2020/10: Resumen de escritura

No hay hola.

Bueno, un mes más de números rojos. Aunque, al menos, esta vez la cifra se acerca más a 2.000 que a 0.

Pobre consuelo.

¿Qué ha pasado en este octubre? Pues que he seguido saturado con lo de la novela larga. procrastinando en lo relativo a poner me con ella. Pero al menos he invertido el tiempo en algún que otro tema:

El juego de los estraics de Güindumanoz.
  • Hacer lo propio a la nueva revista bilingüe Constelación.
  • Y, siguiendo con los relatos, mandar un par a mi editorial, a ver si alguno les gusta como para que entre en su patreon.

Como ya dije en el mes anterior, esto ha implicado recuperar un puñado de relatos viejos, releerlos y darles un nuevo brillo. Poco a poco he estado con ellos, pero a un ritmo lento, muy lento:

El hilo de las revisiones.

Tras mandar todos los relatos me he puesto a revisar la novela corta que envié a El proceso. Lo que envié estaba escrito de manera muy apresurada, casi sobre la fecha límite, y sin una segunda revisión. Ahora, releyendo ese procesionario, veo muchos fallos. No me gustaría dejarlo así, por que la historia me gusta: se sale bastante de lo que suelo escribir. Además, sé que necesita el trabajo gráfico de un artista concreto: uno que seguro que le saca matices visuales perfectos. Sí, hablo de Manuel Gutiérrez.

Pensando en un dibujante concreto.

Total, que me he puesto de nuevo con el procesionario: a darle una segunda revisión/reescritura. Con suerte, la acabaré este mes de noviembre.

Y luego…

Ahora sí: ¡a por el tocho! Tengo pendiente de leer un trabajo de revisión que me hizo Ana Escudero Portal. Lo leeré con mucho detenimiento y, en base a él, procederé a tratar de podar la novela. Y, claro, en base a él lo más seguro que habrá una nueva versión del procesionario.

Pero mientras todo eso he estado haciendo otras cosas que, si bien encajan en escribir, no se trata literatura. Hace un tiempo hablé de ello:

La maldita procrastinación.

Pues bien, tras pelearme con ese programa he tenido que dejarlo y abrazar las Office y el Access. Y mira que me ha jodido (abandonar soft libre para pasar a uno propietario), pero el que se me reiniciara cada dos por tres me ha obligado a ello. Access es mucho más estable y trabajado.

La gente de Libreoffice se debe poner la pilas en lo relativo a Base. Y mucho.

Total, que llevo ya varios días metido en el trabajo de diseño y construcción de la BBDD (algo que jamás he hecho desde cero), con todas sus consultas, informes y formularios. Eso y, lo que más me gusta, la programación de VBA. Hacía cosa de una década que no me ponía a programar y veo que me sigue encantando. Tras todos esos años estoy muy oxidado. Además, no toco VBA desde hace vientipico años (de cuando empecé a trabajar en eso de los ordenadores, trabajando con ASP, Visual FoxPro, IIS y otras monstruosidades de Microsoft), por lo que voy lento, muy lento.

Relaciones bicheras.

Y, ojo a mi estupidez, que todo esto es para el trabajo y haciéndolo en mi tiempo libre. Mi mujer se parte de risa: tarde o temprano he regresado a mi otro vicio, el de la programación. Me lo paso bomba en el curro con los bichos,pero al final la cabra tira al monte. El pasado viernes, todo el tiempo pegado a la pantalla con el Access aprendiendo a hacer formularios, enlazarlos con informes y consultas, y a programar los eventos de los controles en ese idioma casi de broma que es VBA. No, VBA no es Java. Ojalá, pero no.

Ya me he enrollado muy mucho con el parloteo. A los números. Voy con el resumen:

Resumen-2020-10
  • Días que he escrito: 17.
  • Días que no he escrito nada: 14.
  • Días que superé las 1.999 palabras: 10.
  • Total palabras escritas: 42.910.
  • Media de palabras/día: 1.384.

No voy a hablar de lo obvio: malos números. Punto.

Ahora el detalle:

Resumen-2020-10 (detalle)

Como se aprecia, de nuevo mucho rojo. Sí, menos que el mes pasado, pero eso no libra al mes de ser otro pésimo, sobre todo comparado con la primera mitad del año.

A ver si para este mes de noviembre cambia la dinámica.

No hay adiós.

PD: joder que asquito esto de los bloques del nuevo WordPress.

2020/9: Resumen de escritura

No hay hola.

Bueno, otro mes de sequía. O de medio sequía: me encuentro (ahora ya lo debo admitir) bloqueado con la revisión de la novela, así que me puesto a remozar viejos relatos.

Y veo que incluso así me cuesta.

Me puse como meta repasar ocho cuentos, y en un mes sólo he podido con dos. Por decir algo de ellos, uno es de ciencia ficción bastante clásica (aunque el protagonista tiene su retranca) y otro de fantasía que mezcla lo oscuro con el horror y lo melancólico (cuento que me sirve para homenajear tanto al placer de la lectura como a un par de autores).

Pero un tercer relato se me ha cruzado. Sabía que estaba muy encorsetado y que me iba a dar guerra, pero no tanta. Esta versión la escribí por encargo, y por eso mismo me vi obligado a no superar las 4.000 palabras. Eso hizo que me quedase una historia a mi gusto demasiado apresurada. El cuento necesita varios pasajes 100 % descriptivos (resultan de gran importancia para presentar a uno de los personajes) y al incluirlos la acción del resto de la historia quedaba muy limitada.

Total, que me puesto con ese cuento. Tanto que me está devorando los días.

A diferencia de los otros dos cuentos (que han necesitado una labor simple de lectura, revisión y un poco de ampliación), en este he tenido que reescribir secciones enteras, e incluso añadir nuevas. Total, por ahora las 4.000 palabras iniciales por ahora se han convertido en 10.000. Y todavía me faltan dos páginas enteras de texto original por revisar/ampliar. A este ritmo, la extensión del cuento se triplica. Eso sí, va a quedar una historia muy apropiada para que un lector descubra un poco más de los Vols y de la mentalidad de los señores de Efímera.

Aunque según escribo estos cuentos me surge la pregunta de siempre: ¿acabarán en algún sitio? Este no es país ni para viejos ni para cuentos. Al menos no para verlos editados, a menos que tengas un nombre ya muy bien asentado. Supongo que, como el resto, quedarán en el almacén. Quizá salgan de él si encajan para un concurso, y poco más. Pero mientras me sirven para tratar de recuperar la dinámica de escritura. O al menos no perderla.

A todo esto ¿cómo ha ido el mes en cuanto a números? Mal, muy mal. Así:

Resumen-2020-9
  • Días que he escrito: 9.
  • Días que no he escrito nada: 21.
  • Días que superé las 1.999 palabras: 4.
  • Total palabras escritas: 20.834.
  • Media de palabras/día: 694.

Sí, los números siguen dando pena. Espero recuperar el ritmo… alguna vez. Mientras, a continuar arrastrándome con estas cifras. Aquí dejo el detalle del mes.

Resumen-2020-9 (detalle)

Y con esto y un bizcocho, hasta mañana a las ocho: a esa hora espero estar delante de esta pantalla peleándome con el relato que antes os he comentado. A ver si acabo ese nuevo borrador y lo puedo mandar a barbecho unos días.

No hay adiós.

PD: Vaya PUTÍSIMA MIERDA que es esto del editor de bloques de WordPress. Malo no: lo siguiente. Casi prefiero editar en HTML puro a esta basura tan limitada. A ver si encuentro alguna manera de deshabilitarlo, porque me pone de los nervios lo encapsulado y poco flexible que es.

2020/8: resumen de escritura

No hay hola.

Vaya veranito que llevo. Al menos en lo relativo a números, una mierda. Así, tal cual. Aquí va lo que he conseguido en este agosto de 2020.

Resumen-2020-8
Resumen-2020-8

  • Días que he escrito: 18.
  • Días que no he escrito nada: 13.
  • Días que superé las 1.999 palabras: 14.
  • Total palabras escritas: 49.150.
  • Media de palabras/día: 1.585.

Sigue siendo uno resultado malo. No horrible como el del mes pasado, pero sí malo. Aquí pongo el desglose:

Resumen-2020-8 (detalle)
Resumen-2020-8 (detalle)

Como se puede apreciar, el rojo predomina una vez más. No tanto como el mes anterior, pero sigue habiendo mucho. Demasiado. Tanto que voy a repetir el homenaje a Coleridge:

Rojo, rojo, rojo por todas partes, y yo sin poder hacer nada.

¿Qué narices ha pasado este mes? Pues puedo dividir el mes en dos zonas bien diferenciadas:

  1. Una hasta el día 21. En ella me dediqué a la novela corta o novelette. En esos días sí que produje y, salvo los típicos días de tener que hacer cosicas personales, dediqué mi tiempo libre a escribir.
  2. Otra. a partir del 24 (tras dos días de descanso y limpieza mental). En ella retomé la ingrata tarea de aplicar hachazos a la novela demasiado larga que acabé hace unos meses.

¿Qué ha pasado para haber tanta diferencia de color entre los dos periodos? Pues que, tonto de mí, me he puesto a leer Elantris. Todo dios lo sabrá ya, pero se trata de la primera novela del individuo que (en mi caso) dio origen a todo esto de contabilizar las palabras diarias, llevar estadísticas y demás zaranzajas: Brandon Sanderson. Jamás, hasta este momento, he leído nada de él. Como ya dije en el Celsius, odio las sagas. No puedo con ellas. Eso me hace muy reticente a la fantasía moderna, con sus penta-hepta-tochologias. Prefiero mil veces un libro que acabe con FIN a uno que tenga un Continuará… y a saber si de verdad continua o se alarga tanto como The Walking Dead.

Pero bueno, por eso de conocer algo de ese autor me metí con Elantris, novela que por lo que entendí acaba con un chimpún final, y ya.

Pero a partir iniciar la lectura de novela he empezado a notar cómo por momentos me hierve la sangre. Así, tal y como suena. Hay varias razones para ello, pero una de la más gorda consiste en ver que esa obra primeriza duplica con facilidad en extensión a la mía. Sí, lo se: EE.UU. es otro universo en cuanto a lo editorial. Pero he hablado de varias razones. Otra es el que, en cierta medida, el estilo de Elantris se parece al de mi novela: mucho diálogo, bastante detalle en lo costumbrista (eso que muchos llamarían paja), ritmo sosegado, etc. Quien haya leído mi Efímera podrá haber comprobado que uso esos mismos recursos (nota: en Efímera desarrollo menos el costumbrismo dado que la obra ocurre en un solo escenario y en un espacio de tiempo muy breve). A eso se añade algo que empezó a modo de cierto prejuicio: tenía el pálpito de estar ante un juntaletras. Así lo dejé caer al poco de empezar a leer la novela. Con el paso de las páginas esa impresión se diluyó, si de vez en cuando me encuentro algunos párrafos muy descuidados, sin apenas revisión, con acumulaciones de seres y mentes que me dan gana de arrancarme los ojos. Y con todo ello sigo sin ver ‘eso’ que le ha hecho tan famoso, tan explosivo en cuanto a ventas.

Bueno, como decía, la lectura de Elantris me ha afectado, y para mal. Si alguien ha publicado esa novela, de esa extensión, de primeras ¿por qué no voy yo a esperar lo mismo de la mía? Además va acompañada a una carta de presentación como Efimera. Esta nueva novela tiene mucho de odisea, y en el sentido más clásico de la palabra: narra cómo un tripulación se ve arrastrada a un viaje no del todo controlado en el que sufrirán diversas desgracias. La he escrito de tal manera que cada suceso tenga su nivel de importancia en el avance de la novela: no hay ninguno que pueda eliminar sin que la obra quede coja (o parapléjica, tal cual). ¿Debo dedicar medio año a revisarla para tratar de rebajar su extensión en 1/3 (se dice pronto: recortar la tercera parte), y eso cuando lo he escrito como algo monolítico? ¿O debo seguir luchando por esa misma novela y buscar alguien que la acepte tal y como está?

Lo sé, pregunta tiene su injundia, más que nada porque puede implicar meses de trabajo. Y eso si es que al final consigo de verdad reducirla en es 1/3 y que quede una obra equilibrada, de la que me sienta orgulloso.

Tras varios días sigo sin respuesta. A ver qué pasa en estos que vienen. Me toca pensar.

No hay adiós.

 

2020/7: resumen de escritura

No hay hola.

De entrada dejar claro que, aunque esta entra tenga fecha de 1 de agosto, en realidad la escribo ni más ni menos que el día 23 de agosto. ¿Por qué? Procedo a explicarlo a continuación.

Como uno deducirá con facilidad, julio supuso otro (y van…) mes para olvidar. Acabé uno de los cursos, pero el otro siguió: todas las tardes ocupadas en él. Sí, en modo a distancia, pero de igual manera encadenado al ordenador: en vez de en persona, con el micro y los auriculares calzados. Cinco horas al día sin poderme casi ni levantar de la silla.

Los primeros días del curso (en junio) intenté escribir mientras escuchaba, pero enseguida comprobé que esa no era solución. No me centraba ni en una cosa ni en otra. Así que me volqué en el curso (lo de verdad importante en ese momento), y de la escritura nada de nada. Los fines de semana decidí apagar el cerebro. Por eso este mes de julio tiene números tan horribles. Al menos hasta que acabé el curso. Viendo la lista de palabras por día se adivina rápido cuándo sucedió eso: a partir de ese momento retomé la tarea de la novelette en la que me había embarcado para El Proceso. Poco a poco retomé el ritmo de escritura, pero para entonces ya había perdido casi todo el mes.

Eso da como resultado los siguientes totales:

Resumen-2020-7
Resumen-2020-7

  • Días que he escrito: 8.
  • Días que no he escrito nada: 23.
  • Días que superé las 1.999 palabras: 5.
  • Total palabras escritas: 16.661.
  • Media de palabras/día: 537.

Llamar horrible a estas cifras es quedarse corto. Pero atención al detalle:

Resumen-2020-7 (detalle)
Resumen-2020-7 (detalle)

Rojo, rojo, rojo por todas partes, y yo sin poder hacer nada.

Si se puede sacar algo bueno de esto, es ya tengo otros dos títulos profesionales para usar en el trabajo. ¿Importa algo ese detalle para lo de la escritura? No, nada de nada. Pero ajo y agua: los jefes mandan. Y el curro me paga la hipoteca, entre otras condenas.

Pero este mes horrible ha ocurrido algo muy bueno: he participado en el festival Celsius 2020. Desde aquí felicitar de nuevo a los organizadores por su magnífica labor. Demostraron que se puede hacer un festival, incluso en las circunstancias de la pandemia.

En el festival pude presentar por segunda vez mi novela, Efímera. Eso sí, mascarillas de por medio. Así se anunciaba en el calendario del festival:

2020-7-15 Presentación Efímera
2020-7-15 Presentación Efímera

Y así lo recogí en mi Twitter una vez acabado el evento:

Llegué muerto de nervios, pero Diego García supo calmarme como sólo lo pude hacer alguien con muchas tablas. Me tranquilicé tanto que al final los 25 minutos se me hicieron cortos. Acabé muy satisfecho: el público ocupó todos los asientos de la carpa y a la salida se formó una pequeña cola de gente que deseaba que el formase el libro. Para alguien como yo, novato en todo esto, la experiencia resultó grata en extremo.

Además, el festival me permitió hablar de mi droga (la escritura) con mucha gente y hacerlo a muchos niveles. Eso no existe en mi, mucho mas banal y mundano.

Eso sí, por las tardes me tenía que largar al hotel y seguir con el curso. Guay, sí señor.

Aparte de lo del curso, el festival resultó toda una experiencia que espero poder repetir. Pero esta vez sin virus de por medio.

Pero sigamos hablando del mes.

Habiendo perdido tanto tiempo con los cursos opté por no perder tiempo en redactar este resumen y volcarme en la novelette. No hacerlo hasta que haya terminado el texto definitivo. Y eso ha sucedido anteayer, de madrugada 🙂

Así, tras un fin de semana de descanso, este lunes que viene regreso al monstruo. Ahí sigue él, con sus 250.000 palabras. Pero ya tengo las tijeras afiladas. ¡A seguir cortando! Con un poco de suerte la tengo lista para antes de invierno.

No hay adiós.

 

Resumen de escritura: junio 2020

No hay hola.

De nuevo un mes para olvidar. Me veo inmerso en esta nueva normalidad y eso implica continuar con los dos cursos que dejé a medias en marzo pasado. Vamos, que ya no tengo tiempo para casi nada. Algo que queda muy claro en los números de este mes, horribles.

Como no estoy de muy buen humor voy directo al grano. Los totales del mes dan asco. Así, tal y como suena:

Resumen-2020-6
Resumen-2020-6

  • Días que he escrito: 10.
  • Días que no he escrito nada: 19.
  • Días que superé las 1.999 palabras: 4.
  • Total palabras escritas: 18.208.
  • Media de palabras/día: 607.

Lo dicho: penoso, horrible. Esta debacle se ve mejor gracias al detalle:

Resumen-2020-6 (detalle)
Resumen-2020-6 (detalle)

La palabra de antes, “horrible”, se queda corta.

Al menos, en mi defensa, puedo decir que las cifras de la semana del 8 al 14 engañan: en esos días no es que no haya escrito nada, sino que he borrado. He estado metiendo tijera a la novela que he acabado el mes pasado. En esos días he recortado unas 25.000 palabras (lo rápido, lo fácil: quitar texto dedicado al desarrollo de fondo de personaje y descripciones de corte costumbrista que servían para dibujar escenarios y pinceladas socioculturales). Ahora me queda la tarea más gorda: llegar al límite inferior de palabras marcado por el editor sin que la novela quede demasiado en los huesos.

Y mientras sigo con la novelette para el concurso de El Transbordador. Por ahora (primer borrador listo) cuenta con 26.000 palabras. Calculo que el texto final rondará las 30.000 palabras. A ver si me da tiempo a presentarla. Y si no… otra historia de La Voluntad lista. Y una que no tiene nada que ver con barcos 😛 No, esta vez va de caballeros y brujas, ciudades y flores, y entre medias la furia de un volcán. Espero que algún día podáis leer esa historia como creo que se merece: bien editada.

Por cierto, tras probar Inkarnate no me convence: demasiado prisionero y limitado. Un ejemplo de ello: a la hora de trazar una costa, el cursor dibuja en parte lo que le sale de los cojones. Mete ruido (una especie de caos) para que el trazo nunca quede lineal. Eso para hacer algo a partir de cero no está mal. Pero cuando tienes una línea de costa muy bien pensada (con sus cabos, sus bahías, sus estuarios, etc.) el tener ese algoritmo toca mucho las narices. Y además lo que hace sólo lo puedes exportar a imagen: nada de vectorial ni similar. Vamos, que o modificas el plano desde su web, con ellos, o te tienes que comer los cuernos con un programa tipo Potochop. Y claro, para eso sigo con mi Inkscape y listo.

No hay adiós.

Resumen de escritura: mayo 2020

No hay hola.

Un mes más, unas cuantas palabras más a la chepa.

Este mes de mayo ha significado para mí acabar un trabajo muy especial: casi dos años después, y tras 265.000 palabras, daba por terminada la etapa de borradores de mi segunda novela. De nuevo se trata una historia de marineros enfrentados a circunstancias que nunca se hubieran podido imaginar. Pero en este caso no describo una simple escaramuza (el caso de mi primera novela, Efímera). Esta nueva novela narra toda una travesía, metiéndose en el interior de la nave, en su día a día y en los hombres obligados a compartir ese espacio. Dado el amplio marco temporal de la acción, y a que en la nave se sucederán una serie bastante numerosa de acontecimientos, por fuerza he necesitado bastantes más palabras que en la anterior novela. Y eso que me he cortado y dejado una buena cantidad de detalles en el tintero. Al final ha quedado un volumen de unas 265.000 palabras.

Una cifra gruesa, grande, gorda.

Y la condena que se puede decir que mata a la novela antes de nacer: ya me hago a la idea de que va a resultar casi imposible verla publicada tal cual. Salvo que… salvo que me ponga con otro trabajo: reducirla a la mitad. Labor de tijera, o más bien de hacha unida a dinamita.

Pero mientras me pongo a ello (admito que me duele) he decidido meterme con una nueva novelette, esta orientada al concurso de mi editorial. Sabiendo que no puedo pasar de 40.000 palabrillas he preparado un guion de una historia mucho más directa. Nada de profundizar en personajes ni en situaciones.

A todo esto, el mes se puede dividir en dos partes: por un lado el remate final a la novela, con cifras de lectura/revisión altas; por otro el de la preparación de la nueva historia, un proceso mucho más lento. Entre ellas, una pausa de unos días. He aquí el resumen:

Resumen-2020-5
Resumen-2020-5

La cifra total de palabras ha bajado mucho, y el rojo se ha prodigado. En parte eso se debe a que entre acabar la novela y empezar la nueva me he tomado una semana de no escribir nada y sólo dedicarme a pensar cómo atacar la novelette. Asi ha quedado el detalle:

Resumen-2020-5 (detalle)
Resumen-2020-5 (detalle)

Lo dicho: mucho rojo. Y en la segunda mitad del mes, cuando no hay rojo hay cifras muy bajas, que apenas rebasan el mínimo de las 2.000 palabras diarias.

Para más INRI, este mes que entra retomo el curso de las tardes. Vamos, que me temo que no va a ir mucho mejor de cifras. En definitiva, a aprovechar los fines de semana de la mejor manera que pueda.

Los números del mes:

  • Días que he escrito: 19
  • Días que no he escrito nada: 10.
  • Días que superé las 1.999 palabras: 16.
  • Total palabras escritas: 87.914.
  • Media de palabras/día: 2.836.

Pues lo dicho, este mes de junio a adelantar en lo posible la novelette y pensar cómo aplicar el hacha a la novela mastodonte.

No hay adiós.

PD: Y para acabar de perder el tiempo hoy me tiro buena parte de mi última tarde libre trasteando con Inkarnate. La web no me acaba de convencer. Por ejemplo, ¿cómo narices se dibujan los ríos?

Bueno, como muestra de lo que he hecho os dejo una imagen recortada. En ella se ver parte del rótulo que da título al ciclo de novelas a las que pertenece Efímera y esta que he acabado este mes: el Ciclo del Mar Óseo.

Recorte Mar Óseo
Recorte Mar Óseo

PD II: Al menos ya tengo una novela gorda para cuando sea más famoso que el tal Sanderson ese, o el Erikson, ahora mismo dos de los más afamados generadores de tochos gordos que se venden como churros en la fantasía 😛 Algún día saldrá como versión expandida de la primera.

Resumen de escritura: abril 2020

No hay hola.

¿Qué? Mes raro este, ¿no?

Para mí sí… y no. Por la naturaleza de mi trabajo no me he visto muy afectado por el aislamiento, pero aun así lo he notado. A bien: ha resultado todo un placer disfrutar de esas calles vacías, muertas, sobre todo en esas semanas del cierre absoluto. Sé que puede sonar raro, pero me he sentido más que cómodo en esa soledad: muy a gusto de no ver a nadie en toda la calle, y mientras yo trabajando. Ya tengo claro que, si algún día llego a la jubilación, me voy a perder en algún sitio tranquilo, sin gente. Al menos para eso estará la España vaciada.

Esa soledad forzada no me ha impedido seguir dando el callo con el otro trabajo, el de la escritura. Sigo revisando el último borrador de la nueva novela: leer, tachar, corregir y pasar a limpio. Eso he estado haciendo casi por completo en mis tiempos libres. Y creo que se ha notado en los resultados al cabo del mes. Cada vez que lo pienso doy gracias por haber acabado e impreso el segundo justo antes de que todo esto empezase: un sólo día más y no hubiera podido imprimir las ochocientas cuarenta páginas del mamotreto. Pero lo hice, y con ello me encontré con trabajo para un par de meses.

Y, como digo, a ello he estado este mes. Este es el resumen:

Resumen-2020-4
Resumen-2020-4

Por supuesto, las cifras tan altas se deben a que, más que escribir de cero, me he encontrado con un texto ya firme en un 60 %. Pero el 40 % restante ha veces ha implicado reescribirlo desde cero. Mucho lápiz sobre el papel, sí señor.

Aquí tenéis el detalle:

Resumen-2020-4 (detalle)
Resumen-2020-4 (detalle)

Como veis hay mucho menos rojo, lo que da gusto. Incluso hay días con cifras exageradas. Daba gusto ver que el texto iba hacia delante y hacia delante casi él solo. Otros días, coincidiendo con pasajes que se me atragantaron en la redacción inicial, las cifras bajaron de manera evidente. Entre medias ha habido días de descanso. Además, en uno en concreto que no hice nada de la novela sino que tuve que trabajar en un microcuento que me pidieron: para mi sorpresa descubrí que, estando como estaba centrado en la novela, no se me ocurría nada acorde a esa extensión tan corta. Menos mal que, otra vez, la noche me sirvió de inspiración: la mañana de cierto sábado me levanté directo hacia el ordenador, a apuntar lo pensado a lo largo de la noche. Luego, el resto del día escribiendo, reescribiendo y corrigiendo. Espero poder hablar de ello en un tiempo, así como de otra noticia que me hizo mucha ilusión y que también me dieron por esas fechas. Pero todo eso ya llegará.

En definitiva, que en este mes me he pulido casi el 50 % de la novela. Con suerte, tendré acabado el borrador para mediados de mayo.

Aquí os dejo los números:

  • Días que he escrito: 26.
  • Días que no he escrito nada: 4.
  • Días que superé las 1.999 palabras: 26.
  • Total palabras escritas: 149.975.
  • Media de palabras/día: 4.999.

Lo ideal: pocos días a cero y una media muy alta.

Lo que dije el mes anterior de empezar a mover la novela por editoriales para fin de primavera me temo que se va a quedar en nada: por primera vez en mi vida voy a contar con lectores beta. Eso me va a obligar a esperar por lo menos a otoño para moverla. No se puede tener todo. Pero mientras ya tengo trabajo 🙂

No hay adiós.

El aplauso cuatrienal

A raíz de esta situación me veo en la obligación moral de dejar aquí este texto escrito a vuelapluma. Dedicado no solo a todo el sistema público, sino también a muchos de los que salen a los balcones.


—Juan, ¿cómo estás?

—Bueno, tirando. Supongo que como todos: esta mierda del encierro nos descoloca.

—Ya. A mí me sucede lo mismo. Y con las dos crías…

—No te envidio. La mía ya no da esa guerra: no me entretiene.

—Bueno, entretener… A veces más que entretener me dan ganas de ahogarlas. Sobre todo cuando pelean

—Claro. Te comprendo: la mía también pasó por esa época. Qué, ¿estabas haciendo algo para matar el tiempo?

—Supongo que lo de todos: algo de móvil, películas, series. Incluso leer… ¿Y tú?

—Yo he optado por no hacer nada de eso. Bastante tengo con escribir.

—¿Puedes?

—Sí y no: por suerte tengo 275.000 palabras en papel esperando que las revise. Eso ya me entretiene de sobra. Y me temo que me va a durar incluso hasta cuando esto acabe.

—Bueno, eso y los perros.

—Claro: los jodíos no entienden de encierro ni de enfermedades. Ellos piden, piden y piden. Y, claro, también dan: cariño y lametones a todas horas.

—Acerca de los perros: me he fijado que estos días los bajas por la tarde siempre a la misma hora. Ya sabes que te puedo ver desde el balcón.

—Sí. Y yo te saludo.

—Ya, ya. Pero…

—¿Pasa algo?

—Sales siempre a eso de las ocho menos cinco. Los paseas mientras los demás aplaudimos a los sanitarios. Tú nunca les aplaudes.

—Ah, no. Claro que no.

—¿Claro que no? Pero si están en el frente, dando la cara por todos nosotros, por los infectados y los agonizantes.

—Ya, ¿y?

—Que hay que mostrarles apoyo, que estás con ellos. ¿Cómo no puedes apoyarles?

—A ver, Guille: yo les apoyo como el que más. Y desde el primer momento.

—Pues no se ve.

—¿Que no se ve? ¿Acaso apoyarles es salir al balcón durante cinco minutos a aplaudir?

—Es un gesto.

—Sí, es un gesto. Uno de tantos en este país tan dado a los gestos. Estoy con la partida de la Play, le doy a la pausa, salgo al balcón, aplaudo, me desahogo viendo las caras de los otros pringados y luego sigo con la partida. Ya está: así me quedo tranquilo.

—No me seas cínico. Eso es lo que único podemos hacer ahora.

—Tú lo has dicho: ahora. Pero yo prefiero apoyarles de otra manera. Antes y después. La gente de los balcones les apoya de esa manera simbólica cada día durante cinco minutos. De paso ven las caras de unos vecinos de los que no sabían su existencia, o ponen música, o cotillean a través del vacío de las calles.

—Ya, sí. Pero me sigue sonando cínico. Y no explicas cómo les apoyas.

—¿Te parezco cínico? ¿Cuántos de esos que ahora aplauden y lanzan vítores han votado antes a partidos que han desmantelado lo público? ¿Cuántos de ellos van a seguir votando a esos partidos que van a seguir externalizar, a no cubrir plazas? ¿Yo soy el cínico?

—No voy a hablar de política, Juan.

—Perfecto. No hablemos. Pero antes déjame acabar: me dices que no apoyo a los sanitarios, que no les aplaudo. Sí lo hago, pero de la única manera de verdad útil. Lo hago cada cuatro años (o cuando toque), votando a partidos que defienden este sistema que nos ha dado tan buena sanidad pública, común y generalista, de atención primaria, preventiva. Voto por partidos que defienden el bien común frente al egoísmo del «lo mío (mi beneficio, mi negocio, mi mercado) lo primero». Mira, se recoge lo que se siembra. Y eso ha pasado.

—Ya te he dicho que no quiero hablar de política.

—Vale. Dejémoslo. Venga, mañana te llamo yo. O si quieres monto una vídeo para que las niñas se vean, ¿vale?

—Vale. Cuidaos.

—Lo mismo te digo.

Hipócritas palmeros
Hipócritas palmeros

Resumen de escritura: marzo 2020

No hay hola.

Bueno, aquí vamos: al ajo.

En este mes tan raro, con los confinamientos (para quienes los tengan que cumplir, que yo no) y demás, he vivido dos etapas de escritura muy diferenciadas. Hasta el día 16 tuve que estar al pico y pala del segundo borrador de la novela: delante de la pantalla por las noches, tratando de arrancar más páginas legibles. Al menos, en esos días ya me habían suspendido los dos cursos con los que estaba y que me copaban todas las tardes: su algo ha tenido para mí la pandemia, eso ha sido el poder disfrutar de horas libres por la tarde, que por la mañana seguimos callejeando en el curro.

Lo dicho: el día 16 acabé el segundo borrador. Pero después de ese llega el tercero: imprimir todo y, ya sobre papel, darle el último repaso. Al menos eso tiene de bueno que no me obliga a estar encadenado al equipo sino que puedo ir por ahí con mi portaminas y mi goma de borrar corrigiendo las páginas. Esa dinámica, muy diferente, se nota en los números: en vez de una cantidad más o menos constante de palabras día a día, hay días con cero palabras y otros (cuando acabo de repasar el episodio y llevo los cambios al texto) con una buena cantidad de miles de palabras. Los que tengan ojos van a poder así ver la extensión aproximada de cada capítulo de la nueva novela.

Pero bueno, ya basta de rollos patateros. Vayamos a lo que nos ha traído aquí.

Primero os dejo las cifras generales:

Resumen-2020-3
Resumen-2020-3

De nuevo las cifras dan mucha pena. Aquí os dejo el detalle:

Resumen-2020-3 (detalle)
Resumen-2020-3 (detalle)

Como veis, hay rojo por todas partes. Pero al menos a partir del día 16 tiene su razón de ser: esos días que no he escrito nada, la verdad es que los dedicaba a leer el borrador en papel. La única excepción a esa norma está en el fin semana del 28 y 29: ese día nos golpeó el virus y yo no estaba con cuerpo para nada. Bastante tuve con esperar en la puerta de urgencias y andar pegado al móvil. Pero a partir de ese domingo 30 me obligué a seguir con la rutina y así pensar menos en algo sobre lo que no tengo el menor control.

Ahora toca hablar de los números:

  • Días que he escrito: 20.
  • Días que no he escrito nada: 9.
  • Días que superé las 1999 palabras: 17.
  • Total palabras escritas: 79.144.
  • Media de palabras/día: 2.553.

Hay muchos días a cero, sí. Pero ya he explicado la razón de ello. Lo importante (en el sentido literario) es que la novela avanza hacia un texto definitivo. Con suerte, para fin de primavera la empezaré a mover por editoriales.

No hay adiós.

Resumen de escritura: febrero 2020

No hay hola.

Lo sé: esta entrada llega muy tarde, a un vergonzoso 19 del mes. Pero por diversas razones este mes está resultando bastante intenso. Por decir algo. Trabajo, cursos, familia, enfermedad, ocios, agotamiento… todo se ha acumulado de una manera inmisericorde. Tanto que hasta hoy no he podido encontrar un momento para escribir esta entrada.

Pero aquí está 🙂

Como siempre, primero las cifras generales:

Resumen 2020-2
Resumen 2020-2

Sí, las cifras dan pena. Pero atentos al detalle:

Resumen 2020-2 (detalle)
Resumen 2020-2 (detalle)

Rojo, rojo por todas partes, y yo sin nada que poder hacer. Ha habido días que he acabado lo que se dice muerto delante del teclado, luchando por llegar (o superar) las 2.000 palabras. Bueno, cuando llegue le momento de revisar ese texto sé que deberé hacer trabajo doble.

Toca el momento de desgranar los números:

  • Días que he escrito: 24.
  • Días que no he escrito nada: 4.
  • Días que superé las 1999 palabras: 19.
  • Total palabras escritas: 58.633.
  • Media de palabras/día: 2.022.

Hay menos días a cero, pero muchos más en los que no llego al mínimo. Y aun así, lo hago agotado. Terrible. Pero es lo que hay.

A ver cómo acaba este mes de marzo, pero ya adelanto que vais a notar diferencias. Y no por el aislamiento este de la cuarentena: pertenezco a ese grupo de afortunados que estamos movilizados por el coronavirus. Para mí (como Técnico Superior en Salud Ambiental) no existe el encierro sino trabajo extra. Eso, y un jefe que el pobre está de los nervios.

Bueno, que esta entrada no da para más. No, señor.

No hay adiós.

Enfrentada al Vacío la oscuridad se revela como luz.

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