más o menos presentable (solo había trabajado en ella con la primera escritura y un único repaso), pero al leerla de nuevo he encontrado demasiados errores.

Por supuesto, así no iba a ningún lado.

Mi mujer me hizo por primera vez de lector beta hace unas semanas. Tras leerla, salvando los párrafos mal escritos, dice que la historia le ha gustado mucho. También se le ha hecho original, pero como ella no lee nada de fantasía, pues eso no me vale de mucho 😛

Esta noche daré el siguiente paso: enfrentarme a una pequeña muestra de una revisión de estilo profesional de un texto mío, ya tratar de extrapolarlo a otro. Me explico: hace meses le mandé a Ana Escudero Portal mi nueva novela del ciclo del Mar Óseo, el monstruo con el que llevo más de un año. Le dije que necesitaba recortar un 20 % de la novela y ella, correctora profesional, cogió una pequeña parte de la novela y aportó su punto de vista para ver cómo realizar ese trabajo. Hasta el momento no he abierto el archivo. Hoy lo haré y, con calma, trataré de asimilar sus comentarios. Con ellos en mente, en vez de ponerme con el monstruo, cogeré la novelette y la revisaré una última vez. La versión actual cuenta con unas 46.000 palabras, aunque para la revisión definitiva espero recortar ese pico de seis mil.

Luego, sin pausa, otro cuento que (sin quererlo ni beberlo) pasó de 4.000 a 14.000 palabras. Y aún tengo otro cuento en proceso de escritura/ampliación, uno que cuenta con un cuyo protagonista muy diferente a lo normal. Además, su ambientación bélica inspirada en la guerra de trincheras de la Primera Guerra Mundial me encanta.

Vamos, que me espera un mes de diciembre ajetreado, virus mediante. Con todo ello, con suerte tendré la novelette lista en primavera. Para el verano (con mucha más suerte) espero acabar con el monstruo. Si hay editor, eso podría dar un 2022 con varias cosas mías a vuestra disposición. Aunque todo eso con bastante optimismo. Tres años entre la primera novela y la siguiente, vaya ritmo de mierda 😦

Pero vayamos a los números de este mes:

Resumen-2020-11
Resumen-2020-11

  • Días que he escrito: 11.
  • Días que no he escrito nada: 19.
  • Días que superé las 1.999 palabras: 7.
  • Total palabras escritas: 22.201.
  • Media de palabras/día: 740.

Y ahora el detalle:

Resumen-2020-11 (detalle)
Resumen-2020-11 (detalle)

Esto ha sido todo por este mes. En nada, a darle al texto revisado.

No hay adiós.

2020/10: Resumen de escritura

No hay hola.

Bueno, un mes más de números rojos. Aunque, al menos, esta vez la cifra se acerca más a 2.000 que a 0.

Pobre consuelo.

¿Qué ha pasado en este octubre? Pues que he seguido saturado con lo de la novela larga. procrastinando en lo relativo a poner me con ella. Pero al menos he invertido el tiempo en algún que otro tema:

El juego de los estraics de Güindumanoz.
  • Hacer lo propio a la nueva revista bilingüe Constelación.
  • Y, siguiendo con los relatos, mandar un par a mi editorial, a ver si alguno les gusta como para que entre en su patreon.

Como ya dije en el mes anterior, esto ha implicado recuperar un puñado de relatos viejos, releerlos y darles un nuevo brillo. Poco a poco he estado con ellos, pero a un ritmo lento, muy lento:

El hilo de las revisiones.

Tras mandar todos los relatos me he puesto a revisar la novela corta que envié a El proceso. Lo que envié estaba escrito de manera muy apresurada, casi sobre la fecha límite, y sin una segunda revisión. Ahora, releyendo ese procesionario, veo muchos fallos. No me gustaría dejarlo así, por que la historia me gusta: se sale bastante de lo que suelo escribir. Además, sé que necesita el trabajo gráfico de un artista concreto: uno que seguro que le saca matices visuales perfectos. Sí, hablo de Manuel Gutiérrez.

Pensando en un dibujante concreto.

Total, que me he puesto de nuevo con el procesionario: a darle una segunda revisión/reescritura. Con suerte, la acabaré este mes de noviembre.

Y luego…

Ahora sí: ¡a por el tocho! Tengo pendiente de leer un trabajo de revisión que me hizo Ana Escudero Portal. Lo leeré con mucho detenimiento y, en base a él, procederé a tratar de podar la novela. Y, claro, en base a él lo más seguro que habrá una nueva versión del procesionario.

Pero mientras todo eso he estado haciendo otras cosas que, si bien encajan en escribir, no se trata literatura. Hace un tiempo hablé de ello:

La maldita procrastinación.

Pues bien, tras pelearme con ese programa he tenido que dejarlo y abrazar las Office y el Access. Y mira que me ha jodido (abandonar soft libre para pasar a uno propietario), pero el que se me reiniciara cada dos por tres me ha obligado a ello. Access es mucho más estable y trabajado.

La gente de Libreoffice se debe poner la pilas en lo relativo a Base. Y mucho.

Total, que llevo ya varios días metido en el trabajo de diseño y construcción de la BBDD (algo que jamás he hecho desde cero), con todas sus consultas, informes y formularios. Eso y, lo que más me gusta, la programación de VBA. Hacía cosa de una década que no me ponía a programar y veo que me sigue encantando. Tras todos esos años estoy muy oxidado. Además, no toco VBA desde hace vientipico años (de cuando empecé a trabajar en eso de los ordenadores, trabajando con ASP, Visual FoxPro, IIS y otras monstruosidades de Microsoft), por lo que voy lento, muy lento.

Relaciones bicheras.

Y, ojo a mi estupidez, que todo esto es para el trabajo y haciéndolo en mi tiempo libre. Mi mujer se parte de risa: tarde o temprano he regresado a mi otro vicio, el de la programación. Me lo paso bomba en el curro con los bichos,pero al final la cabra tira al monte. El pasado viernes, todo el tiempo pegado a la pantalla con el Access aprendiendo a hacer formularios, enlazarlos con informes y consultas, y a programar los eventos de los controles en ese idioma casi de broma que es VBA. No, VBA no es Java. Ojalá, pero no.

Ya me he enrollado muy mucho con el parloteo. A los números. Voy con el resumen:

Resumen-2020-10
  • Días que he escrito: 17.
  • Días que no he escrito nada: 14.
  • Días que superé las 1.999 palabras: 10.
  • Total palabras escritas: 42.910.
  • Media de palabras/día: 1.384.

No voy a hablar de lo obvio: malos números. Punto.

Ahora el detalle:

Resumen-2020-10 (detalle)

Como se aprecia, de nuevo mucho rojo. Sí, menos que el mes pasado, pero eso no libra al mes de ser otro pésimo, sobre todo comparado con la primera mitad del año.

A ver si para este mes de noviembre cambia la dinámica.

No hay adiós.

PD: joder que asquito esto de los bloques del nuevo WordPress.

2020/9: Resumen de escritura

No hay hola.

Bueno, otro mes de sequía. O de medio sequía: me encuentro (ahora ya lo debo admitir) bloqueado con la revisión de la novela, así que me puesto a remozar viejos relatos.

Y veo que incluso así me cuesta.

Me puse como meta repasar ocho cuentos, y en un mes sólo he podido con dos. Por decir algo de ellos, uno es de ciencia ficción bastante clásica (aunque el protagonista tiene su retranca) y otro de fantasía que mezcla lo oscuro con el horror y lo melancólico (cuento que me sirve para homenajear tanto al placer de la lectura como a un par de autores).

Pero un tercer relato se me ha cruzado. Sabía que estaba muy encorsetado y que me iba a dar guerra, pero no tanta. Esta versión la escribí por encargo, y por eso mismo me vi obligado a no superar las 4.000 palabras. Eso hizo que me quedase una historia a mi gusto demasiado apresurada. El cuento necesita varios pasajes 100 % descriptivos (resultan de gran importancia para presentar a uno de los personajes) y al incluirlos la acción del resto de la historia quedaba muy limitada.

Total, que me puesto con ese cuento. Tanto que me está devorando los días.

A diferencia de los otros dos cuentos (que han necesitado una labor simple de lectura, revisión y un poco de ampliación), en este he tenido que reescribir secciones enteras, e incluso añadir nuevas. Total, por ahora las 4.000 palabras iniciales por ahora se han convertido en 10.000. Y todavía me faltan dos páginas enteras de texto original por revisar/ampliar. A este ritmo, la extensión del cuento se triplica. Eso sí, va a quedar una historia muy apropiada para que un lector descubra un poco más de los Vols y de la mentalidad de los señores de Efímera.

Aunque según escribo estos cuentos me surge la pregunta de siempre: ¿acabarán en algún sitio? Este no es país ni para viejos ni para cuentos. Al menos no para verlos editados, a menos que tengas un nombre ya muy bien asentado. Supongo que, como el resto, quedarán en el almacén. Quizá salgan de él si encajan para un concurso, y poco más. Pero mientras me sirven para tratar de recuperar la dinámica de escritura. O al menos no perderla.

A todo esto ¿cómo ha ido el mes en cuanto a números? Mal, muy mal. Así:

Resumen-2020-9
  • Días que he escrito: 9.
  • Días que no he escrito nada: 21.
  • Días que superé las 1.999 palabras: 4.
  • Total palabras escritas: 20.834.
  • Media de palabras/día: 694.

Sí, los números siguen dando pena. Espero recuperar el ritmo… alguna vez. Mientras, a continuar arrastrándome con estas cifras. Aquí dejo el detalle del mes.

Resumen-2020-9 (detalle)

Y con esto y un bizcocho, hasta mañana a las ocho: a esa hora espero estar delante de esta pantalla peleándome con el relato que antes os he comentado. A ver si acabo ese nuevo borrador y lo puedo mandar a barbecho unos días.

No hay adiós.

PD: Vaya PUTÍSIMA MIERDA que es esto del editor de bloques de WordPress. Malo no: lo siguiente. Casi prefiero editar en HTML puro a esta basura tan limitada. A ver si encuentro alguna manera de deshabilitarlo, porque me pone de los nervios lo encapsulado y poco flexible que es.

2020/8: resumen de escritura

No hay hola.

Vaya veranito que llevo. Al menos en lo relativo a números, una mierda. Así, tal cual. Aquí va lo que he conseguido en este agosto de 2020.

Resumen-2020-8
Resumen-2020-8

  • Días que he escrito: 18.
  • Días que no he escrito nada: 13.
  • Días que superé las 1.999 palabras: 14.
  • Total palabras escritas: 49.150.
  • Media de palabras/día: 1.585.

Sigue siendo uno resultado malo. No horrible como el del mes pasado, pero sí malo. Aquí pongo el desglose:

Resumen-2020-8 (detalle)
Resumen-2020-8 (detalle)

Como se puede apreciar, el rojo predomina una vez más. No tanto como el mes anterior, pero sigue habiendo mucho. Demasiado. Tanto que voy a repetir el homenaje a Coleridge:

Rojo, rojo, rojo por todas partes, y yo sin poder hacer nada.

¿Qué narices ha pasado este mes? Pues puedo dividir el mes en dos zonas bien diferenciadas:

  1. Una hasta el día 21. En ella me dediqué a la novela corta o novelette. En esos días sí que produje y, salvo los típicos días de tener que hacer cosicas personales, dediqué mi tiempo libre a escribir.
  2. Otra. a partir del 24 (tras dos días de descanso y limpieza mental). En ella retomé la ingrata tarea de aplicar hachazos a la novela demasiado larga que acabé hace unos meses.

¿Qué ha pasado para haber tanta diferencia de color entre los dos periodos? Pues que, tonto de mí, me he puesto a leer Elantris. Todo dios lo sabrá ya, pero se trata de la primera novela del individuo que (en mi caso) dio origen a todo esto de contabilizar las palabras diarias, llevar estadísticas y demás zaranzajas: Brandon Sanderson. Jamás, hasta este momento, he leído nada de él. Como ya dije en el Celsius, odio las sagas. No puedo con ellas. Eso me hace muy reticente a la fantasía moderna, con sus penta-hepta-tochologias. Prefiero mil veces un libro que acabe con FIN a uno que tenga un Continuará… y a saber si de verdad continua o se alarga tanto como The Walking Dead.

Pero bueno, por eso de conocer algo de ese autor me metí con Elantris, novela que por lo que entendí acaba con un chimpún final, y ya.

Pero a partir iniciar la lectura de novela he empezado a notar cómo por momentos me hierve la sangre. Así, tal y como suena. Hay varias razones para ello, pero una de la más gorda consiste en ver que esa obra primeriza duplica con facilidad en extensión a la mía. Sí, lo se: EE.UU. es otro universo en cuanto a lo editorial. Pero he hablado de varias razones. Otra es el que, en cierta medida, el estilo de Elantris se parece al de mi novela: mucho diálogo, bastante detalle en lo costumbrista (eso que muchos llamarían paja), ritmo sosegado, etc. Quien haya leído mi Efímera podrá haber comprobado que uso esos mismos recursos (nota: en Efímera desarrollo menos el costumbrismo dado que la obra ocurre en un solo escenario y en un espacio de tiempo muy breve). A eso se añade algo que empezó a modo de cierto prejuicio: tenía el pálpito de estar ante un juntaletras. Así lo dejé caer al poco de empezar a leer la novela. Con el paso de las páginas esa impresión se diluyó, si de vez en cuando me encuentro algunos párrafos muy descuidados, sin apenas revisión, con acumulaciones de seres y mentes que me dan gana de arrancarme los ojos. Y con todo ello sigo sin ver ‘eso’ que le ha hecho tan famoso, tan explosivo en cuanto a ventas.

Bueno, como decía, la lectura de Elantris me ha afectado, y para mal. Si alguien ha publicado esa novela, de esa extensión, de primeras ¿por qué no voy yo a esperar lo mismo de la mía? Además va acompañada a una carta de presentación como Efimera. Esta nueva novela tiene mucho de odisea, y en el sentido más clásico de la palabra: narra cómo un tripulación se ve arrastrada a un viaje no del todo controlado en el que sufrirán diversas desgracias. La he escrito de tal manera que cada suceso tenga su nivel de importancia en el avance de la novela: no hay ninguno que pueda eliminar sin que la obra quede coja (o parapléjica, tal cual). ¿Debo dedicar medio año a revisarla para tratar de rebajar su extensión en 1/3 (se dice pronto: recortar la tercera parte), y eso cuando lo he escrito como algo monolítico? ¿O debo seguir luchando por esa misma novela y buscar alguien que la acepte tal y como está?

Lo sé, pregunta tiene su injundia, más que nada porque puede implicar meses de trabajo. Y eso si es que al final consigo de verdad reducirla en es 1/3 y que quede una obra equilibrada, de la que me sienta orgulloso.

Tras varios días sigo sin respuesta. A ver qué pasa en estos que vienen. Me toca pensar.

No hay adiós.

 

2020/7: resumen de escritura

No hay hola.

De entrada dejar claro que, aunque esta entra tenga fecha de 1 de agosto, en realidad la escribo ni más ni menos que el día 23 de agosto. ¿Por qué? Procedo a explicarlo a continuación.

Como uno deducirá con facilidad, julio supuso otro (y van…) mes para olvidar. Acabé uno de los cursos, pero el otro siguió: todas las tardes ocupadas en él. Sí, en modo a distancia, pero de igual manera encadenado al ordenador: en vez de en persona, con el micro y los auriculares calzados. Cinco horas al día sin poderme casi ni levantar de la silla.

Los primeros días del curso (en junio) intenté escribir mientras escuchaba, pero enseguida comprobé que esa no era solución. No me centraba ni en una cosa ni en otra. Así que me volqué en el curso (lo de verdad importante en ese momento), y de la escritura nada de nada. Los fines de semana decidí apagar el cerebro. Por eso este mes de julio tiene números tan horribles. Al menos hasta que acabé el curso. Viendo la lista de palabras por día se adivina rápido cuándo sucedió eso: a partir de ese momento retomé la tarea de la novelette en la que me había embarcado para El Proceso. Poco a poco retomé el ritmo de escritura, pero para entonces ya había perdido casi todo el mes.

Eso da como resultado los siguientes totales:

Resumen-2020-7
Resumen-2020-7

  • Días que he escrito: 8.
  • Días que no he escrito nada: 23.
  • Días que superé las 1.999 palabras: 5.
  • Total palabras escritas: 16.661.
  • Media de palabras/día: 537.

Llamar horrible a estas cifras es quedarse corto. Pero atención al detalle:

Resumen-2020-7 (detalle)
Resumen-2020-7 (detalle)

Rojo, rojo, rojo por todas partes, y yo sin poder hacer nada.

Si se puede sacar algo bueno de esto, es ya tengo otros dos títulos profesionales para usar en el trabajo. ¿Importa algo ese detalle para lo de la escritura? No, nada de nada. Pero ajo y agua: los jefes mandan. Y el curro me paga la hipoteca, entre otras condenas.

Pero este mes horrible ha ocurrido algo muy bueno: he participado en el festival Celsius 2020. Desde aquí felicitar de nuevo a los organizadores por su magnífica labor. Demostraron que se puede hacer un festival, incluso en las circunstancias de la pandemia.

En el festival pude presentar por segunda vez mi novela, Efímera. Eso sí, mascarillas de por medio. Así se anunciaba en el calendario del festival:

2020-7-15 Presentación Efímera
2020-7-15 Presentación Efímera

Y así lo recogí en mi Twitter una vez acabado el evento:

Llegué muerto de nervios, pero Diego García supo calmarme como sólo lo pude hacer alguien con muchas tablas. Me tranquilicé tanto que al final los 25 minutos se me hicieron cortos. Acabé muy satisfecho: el público ocupó todos los asientos de la carpa y a la salida se formó una pequeña cola de gente que deseaba que el formase el libro. Para alguien como yo, novato en todo esto, la experiencia resultó grata en extremo.

Además, el festival me permitió hablar de mi droga (la escritura) con mucha gente y hacerlo a muchos niveles. Eso no existe en mi, mucho mas banal y mundano.

Eso sí, por las tardes me tenía que largar al hotel y seguir con el curso. Guay, sí señor.

Aparte de lo del curso, el festival resultó toda una experiencia que espero poder repetir. Pero esta vez sin virus de por medio.

Pero sigamos hablando del mes.

Habiendo perdido tanto tiempo con los cursos opté por no perder tiempo en redactar este resumen y volcarme en la novelette. No hacerlo hasta que haya terminado el texto definitivo. Y eso ha sucedido anteayer, de madrugada 🙂

Así, tras un fin de semana de descanso, este lunes que viene regreso al monstruo. Ahí sigue él, con sus 250.000 palabras. Pero ya tengo las tijeras afiladas. ¡A seguir cortando! Con un poco de suerte la tengo lista para antes de invierno.

No hay adiós.

 

Resumen de escritura: junio 2020

No hay hola.

De nuevo un mes para olvidar. Me veo inmerso en esta nueva normalidad y eso implica continuar con los dos cursos que dejé a medias en marzo pasado. Vamos, que ya no tengo tiempo para casi nada. Algo que queda muy claro en los números de este mes, horribles.

Como no estoy de muy buen humor voy directo al grano. Los totales del mes dan asco. Así, tal y como suena:

Resumen-2020-6
Resumen-2020-6

  • Días que he escrito: 10.
  • Días que no he escrito nada: 19.
  • Días que superé las 1.999 palabras: 4.
  • Total palabras escritas: 18.208.
  • Media de palabras/día: 607.

Lo dicho: penoso, horrible. Esta debacle se ve mejor gracias al detalle:

Resumen-2020-6 (detalle)
Resumen-2020-6 (detalle)

La palabra de antes, “horrible”, se queda corta.

Al menos, en mi defensa, puedo decir que las cifras de la semana del 8 al 14 engañan: en esos días no es que no haya escrito nada, sino que he borrado. He estado metiendo tijera a la novela que he acabado el mes pasado. En esos días he recortado unas 25.000 palabras (lo rápido, lo fácil: quitar texto dedicado al desarrollo de fondo de personaje y descripciones de corte costumbrista que servían para dibujar escenarios y pinceladas socioculturales). Ahora me queda la tarea más gorda: llegar al límite inferior de palabras marcado por el editor sin que la novela quede demasiado en los huesos.

Y mientras sigo con la novelette para el concurso de El Transbordador. Por ahora (primer borrador listo) cuenta con 26.000 palabras. Calculo que el texto final rondará las 30.000 palabras. A ver si me da tiempo a presentarla. Y si no… otra historia de La Voluntad lista. Y una que no tiene nada que ver con barcos 😛 No, esta vez va de caballeros y brujas, ciudades y flores, y entre medias la furia de un volcán. Espero que algún día podáis leer esa historia como creo que se merece: bien editada.

Por cierto, tras probar Inkarnate no me convence: demasiado prisionero y limitado. Un ejemplo de ello: a la hora de trazar una costa, el cursor dibuja en parte lo que le sale de los cojones. Mete ruido (una especie de caos) para que el trazo nunca quede lineal. Eso para hacer algo a partir de cero no está mal. Pero cuando tienes una línea de costa muy bien pensada (con sus cabos, sus bahías, sus estuarios, etc.) el tener ese algoritmo toca mucho las narices. Y además lo que hace sólo lo puedes exportar a imagen: nada de vectorial ni similar. Vamos, que o modificas el plano desde su web, con ellos, o te tienes que comer los cuernos con un programa tipo Potochop. Y claro, para eso sigo con mi Inkscape y listo.

No hay adiós.

Enfrentada al Vacío la oscuridad se revela como luz.

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